Subvenciones o dignidad
Subvenciones o dignidad
Las relaciones entre el Gobierno Vasco y las asociaciones de víctimas del terrorismo resultan complicadas; uno legisla, mientras que las otras reivindican con denuedo lo que consideran que es de justicia para los afectados por la lacra del terror etarra. El último y reciente punto de fricción ha sido la resolución que modifica la situación penal del terrorista apodado "Txeroki" lo que ha llevado al enfado y decepción, otra más, de las asociaciones que velan por las, víctimas: Un toma y daca perpetuo, ya que ambas posturas se encuentran en las antípodas. Llegados a este punto, hay algo que no cuadra, ¿o sí?; me refiero a las jugosas subvenciones que el Ejecutivo vasco concede todos los años a las asociaciones para que organicen eventos institucionales, cursillos, comidas, fines de semana en balnearios, excursiones a spas, etc., -sé de lo que hablo- que a fin de año deben demostrar que se han llevado a cabo para optar a las subvenciones del siguiente año. ¿Cómo es posible que ante las afrentas recibidas por parte del Ejecutivo de Vitoria, las asociaciones acepten su dinero?. Resulta de una claridad palmaria de que tal comportamiento es incongruente, servil, indigno y obsceno. ¿Dónde quedan la ética, dignidad y honor al aceptar cada año los platos de lentejas y las treinta monedas?. Urge no aceptar esas subvenciones envenenadas: ¿Honor, dignidad y coherencia? o "Dame pan y llámame perro". Ese es el dilema: Honra o barcos.
Francisco Javier Sáenz Martínez.
Contenido patrocinado
También te puede interesar