Las notas del Celta
Borja Iglesias encontró todos los balones precisos
Merecer ganar no es ganar. El Celta jugó ayer mejor que el Espanyol en Cornellá. Por momentos, de forma brillante. Pero no sumó tres puntos, sino sólo uno. Con un tanto anulado que dará que hablar. Una lástima. Las jornadas sin victoria llegan a cuatro, aunque el fútbol del equipo da confianza.
El día en que volvió el sol, el Celta lo apostó todo a brillar. El día en que se medía a un rival inasequible en los tiempos recientes, el Celta se atrevió a ser más él. El día en que se ponía en cuestión la validez de dos equipos enclaustrados en la zona noble sin serlo, el Celta se dispuso a revalidar su candidatura a casi todo disfrutando de lo logrado y no temiendo por lo que se puede perder. Con el equipo solidificado a base de buenos resultados germinados en la defensa, la recta final de competición reclama el gusto ofensivo.
El mensaje, como siempre, comenzó desde el once inicial. Sostenía Claudio Giráldez que Fer López le valía para varias posiciones. Ayer, lo puso de mediocentro acompañando a Miguel Román, lo que permitía aumentar la amenaza en área rival con tres atacantes por delante. A Borja Iglesias y Williot Swedberg se unió Ferran Jutglá, un retorno como símbolo de que este equipo todavía puede sumar virtudes en lo que resta de temporada.
Claro está, el Espanyol tenía que jugar la carta del ímpetu. Que no es, ni mucho menos, lo que explica su gran campaña pero que es el camino más necesario para rebelarse ante las malas rachas de resultados. De ahí que los primeros minutos fuesen locales. Por insistencia y por capacidad física para dificultar la tenencia de balón del Celta en campo propio. Costaba encontrar a Miguel Román y Fer López. Aunque el plan, según pasaba el tiempo e Ionut Radu no sufría en otro buen ejercicio defensivo celeste, no era único. El conjunto vigués sabe que tiene centrales creativos en los pases -ayer, de forma especial Javi Rodríguez- y dos delanteros encantados de colaborar en el germen de las jugadas, ya que ese habitual papel de Borja Iglesias también lo ejerció, con acierto y dedicación, Jutglá. Dos referencias.
El camino estaba expedito y el equipo vigués empezó a crear peligro. Las primeras ocasiones fueron sendos disparos desde el borde del área de Javi Rodríguez y Borja Iglesias. Hasta que apareció la jugada de diseño de entrenamiento: Javi Rodríguez rompe la presión adelantada con un balón a Borja Iglesias en el centro del campo, con devolución de espaldas hacia Fer López, quien descubre la carrera de Javi Rueda. El carrilero metió el balón al área y Jutglá marcó.
El gol le pesó más al Espanyol que impulsó al Celta. Porque el equipo vigués se sintió más cómodo que en la mayoría de los partidos y empezó a gustar y gustarse. Todo funcionaba. La posesión ya era decididamente celeste; los centrales participaban en la construcción desde el centro del campo; Fer López encontraba conducciones; Jutglá y Borja seguían ejerciendo de boyas inteligentes; Carreira seguía dando soluciones variadas y acertadas; y hasta Swedberg entraba en juego. Faltaba el segundo gol.
El descanso no varió la situación. Con el equipo vigués al mando y llegando, Carreira buscó con habilidad colocar el balón lejos de Dimitrovic pero el serbio lo alcanzó. Todo seguía funcionando para el Celta y Manolo González reaccionó con tres cambios de golpe para buscar o fútbol o sensaciones. Encontró más lo segundo que lo primero en cuanto a juego y control. Pero con la diferencia de que estaba en el campo Kike García. Delantero clásico e inteligentemente corpulento. Un balón botando al borde del área celeste no fue contundentemente despejado y el ariete encontró el hueco para hacer gol, como siempre hace ante el equipo vigués.
El tanto del empate propició los tres cambios celestes. Mingueza para dar más control ante una defensa retrasada que no dejaba espacio para Rueda -que además recibió un violento balonazo en la cabeza-; Moriba para subir a Fer López a la última línea; y Pablo Durán para dotar de movilidad arriba sentando a un Jutglá que había realizado un gran trabajo.
La cuestión es que el Espanyol ya no se sentía muerto. Y más que revivió cuando el vídeo arbitraje le ahorró un gol en contra por un fuera de juego estricto tras cinco minutos de revisión. Ese halo de vida lo aprovecharon los locales gracias a una gran acción personal del recién entrado Terrats, que afeó un gran día de Javi Rodríguez ganándole la espalda y cediendo el tanto a otro recién entrado, Dolan.
Era ya el minuto 85. El Celta se hallaba por detrás en el marcador de un partido que había controlado, incluso con suficiencia durante varios minutos. Vecino y Aspas aparecieron para el arreón final, que dio para igualar la contienda gracias a otra acción determinante de Carreira y al buen hacer de Durán e Iglesias. Un punto que, a todas luces, es demasiado poco para lo expuesto. Ganar no es sencillo ni cuando lo mereces.
Espanyol:
Dmitrovic; El Hilali, Riedel, Cabrera, Carlos Romero; Pickel (Dolan, min.56), Lozano; Ngonge (Kike García, min.55), Edu Expósito (Urko González, min.55), Pere Milla (Jofre Carreras, min.72); Roberto Fernández (Terrats, min.83).
Celta:
Ionut Radu; Javi Rueda (Óscar Mingueza, min.69), Javi Rodríguez (Iago Aspas, min.86), Carl Starfelt, Marcos Alonso, Sergio Carreira; Miguel Román (Matías Vecino, min.86), Fer López; Ferran Jutglá (Pablo Durán, min.69), Borja Iglesias, Williot Swedberg (Ilaix Moriba, min.69).
Goles:
0-1, min.37: Ferran Jutglá; 1-1, min.66: Kike García; 2-1, min.85: Dolan; 2-2, min.92: Borja Iglesias.
Árbitro:
Guillermo Cuadra. Amonestó con una amarilla al local Cabrera.
Incidencias:
RCDE Stadium.
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