Y en esto apareció Clau por Bembrive

Fútbol sala

La canguesa suma 260 goles con el Bembrive. “Al principio no iba a competir… Me duró dos días”, admite

Publicado: 10 jun 2025 - 09:18 Actualizado: 10 jun 2025 - 09:21
La futbolista de Aldán capitanea al Bembrive hacia Primera.
La futbolista de Aldán capitanea al Bembrive hacia Primera.

Su primer gol con la casaca del Bembrive llegó el 21 de septiembre de 2019, en la segunda jornada del campeonato de Preferente, la máxima categoría gallega del fútbol sala. Claudia Martínez, Clau (Aldán, 1994), debutaba en el equipo vigués a los 24 años. El quinteto vigués se impuso por 3-4 al Monterroso lucense, en el que jugaba Noelia Pires, otra goleadora, ahora en el Vilalba, con la que la morracense se ha cruzado en varias oportunidades estos años. “Mi mejor jugada fue cortar una contra haciéndole falta a Noe Pires. Mi primer gol y primera tarjeta en mi primer partido; no tenía ni espinilleras, tuvieron que dejármelas”, recuerda.

El Bembrive de ‘Pitu’ García, que venía de perder 1-3 contra el Terras de Celanova en la Vermella, ganó en la pista lucense, con Clau firmando el 1-1. A ese le seguirían 35 tantos más en la temporada inconclusa por la pandemia. Y el ascenso por renuncia del Celanova, que lideraba la tabla a igualdad de puntos y con el golaveraje a favor a nueve jornadas del final. Desde aquel momento, la canguesa inició un imparable camino hasta convertirse en la jugadora más determinante de la (corta) historia del fútbol sala vigués y de la propia división de plata.

Los cinco goles marcados al Rivas este pasado sábado en el Vicente Álvarez significan que Clau ha aportado al club vigués 260 dianas en competición liguera (36 en Preferente Galicia, 213 en campeonato regular de 2ª División y 11 en eliminatorias de ascenso), cifras inalcanzables para ninguna otra futbolista en la categoría de plata. Como la RFEF solo dispone de datos de máximas goleadoras de las dos últimas temporadas, Clau es la “pichichi” oficial nacional de los ejercicios 23/24 (51 goles) y 24/25 (56 tantos), porque nadie la supera tampoco en los otros grupos, aunque un mayor interés federativo por este apartado le otorgaría también el de la 22/23 (43 dianas), cuando la 2ª se distribuía en cuatro bloques geográficos. Clau ha elevado a costumbre su capacidad para superar campaña a campaña su mejor marca goleadora que su límite es ella misma.

De 1,75 de estatura, complexión atlética y gran zancada, indudablemente ganada en su etapa formativa en el Atletismo Vila de Cangas, con el que compitió hasta los quince años, aprovecha como nadie su punta de velocidad, que acompasa con un exquisito control del balón. Puede dar fe la zaga ripense el sábado, en el 3-2. Regate adelantándose el cuero para superar a su par en una sola zancada.

No es casual su comienzo en el balompié. Entró en el Olivo, sección de fútbol sala, en 2007 y hasta 2010 militó en el club local. La desaparecida sección de la Federación de Peñas dejó un legado inagotable en forma de jugadoras que resurge cada vez que se abre un historial femenino de fútbol. Ni el tiempo puede con tanta tozuda evidencia. Martínez era cadete y subía alguna vez al primer equipo de fútbol (Primera Nacional), coincidiendo con Vicky Vázquez, Clo, Ana Buceta o su propia hermana, Sara. Pero se decidió por el 40x20. Ni marcando en el campo del Arousana, en la 2009/2010, cambió de opinión. Clau se fue al Poio en 2010, donde brilló hasta que en 2016 decidió que una oferta laboral, tras licenciarse en Dirección y Administración de Empresas, era irrechazable. Acertó otra vez.

En 2019, asentada en su trabajo, entendió que el fútbol sala podría ocupar de nuevo un espacio en su vida; llegó al Bembrive a través de su hermana (“como casi todo en mi vida, gracias a ella”, afirma) y de Vicky Vázquez, ahora entrenadora céltica. Y ahí el club que preside Manuel Martínez se encontró con su cheque en blanco para construir un equipo competitivo y para moldear una generación inolvidable. “A finales de agosto empezamos en Samil, después en el pabellón de Valladares y luego en el Mercantil, porque el Vicente Álvarez no abría hasta más adelante”. En la ciudad deportiva firmó su primera ficha “en principio para entrenar, no iba a competir… pero me duró dos días”. Y ahí se desató el huracán. Otra virtud, ser líder sin alharacas, aferrándose al trabajo colectivo y al valor del grupo como único bien tangible.

Pero Clau no solo define. Su trabajo defensivo resulta notable, especialmente este año, el más flojo del equipo valorados los tres últimos ejercicios. Su capacidad para cuerpear, para ir al choque, para ocupar grandes espacios por físico y rapidez, le permiten recuperar muchas posesiones, ganar duelos y que el equipo pueda salir también al contragolpe, otra de las señas del conjunto que prepara Gael Madarnas.

“No hay virtud más eminente que el hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”, escribía José María Pemán en su obra de teatro “El divino impaciente”. Así es Clau. Lo difícil lo ha convertido en una suerte de acciones tan visualmente sencillas como un incordio para sus rivales, con especial cariño a su regate a la derecha para un disparo imparable desde la diagonal, en un ángulo que reta a las leyes de la física. En la campaña 20/21 la ala-pívot sumó 29 goles y el equipo se mantuvo; en la 21/22 las porteras rivales recogieron el balón 34 veces de sus redes y las de ‘Pitu’ alcanzaron la cuarta plaza, posición que se repetiría en la 22/23. Y cada año más. En diciembre, Claudia cumplirá 31 años, pero la sensación es que su calidad, físico y ambición no menguan, al contrario: carecen de límite. Si en septiembre continúa en el club de la parroquia viguesa, rebasará las temporadas (seis) que pasó en el Poio Pescamar, donde jugó en Segunda, en Primera y hasta con la selección española.

Con su liderazgo, el equipo vigués alcanza ilusionado la final de ascenso ante el Chiloeches

Do dorsal 20 ao 9

La ‘9’, su dorsal desde la 21/22 -cuando llegó le asignaron el ‘20’-, ha superado en este primer play-off su récord de goles del año anterior. Al Caldes catalán le hizo dos tantos en la ida (4-4) e igual cifra en la vuelta (4-1). Esta vez, un gol en Rivas (1-3) y cinco en el Vicente Álvarez (7-4).

Ahora, con el Chiloeches como último muro a derribar (sábado, 18:30, la ida en la localidad alcarreña), la morracense sigue teniendo retos por asaltar en beneficio del colectivo. En la final de 2024, ante el Rubí catalán, las viguesas perdieron ambos partidos, aunque Clau hizo el tanto del honor (4-0 y 1-2). Pagaron un pésimo primer tiempo en la pista catalana, yéndose 3-0 al descanso. Con las dos malas primeras partes ante el Rivas, las verdes saben justamente lo que no deben hacer.

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