La fiesta terminó, o no

La alerta amarilla de la AEMET obligó a suspender los actos previstos antes del partido

Publicado: 23 may 2026 - 13:56 Actualizado: 23 may 2026 - 22:08
La fiesta previa de fin de temporada del Celta, suspendida por el aviso de lluvias y tormentas | Jorge V. Landín

Alerta amarilla y todo cancelado. El pronóstico del tiempo fue el invitado especial a la “festa de fin de tempada” que un año más organizó el Celta en los alrededores del estadio de Balaídos con motivo del último partido de liga. Dos días de trabajo, el escenario preparado y con los Varacuncas a punto de empezar su concierto, los puestos de comida de las peñas con los fogones al 100%, los niños disfrutando de la amplia zona dedicada para ellos… todo frenó cuando minutos antes de las 14:00, el club comunicaba que “debido a la alerta amarilla y el riesgo de tormentas nos vemos obligados a suspender todas las actividads organizadas al aire libre”.

El mensaje circulaba por el canal de whatsapp institucional desde hacía unos minutos y el run-run corría entre los aficionados, que compartiendo platos de pulpo y churrasco, no querían dar crédito a lo que escuchaban. “Que no, que el partido no se suspende”, se convencían unos a otros después del anuncio oficial. Pero había que empezar a recoger el tinglado.

El primero, el Celta, que ya había cancelado las actividades infantiles minutos antes, en cuanto recibieron la notificación de las autoridades. Después, el escenario, con todo el aparataje eléctrico que conlleva y pese a que ya estaban allí todos los grupos que iban a actuar. Las peñas y los alrededor de 10 puestos de comida se resistieron un poco más. Había que darle salida a todos los productos elaborados. Bocadillos, empanadillas, dulces… la gente respondió, se quedaron a comer en las inmediaciones del estadio mientras los organizadores iban recogiendo sillas, bancos y mesas.

Alrededor, las cafeterías, con las terrazas montadas, empezaron a recibir gente. Balaídos seguía acogiendo aficionados, locales y del Sevilla, con hambre y ganas de disfrutar de la tarde, que en Galicia se sabe vivir bajo la lluvia.

A las 16:00 de la tarde, dos horas después del anuncio oficial, el entorno del estadio seguía lleno de gente. En los puestos se afanaban en acabar de recoger, devolviendo las bebidas a sus furgonetas. Al menos eso no caduca. Mientras, se escuchaban las gaitas, grupos que acompañaban a algunas de las peñas y que pese a todo seguían por allí animando el ambiente, porque “se chove, que chova”.

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