Atlántico
Lo que el PP debe entender y VOX ha sabido leer “Reflexión personal de Julio López”
Los últimos datos electorales en Extremadura y Aragón confirman algo que ya no puede ignorarse: VOX crece con fuerza mientras el PP no solo no capitaliza el desgaste del PSOE, sino que incluso pierde escaños. Esto no es casualidad, ni se explica solo con consignas ideológicas. Hay causas profundas que los partidos tradicionales siguen sin reconocer.
En algunas zonas de España, el liderazgo del PP carece hoy del tirón político y comunicativo que sí representan Isabel Díaz Ayuso y, aquí en Galicia, Alfonso Rueda. Feijóo es un dirigente serio, solvente y buen gestor, y estoy convencido de que será un gran presidente. Sin embargo, no conecta emocionalmente con un electorado que busca claridad, determinación y un discurso reconocible. En política, además de gestión, hace falta magnetismo y narrativa, y ahí, por ahora, el PP con Feijóo no está ganando la partida.
FEIJÓO debe tomar nota de cómo otros líderes dentro del partido —como Ayuso, Rueda o Juanma Moreno— logran generar cercanía y comunicación directa con la ciudadanía, sin que ello suponga cuestionar su propio liderazgo. En Galicia, de hecho, Rueda está haciendo un excelente trabajo, y estoy seguro de que Feijóo, con experiencia y apoyo adecuados, también lo hará a nivel nacional, aunque la colaboración de VOX marcará parte del contexto político.
Lo más revelador es el papel de la juventud. Son los jóvenes quienes están empujando a VOX hacia arriba. Nunca antes una generación estuvo tan preparada académicamente y, al mismo tiempo, tan frustrada. Jóvenes que se forman y se esfuerzan, pero que no logran consolidar una carrera profesional, acceder a una vivienda, independizarse o plantearse tener hijos. Cuando sienten que el sistema no les ofrece futuro, buscan alternativas económicas, morales y culturales.
Pero no son solo los jóvenes. Como empresario, veo cada día cómo la realidad nos golpea con problemas que parecen ignorados por quienes gobiernan. El absentismo laboral y las bajas excesivas son un lastre para cualquier cuenta de explotación. Y, sin embargo, desde el Ministerio de Trabajo actual se premian actitudes que desincentivan la responsabilidad, dejando a los que cumplimos con el esfuerzo diario cargando con las consecuencias. VOX, con su discurso de orden y exigencia, conecta con este malestar porque habla de responsabilidad y consecuencias reales, algo que otros partidos parecen obviar.
Otro ejemplo concreto es el de la vivienda. Mi mujer, que no tiene afiliación política, siente miedo a que un piso alquilado quede desprotegido: inquilinos que no pagan o incluso ocupan propiedades. VOX promete medidas claras y contundentes frente a este grave problema. El PP, en cambio, no termina de ser lo suficientemente directo ni firme, dejando a los propietarios con sensación de inseguridad y desamparo frente a decisiones que afectan directamente a su patrimonio y tranquilidad.
Un ejemplo de liderazgo firme lo vimos con Isabel Díaz Ayuso cuando fue tajante frente a la cortina de humo que el PSOE quiso montar sobre el tema de Julio Iglesias. La gente no busca debates estériles ni distracciones mediáticas: queremos soluciones determinantes, rápidas y claras. Esa capacidad de señalar lo importante y actuar con contundencia es lo que los ciudadanos valoran y esperan.
Durante años se ha relativizado la responsabilidad individual y el papel de la familia como pilar básico de la sociedad. VOX ha sabido conectar con quienes creen que sin orden, compromiso y valores compartidos no hay proyecto de país posible. Y ese mensaje, guste o no, encuentra eco en una parte creciente de la sociedad. Cabe situar este fenómeno en un contexto global: otras derechas más contundentes y firmes no son solo un fenómeno español; han llegado con fuerza en democracias de todo el mundo, desde Meloni en Italia hasta Trump en Estados Unidos.
No olvidemos que VOX surgió del desencanto de antiguos votantes y militantes del PP. Su mensaje es conservador, pero también racional desde su perspectiva. Ignorar las demandas que representa, atacándolo sin análisis, solo hará que el PP siga perdiendo espacio político.
Un punto muy importante que hay que tener en cuenta es el voto que no está claro, la gente indecisa o que no tiene afiliación ni idea política fija. Para explicarlo pongo un ejemplo: hay aficionados y socios del Real Madrid y del Barcelona, pero hay mucha otra gente a la que le gusta el fútbol simplemente y lo que quiere es ver un buen partido. Lo mismo pasa con la política. Hay afiliados del PSOE, del PP y de VOX, incluso militantes y simpatizantes, pero lo que quieren ver quienes no están afiliados ni son simpatizantes es un buen “partido”: un buen partido para España y los españoles.
Hoy más que nunca, el mensaje que conecta con nuestros jóvenes —tan preparados, talentosos y preocupados por su futuro— y con muchos ciudadanos que sufren problemas reales de trabajo, vivienda y seguridad, no puede seguir siendo ignorado. FEIJÓO debe tomar nota y aplicar la inteligencia política que siempre ha demostrado, consolidando y guiando la próxima etapa del PP. Porque la gente quiere certezas, no debates estériles. Quiere resultados, no palabras. Y eso es lo que está en juego .
JALC Soñador de valores
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