Falta de seguridad en las obras de la Avenida de Madrid-Vigo

Publicado: 07 feb 2026 - 01:30
Opinión.
Opinión. | Atlántico

Les traslado mi opinión sobre las condiciones de ejecución, en materia de seguridad, en las obras de reforma de la Avda. de Madrid, por si tienen a bien publicarla en la sección "cartas al director".

Las obras de reforma que se están ejecutando en la Avenida de Madrid, una de las principales vías de entrada a Vigo, se están desarrollando en unas condiciones que resultan cuestionables desde el punto de vista de la seguridad. La situación actual supone un riesgo real y constante, tanto para trabajadores, como para peatones y conductores, como así se deduce de los incidentes que se han producido hasta ahora.

La deficiente y confusa señalización es uno de los problemas más evidentes. En numerosos puntos del tramo en obras, las señales son insuficientes o difíciles de interpretar, como el cambio de sentido o giro a la izquierda que se realiza desde el penúltimo carril de la derecha, en sentido Plaza de España, en el cruce con las calles Papuxa y Loureiro. Esta falta de claridad, en un entorno de circulación alterada, constituye una negligencia que incrementa de forma directa la probabilidad de accidentes.

Especialmente grave es el incumplimiento sistemático del límite de velocidad de 30 km/h, establecido precisamente para minimizar riesgos durante la ejecución de los trabajos. Al tratarse de un tramo recto, descendente/ascendente según el sentido de la marcha y sin controles efectivos de velocidad, la inmensa mayoría de los vehículos circulan a velocidades muy superiores a la permitida, sin que la autoridad competente en materia de tráfico, entiéndase el Concello, adopte medidas reales para hacer cumplir la normativa.

Como consecuencia, el riesgo es permanente. Los trabajadores de la obra desempeñan su labor expuestos al paso de vehículos a gran velocidad, mientras que los peatones se ven obligados a transitar en condiciones claramente peligrosas. Las aceras han sido levantadas en ambos márgenes y los peatones deben caminar por la calzada o sobre superficies irregulares de tierra y piedras, a escasos metros de maquinaria pesada en funcionamiento.

Esta situación resulta especialmente alarmante por la ausencia de itinerarios peatonales seguros y correctamente delimitados, una obligación básica en cualquier obra urbana. Personas mayores, menores o con movilidad reducida se enfrentan a un entorno extremadamente hostil, sin garantías mínimas de seguridad.

La ejecución de estas obras evidencia una falta de planificación y de control por parte de las autoridades que promueven y coordinan las obras, que no están garantizando condiciones mínimas de seguridad en una arteria fundamental de la ciudad.

Esperar a que se produzca un accidente grave para reaccionar sería una irresponsabilidad inadmisible a la que cabría responder con una acción judicial, "el que por acción u omisión..."

Jesús Pereira Moreira. (Vigo)

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