Martín de la Puente: “Aun con 16 operaciones y un pie amputado, si lo pienso bien, me siento un afortunado”

Tenis

El tenista en silla vigués, número 4 del mundo, recibe al nuevo año con Atlántico en una amplia charla en Samil

Entrevista a Martín de la Puente. | Atlántico

Ya se sabe que un año nuevo trae vida nueva. O eso dicen. Martín de la Puente (Vigo, 1999) recibe al 2026 con Atlántico en Samil sin muestras aparentes de que sea una persona distinta. Tan afable como siempre, tan sonriente como siempre y tan apasionado por el tenis como siempre. Pero, lo cierto es que sí hay novedades porque, a diferencia de otros años, ha hecho la pretemporada en Vigo junto al técnico vigués Róber Rodríguez, que lo acompañará al Open de Australia. Con él está aprendiendo a usar todas las herramientas de la caja. A dar gracias a la vida aprendió ya hace mucho. Aun con el Síndrome de Proteus que le llevó a vivir una infancia con 16 operaciones y la amputación de su pie izquierdo. “Me siento afortunado”, dice inmediatamente después de enumerar esas vivencias. Y, automáticamente, el que escribe siente ganas de no volver a quejarse nunca más. Siente ganas de ser mejor persona.

Imagino que será un gusto para usted recibir al 2026 en casa.

Siempre hablamos de que el tenis tiene un periodo muy corto de desconexión, pero trabajar aquí se vive diferente porque estás con tu familia y con los tuyos. Eso suma más a la preparación. Dormir en casa, en mi cama, y estar con mi gente es algo que echaba mucho de menos y que creía que era incompatible con la preparación de un año en la alta competición. Sin embargo, pienso que lo estamos haciendo muy bien y estoy súper contento y satisfecho por ello.

¿Le entra la nostalgia de cómo vivía las fiestas cuando era pequeño?

Tengo recuerdos especiales de la Navidad aquí en Vigo y en familia. Me ha tocado pasar un par de estas fiestas fuera y se nota. Eso te hace valorar los momentos que estamos viviendo. Tener la mesa llena de platos, de familia y de amigos te recarga el corazón. Muchas veces no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos. Por eso, cada vez que puedo, intento venir a casa y ser más Tin persona que Martín de la Puente tenista. Son días para que disfrute ‘Martincito’, vamos a llamarlo así (se ríe).

Aunque sus recuerdos de infancia no son los de la mayoría de la gente. ¿Cómo vive un niño con el Síndrome de Proteus?

Diferente. De pequeño, tuve la suerte de que mi familia siempre me dijo lo que había. Que era un proceso que iba a llevar tiempo, operaciones y que no había cura. La única solución era reducir huesos a base de cirugías y ver cómo encajábamos todo para que pueda vivir. Y la verdad es que sí que fue una infancia distinta al resto en cuanto a hospitales, recuperaciones, procesos de aceptación de uno mismo. Ponerte ante el espejo y verte diferente lleva un tiempo aceptarlo. Pero he tenido la suerte de tener gente a mi lado que me ha ayudado y que me hizo entender que ser diferente también es interesante. Afrontándolo así, no se ve tanto como un problema, sino más como una experiencia de vida. Eso me ha hecho ser quien soy yo.

“Con una discapacidad, lo primero que ves es lo que no puedes hacer; pero cuando apareció el tenis, dejé de ser un apartado”

En una persona capaz de convertir en probable lo improbable.

A mí me gusta echar la vista atrás y, la verdad, nunca pensé que me iba a dedicar al deporte de élite. Y menos después de 16 operaciones, que te amputen el pie izquierdo, que tengas el derecho totalmente malformado y las caderas del revés. Aun así, si lo pienso bien, me siento un afortunado. Yo hago lo que me apasiona y es algo que jamás imaginé de pequeño.

¿Cuánto tuvo que ver el deporte en esa aceptación?

Cuando tienes una discapacidad, lo primero que ves es lo que no eres capaz de hacer. A mí me pasa porque soy muy futbolero y yo veía que no era capaz de jugar al fútbol. Eso me generaba mucho rechazo. Pero cuando el tenis entra en escena, dejas de ser un apartado. Puedes hacerlo. Sea social, alta competición, lo que sea. Además de los magníficos valores que aporta, una vez te integras en el deporte, se rompen muchas barreras mentales tipo "no soy capaz de esto o de lo otro". Al ver que sí lo eres, sientes que lo único que hacía falta era intentarlo y ver cómo puedo yo dar mi mejor versión.

El número 4 del mundo da la bienvenida al 2026 con Atlántico y con las Cíes como perfecto telón de fondo.
El número 4 del mundo da la bienvenida al 2026 con Atlántico y con las Cíes como perfecto telón de fondo. | Vicente Alonso

Y el tenis lo ayudó en esa evolución.

