A todo cerdito le llega su San Martin

En lo alto de una estantería, en la habitación de mi hija, distingo un cerdito de porcelana blanca, sonrosadito en orejas, boca, hocico y patitas; salpicado de verdes tréboles, con una ranura en su lomo, y su trasero marcado con un verde anagrama con las letras 'CAV', y circunvalándolo la inscripción 'Caja de Ahorros Municipal de Vigo'.

Julio Sergio Castro Quinteiro
Publicado: 30 nov 2011 - 10:21 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:41

Sí, hablo de ese cerdito que nos regalaban a los niños vigueses en la Caja, cuando abríamos nuestra libreta de ahorro infantil; cuando empezábamos a introducir en su ranura esas pagas que nos iban dado nuestros padres y esas monedas con que nos obsequiaban esos parientes generosos que, de vez en cuando, visitaban nuestro hogar.

Aprendimos a ahorrar con el cerdito y sentíamos la Caja como propia, de Vigo: era como nuestra casa. Nos sentíamos cómodos en él y sabíamos que nuestros ahorros eran útiles, se transformaban en Obra Social para la Ciudad: Salas de exposiciones, bibliotecas, auditorios, clubes de jubilados, Colegio Hogar, las prestigiosas Escuela de Secretarias y de Negocios, el Centro Social, el teatro García Barbón, la colección de arte Caixanova...

La Caja, nos regalaba entradas para el cine, organizaba concursos de dibujo, de redacción, de belenes y organizaba campamentos de verano, cursos, conferencias, exposiciones...

Todos los años, en Navidad, íbamos con ilusión a ver la iluminación de su gigantesco abeto y el maravilloso belén que montaba la Caja, en el hall del edificio de su Central, con el murmullo de su río de agua corriendo y sus figuras articuladas, que cada año incluía alguna novedad.

El cerdito fue para nosotros y para nuestros hijos, el símbolo del ahorro útil y de nuestra Caja (la de todos los vigueses) y más emblemático que el toro de Osborne para el resto de los españoles.

Han desmantelado nuestra Caja y han hecho añicos a nuestro cerdito. Ahora hacen un 'banco malo', una marca para Galicia, otra marca para el resto de España y un área de banca mayorista.

Pretenden vender poco a poco los edificios de la Obra Social de Caixanova y su extraordinaria colección de arte, adquiridos con los ahorros de generaciones de vigueses, con la pobre excusa de obtener fondos para mantener una mermada obra social.

Nos quieren expoliar a los vigueses una magnífica colección de cuadros (alrededor de 5.500), la mayoría de pintores gallegas y llevárselos a Santiago, para llenar con algo la Ciudad de la Cultura y justificar así su construcción.

Por la prensa, me entero de que también quieren dejarnos sin el tradicional belén que la Caja mandaba montar en su hall, desde los años 60.

Nuestros nietos ya no tendrán cerditos, ya no admirarán boquiabiertos el belén de Caixanova, asidos a la mano de sus padres y abuelos y nunca sabrán lo que era una caja de ahorros... nuestra Caja de Ahorros.

No permitamos que una vez más nos ninguneen como ciudad y rebelémonos con el espíritu de nuestros héroes de la Reconquista: El aeropuerto, el Puerto, los astilleros, el AVE, nuestra Caja de Ahorros, los edificios de la Obra Social, la Colección de Arte de Caixanova, nuestra dignidad... ¿Qué toca ahora?

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