Atlántico
Praia de cans en Vigo
Playa de A Calzoa: cuando una mala gestión municipal acaba enfrentando a los vecinos
Vivo junto a la playa de A Calzoa, en Coruxo, y llevo años viendo cómo lo que antes era una playa tranquila, familiar y perfectamente integrada en el barrio se ha convertido en un foco de suciedad, conflictos y frustración para quienes vivimos aquí.
Y quiero dejar algo claro desde el principio: el problema no son los perros. El problema es la irresponsabilidad de algunas personas y, sobre todo, la gestión que ha hecho el Concello de Vigo de esta playa.
Antes de que A Calzoa se convirtiese en playa canina, los perros estaban más repartidos por el litoral. Podías encontrarte alguno en distintas playas, sin que se produjera la concentración que sufrimos ahora. Con la decisión de habilitar una playa específica, el Ayuntamiento ha terminado concentrando una enorme cantidad de animales y propietarios en un espacio pequeño, rodeado además de viviendas.
En verano, para quienes vivimos aquí, bajar a disfrutar de la playa se ha convertido en algo prácticamente imposible en determinados momentos. Lo que antes era un espacio de convivencia se ha transformado en un lugar donde los conflictos son cada vez más frecuentes.
Pero lo más indignante es lo que está ocurriendo con la limpieza. El Concello ha retirado las papeleras que había en la playa y ahora algunos usuarios dejan las bolsas con excrementos de sus perros directamente en el suelo, justo donde antes estaban las papeleras. Es una imagen lamentable que refleja tanto el incivismo de quienes lo hacen como la falta de previsión municipal.
Los vecinos hemos llegado a colocar un cartel para intentar frenar esta situación, algo que también ha generado enfrentamientos. Es frustrante tener que pedir a otras personas algo tan elemental como que recojan la suciedad que generan y no la abandonen delante de nuestras casas.
Lo más triste es que antes no existía esta conflictividad. Se ha creado un problema donde antes no lo había, y ahora somos los vecinos quienes tenemos que soportar las consecuencias.
No estoy en contra de que existan espacios para perros. Estoy en contra de que se habiliten sin una planificación adecuada, sin medios suficientes para mantenerlos limpios y sin tener en cuenta a las personas que viven junto a ellos.
El Concello de Vigo no puede limitarse a poner un cartel de playa canina y desentenderse de las consecuencias. Si decide concentrar aquí esta actividad, también debe asumir la responsabilidad de garantizar la limpieza, el mantenimiento, la vigilancia y la convivencia.
Porque los vecinos también tenemos derecho a disfrutar de nuestra playa, de nuestro entorno y de nuestras casas sin tener que convivir con bolsas de excrementos abandonadas y conflictos constantes.
A Calzoa era una playa familiar. Hoy muchos de quienes vivimos a su lado sentimos que la hemos perdido.
Y lo peor es que era perfectamente evitable.
Kaiko Veiga
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