Ese sueño que ya no tenías
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El vigués Róber Rodríguez vive desde dentro el Open de Australia como entrenador de Martín de la Puente: “Fue una grata sorpresa que me lo pidiera, me hace una ilusión tremenda”
Como ese billete en el bolsillo de una cazadora del año pasado. Como un regalito un martes cualquiera. Como desear un abrazo en silencio y recibirlo sin pedirlo. Una felicidad que es aún más grande por ser inesperada. Róber Rodríguez está cumpliendo un sueño. Pero uno que ya no tenía. El vigués, director deportivo del Club de Campo y una de las grandes referencias del tenis gallego, está viviendo el Open de Australia desde dentro después de acceder a acompañar a Martín de la Puente como técnico. “Fue una grata sorpresa que me lo pidiera”, reconoce. “Es una enorme satisfacción y una ilusión tremenda poder ayudarle”, añade.
Así fue. Después de que el número 3 del tenis en silla mundial rompiese con su anterior entrenador, pidió a Róber que le ayudara a hacer la pretemporada. Aceptó. Y el proceso fue tan bien que le pidió que fuese con él al primer Grand Slam del curso. De repente, se cumplió un anhelo que ni él mismo sabía que tenía después de tantos años apartado del deporte profesional y centrado en la dirección y gestión de la vida de club. Rodríguez lo comunicó en casa y en la entidad para la que trabaja esperando apoyo. Lo obtuvo. “No solo lo aceptaron, sino que me animaron. De ser al contario, la situación se volvería compleja. Para poder disfrutarlo de verdad, debe ser algo natural y cómodo para todos”, explica.
“Para cualquier aficionado al tenis es la leche estar en un Grand Slam; imagínate desde dentro”
Solo quedaba ponerse manos a la obra. De la Puente viajó a Australia el pasado 5 de enero para disputar tres torneos previos. Su técnico se incorporó hace diez días tras 22 horas de vuelo y unas cuantas de escala. Vigo, Madrid, Dubai, Melbourne. De añadido, un durísimo jet-lag de varios días. Pero da igual. Iba a vivir un Grand Slam. “Para cualquier aficionado al tenis es la leche estar en uno, imagínate desde dentro. Es un sueño”, confirma el vigués, que tuvo la oportunidad de acudir a Roland Garros y al US Open como seguidor. Ahora toca experimentarlo como profesional.
Por eso, el impacto es brutal cuando se sienta en el vestuario y ve a una persona desnudarse para cambiarse de ropa. Cuando afina la vista, los ojos se abren. Hasta para un ‘nadalista’ hasta la médula como él impacta ver cómo se cambia a escasos metros un tal Novak Djokovic. Es lo que tiene que su taquilla esté junto a la de De la Puente en Melbourne Park. Otro día te cruzas con Casper Ruud, al siguiente con Carlos Alcaraz, con Aryna Sabalenka… Si es un paraíso para cualquier amante del tenis, cuánto más para el Catedrático de este deporte en Galicia. “Tenía muchas ganas de ver el antes y el después de los jugadores. Cómo se preparan, cómo llegan, cómo reaccionan tras los partidos”, reconoce. Y así lo está haciendo. “Es uno de los eventos más importantes del mundo del deporte y lo estoy viviendo desde dentro”, afirma, como si aún no se lo creyera del todo. Como si no fuera capaz de explicar con palabras la felicidad de la experiencia. Como si estuviera cumpliendo ese sueño que ya no tenía.
“Quiero que Martín alcance el nivel para ganar varios Grand Slams”
Después de un mes trabajando diariamente en el Club de Campo, Róber Rodríguez ve a Martín de la Puente capaz de cumplir el objetivo de reducir distancias con Alfie Hewett y Tokito Oda, grandes dominadores del tenis en silla mundial. Y, llegado el caso, poder ganarles. “Así lo hemos verbalizado”, confirma el técnico. Para ello ha introducido numerosas variantes en el juego del tenista vigués que él mismo denomina como caja de herramientas. “Le propuse ir diciéndole aspectos que veía para que él me comentase si le encajaban en tenis en silla y si estaba dispuesto a incorporarlos porque es algo que requiere tiempo e, incluso, valentía para hacerlo”, explica el entrenador. Con ese renovado arsenal afronta 2026 y el Open de Australia, en el que debuta mañana ante Ruben Spaargaren.
En su box tendrá a Róber y juntos trazarán el mejor plan para elegir la herramienta apropiada para cada momento. “Es una persona tremendamente receptiva. Escucha, absorbe, intenta poner en práctica, pregunta. Tiene muchas ganas de mejorar. Y cuando alguien es así, es muy fácil trabajar con él”, destaca Rodríguez, que se ha empapado de la modalidad en silla para afrontar este reto. “Poder ayudar a Martín es una enorme satisfacción para mí”, rubrica.
“Es receptivo, absorbe, escucha, pregunta y tiene muchas ganas de mejorar; cuando alguien es así, es muy fácil trabajar con él”
El entrenador vigués se ha centrado en los primeros tiros y, en especial, el servicio, faceta en la que De la Puente ha sufrido históricamente. “Hemos incorporado el saque liftado. Buscamos que si no nos da, no nos quite. Si cortamos esa hemorragia, podemos jugar más tranquilos al resto”, explica.
Pero, pese a la inmediatez de la élite, Róber tiene la mirada larga. “Siempre he sido poco resultadista. Así como el jugador vive más el resultado, el entrenador no debe dejarse llevar por si la pelota ha entrado, sino por el proceso”, analiza. Eso no impide que busque la excelencia. “Soy ambicioso y no me gustaría que Martín ganase solo un Grand Slam. Tiene para más. Lo que quiero es que alcance el nivel para optar a levantar varios”, concluye con convicción.
“El Open de Australia es el Grand Slam en el que se juegan mejores partidos”
Aparte de su trabajo como entrenador de Martín de la Puente, Róber Rodríguez tiene la oportunidad de disfrutar in situ del mejor tenis a pie del mundo en un primer Grand Slam de la temporada que, a su juicio, “es en el que se juegan mejores partidos”. Basta con recordar algunas batallas memorables, como aquella final de 2012 en la que Nadal y Djokovic se mataron a palos durante casi seis horas. “Es el mejor partido que se ha visto sobre pista rápida. Sin ninguna duda”, enfatiza. Pero hay más. “La remontada de Rafa para ganar la final de 2022. Hay dos Wawrinka-Djokovic escandalosos. Un Verdasco-Nadal increíble”, enumera Róber, que también rememora el Roddick-El Aynaoui de 2003, resuelto por 21-19 en el quinto set. “La gente llega muy bien físicamente después de la pretemporada y fresca mentalmente por ser el principio. Es un sitio ideal para ver buen tenis”, proclama.
Y en cuanto a previsiones, no es original. “Me parece difícil que el título no se lo queden Sinner o Alcaraz en hombres y Sabalenka o Swiatek en mujeres; quizás también Rybakina”, reconoce. “Aparte está la alternativa de ese último baile de Djokovic”, se apresura a matizar. Nunca se puede descartar a un tipo que ganó diez veces el Open de Australia, entre alguna que otra cosita más.
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