Cariño mutuo de cerca

Aficionados, jugadores y técnicos disfrutaron de lo insólito de un entrenamiento a puerta abierta, con petición de continuidad a Iago Aspas y un Borja Iglesias estelar

Iago Aspas fue aclamado en varias ocasiones y se le pidió que no se retiré esta temporada.
Iago Aspas fue aclamado en varias ocasiones y se le pidió que no se retiré esta temporada. | Vicente Alonso

Cuando el Celta -y el resto de equipos de fútbol- se acercan, la respuesta siempre es espectacular. Dirán quienes ponen distancia que, precisamente, por lo espaciado de los acercamientos. No saben lo que dicen. Ayer, el celtismo arropó a su equipo en el estadio de Balaídos en el primer -y ojalá no único- entrenamiento abierto de la temporada. Más de 6.500 personas, contabilizadas por el propio club, poblaron las gradas de Tribuna y Marcador para estar un rato con los jugadores. Y con el cuerpo técnico, porque Claudio Giráldez, y alguno de sus ayudantes, tiene tanto o más tirón que algunos futbolistas. Exceptuando, claro está, Iago Aspas y Borja Iglesias.

Los dos goleadores y capitanes eran el objetivo de muchos de los aficionados que hicieron cola desde una hora antes de la apertura de puertas. Al moañés se le pidió que renueve; al santiagués se le agradeció que haya venido. Pero todos y cada uno de los futbolistas encontraron eco cuando, tras una sesión suave, se acercaron a la grada a firmar autógrafos, hacerse fotos y repartir balones.

Momentos de comunión que responden más al cariño que a los resultados. Mutuo, porque hubo célticos que estuvieron horas firmando y fotografiándose. El Celta y el celtismo viven buenos tiempos. Es inteligente saber aprovecharlo y disfrutarlo. De cerca.

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