Tengo la suerte de que mi familia es muy tenística, mi hermano el primero, que fue el que trajo una raqueta a casa. Luego, me metieron en un grupo en el que me sentía uno más. Ese “sí se puede” fue parte de mi proceso de aceptación. También para entender que la vida no es perfecta y que a veces hay caminos sin asfaltar, pero que es tu decisión qué hacer después de cada bache.

Es una cuestión de tomar las riendas.

Es que quedarme en casa resignado no era una opción. Una cosa en la que pienso mucho es que quiero irme a dormir todos los días tranquilo y sabiendo que lo intenté. En el tenis y en cualquier aspecto de la vida. Ganar, perder, es circunstancial. La cosa es acostarme en paz porque hice lo que tenía que hacer.

“Noto que la gente me reconoce más; que alguien te pare por la calle y te diga: ‘¡Ah, eres el tenista!’; eso es normalizar”

¿Es el tenis uno de los deportes más inclusivos?

Si te soy completamente sincero, los tenistas en silla somos unos afortunados. Tenemos la posibilidad de jugar en esos estadios con los que sueña cualquier jugador, tenemos un circuito bastante metido en el del tenis a pie. Creo que eso es porque es un deporte muy competitivo. Al tener tan pocas categorías o distinciones de discapacidad, hace que haya mucha gente en el ránking. Es una competencia real. Y, al final, de eso va el deporte de élite más allá de la discapacidad. Porque, en la vida, todos somos diferentes. John Isner (2.08 metros) lo es de Diego Schwartzman (1.68 metros), Nadal lo es de Alcaraz... Lo bonito del deporte es la competición y ver cómo cada uno usa sus armas para ganar el partido.

¿Se sienten integrados?

El tenis en silla ha tomado esta dinámica tan buena y tenemos la suerte de que tanto la Federación Española como la Internacional (ITF) introducen cada vez más torneos con la gente de a pie, que es lo que nos permite darnos a conocer. Ese es el primer paso para integrarnos y para visibilizarnos. Y aunque el ser humano siempre es inconformista, a día de hoy, es posible verme jugar los torneos de Grand Slam. Hay que ser agradecidos. Yo mismo noto que la gente me reconoce más. No es por lucirme yo, sino por mi deporte. Que alguien te diga por la calle "ah, eres el tenista", eso es normalizar.

"Vamos a Australia con el revólver listo para disparar”

Acaba un año y es tiempo de balance. ¿Cuál es el suyo de 2025?

Muy positivo. Personalmente, me encantaría acercarme más a las finales en individual. Es un reto que tengo. La jugué en Wimbledon y me gustaría estar ahí más continuamente, pero la realidad es que hay gente que ha jugado mejor que yo. Eso no quita que haya sido un año de muerte. Pero eso ya está. Los títulos quedan aquí para siempre, pero creo que lo mejor está por llegar. La victoria más importante es la que está a la vuelta de la esquina. Es parte del deporte saber gestionar los momentos buenos, como que ha sido una gran temporada, y también los malos, como cuando te entran las dudas y hay que ser consciente de que ni por perder somos los peores ni por ganar los mejores. Hay que vivir el presente y trabajar duro. Esa es la clave del éxito.

Y en eso está. Haciendo la pretemporada con Róber Rodríguez y en Club de Campo.

Yo ya conocía a Róber del Náutico y nuestra relación siempre ha sido magnífica. También le echó una mano a mi hermano cuando pudo. Le tenemos un cariño especial, así que le agradezco a él por su tiempo y al Club de Campo por abrirme las puertas para preparar la temporada. También a los chicos que vienen de ‘sparring’ cada día con ganas de machacarme.

De la Puente abraza el año nuevo en Samil, con una sonrisa y sin miedo al frío ni a la temporada.
De la Puente abraza el año nuevo en Samil, con una sonrisa y sin miedo al frío ni a la temporada. | Vicente Alonso

¿Cómo es entrenar con él?

Es un enfoque diferente. Quizá no sea el más experto de tenis en silla, pero tiene las tablas y la experiencia, que le sobra, dentro de este deporte para este desafío. La diferencia con a pie no es tanta. Y con su bagaje, puede darme muchas cosas que a mí se me escapaban. Enfocamos la temporada con mucha ilusión y ganas. Con hambre. No tanto de turrones, sino de competir.

Con las palizas que se está metiendo, supongo que podrá comer algo de turrón.

Tengo que agradecer a mi familia, que siempre que venía a Vigo era de relax y ahora no nos vemos tanto. Entrenamos mucho, pero el tiempo se pasa rápido cuando estás con la gente que quieres. Con Róber podría estar fácilmente 5, 6, 7 horas en pista, que los dos seguiríamos viendo cómo podemos mejorar y seguir llevando el tenis vigués a lo más alto.

Y lo va a tener con usted en el Open de Australia. ¿Qué expectativas tiene para el primer Grand Slam de la temporada?

Siempre lo encaras con expectativas positivas. Va a ser distinto para mí porque llevaba con Fernando (San Martín), mi antiguo entrenador, mucho tiempo. Róber es bastante diferente a él, así que claro que va a ser algo nuevo. Pero una novedad buena, que va a traer esa paz, esa calma y ese punto analítico que tiene y que tanto me ayuda. Los dos vamos con el revólver listo para disparar. Tenemos ganas de competir. Después, que estamos en semifinales y podemos ver cómo podemos ganar el partido, pues genial. Pero primero tenemos tres torneos y vamos a ir conociéndonos y entendiéndonos los dos en la pista, que es algo muy importante. Creo que es un trámite porque Róber tiene tantas horas de vuelo que las deja a deber. Estoy muy ilusionado y feliz con esta nueva temporada.

“El tenis es una caja de herramientas; hay algunas que no uso y Róber (Rodríguez) las tiene a mano”

¿Y al volver? ¿Regresará a Barcelona? ¿Vigo es una opción?

La morriña se tiene siempre. Vigo es mi casa y el lugar donde quiero estar. Claro que me lo he planteado, pero se tienen que dar una serie de cosas que son complejas. El tema de los vuelos es muy difícil porque sumar ese viaje extra quita bastante tiempo, pero también tiene sus cosas buenas. Es ponerlo todo en una balanza. A lo mejor, si ganamos el Open de Australia ya no hay tanto que pensar (se ríe). Pero estamos en la semana 1 del año y vamos golpe a golpe.

¿Percibe crecimiento tenístico en esta pretemporada?

Estoy en un punto de aprendizaje total. De probar las novedades en la pista. Cuando nos va bien, tendemos a hacer las mismas cosas. Cuando estás en la élite mundial, te da miedo hacer cambios bruscos y ver las cosas de otra manera por si no sigues sacando el mismo rédito que anteriormente. El tenis es como una caja de herramientas. Si somos capaces de aprender a usarlas todas en diferentes momentos del partido, pueden ayudarnos a solucionar más problemas. Hay muchas herramientas que domino y que las fuerzo para usarlas en fases de los encuentros, pero resulta que hay otras que no utilizo y Róber las tiene a mano porque es maestro y es experto. Es catedrático.

¿Se siente más cerca de Oda y de Hewett con este nuevo enfoque que le está aportando Róber?

Todo lo que podamos sumar, vendrá bien para intentar acercarnos a estos dos monstruos, que son los que llevan la batuta y dominan el circuito. Creo que vamos a tener nuestras oportunidades. Es solo ver cuándo hay que emplear cada cosa y, sobre todo, disfrutar de dónde estamos.

Martín con los que da la bienvenida a 2026 con dos globos y con Atlántico en el pinar de Samil.
Martín con los que da la bienvenida a 2026 con dos globos y con Atlántico en el pinar de Samil. | Vicente Alonso

Algo que no siempre es fácil.

Aun con la presión, la exigencia y la responsabilidad que tiene el deporte de élite, se puede disfrutar de la competición. Mentiría si dijese que dentro de la pista no se sufre. Siempre se sufre. Pero se trata de que sea de forma competitiva. No emocional o personalmente. Es algo que me gustaría llevar a cabo a lo largo de este año 2026.

Para mí, el éxito es eso que dice: disfrutar de lo que uno hace. ¿Qué es para usted?

Es algo muy engañoso porque se puede medir de muchas maneras. El éxito viene antes que el trabajo solamente en el diccionario. Es la primera enmienda que tenemos que saber todos los deportistas. Que una cosa es la consecuencia de la otra. Para mí, el éxito es levantarse cada día y dejártelo todo. Hay días que cuesta más que otros y no es todo tan simple. Pero es algo que va más allá de las distinciones, de las fotos, de ganar. El éxito es una manera de afrontar las cosas. Si eres capaz de luchar por ellas, está garantizado. Luego, si salimos con el trofeo grande, el pequeño o no salimos, eso lo dirá el día, la semana o lo que sea. Pero tenemos que tener claro que si ponemos ese trabajo, hay más posibilidades de que las cosas salgan bien. Y si salen mal, al menos estarás tranquilo.

Y para terminar, una pregunta muy poco original pero propia del momento: ¿Qué le pide a 2026?

Todos le pedimos salud. Y luego hay que disfrutar. Pararnos a ver lo que tenemos alrededor y disfrutar de la gente, de nuestro trabajo, las cosas buenas y también las malas. La vida es un camino y lo importante es que estamos aquí para caminarlo. Cada uno tiene el suyo y es hay que ser consciente de él y afrontarlo a la manera propia. Pero lo más importante es ser capaz de hacerlo.

Contenido patrocinado

stats