Atlántico
¿Cómo es posible la competitividad sin libertad?
Para mí lo más importante del ser humano y el sistema educativo es la libertad. Libertad que ha sido defendida tanto por el catedrático vigués Jesús G. Maestro en su libro El fracaso de la felicidad como por Ken Robinson en su obra El elemento.
Tomar medidas como guardar exámenes en un furgón blindado, emplear detectores de móviles, llevar a cabo anulaciones de exámenes con nombres y realizar reformas como cambiar el modelo de las pruebas en defensa de una «educación competencial», no sirve de nada si después las PAU presentan errores. En sociología tienen un término muy bueno para referirse a cambiar el nombre del sistema sin realizar modificaciones significativas y se denomina gatopardismo.
Sería muchísimo más productivo que se guardasen chorizos en los furgones blindados. Al menos, los chorizos servirían como reivindicación política.
A la postre, los fallos presentes en Historia, Física, Historia del Arte, Dibujo... no son más que una violación de la libertad de los estudiantes. Violación que se debe a que la PAU no sea diseñada por profesores de bachillerato que conocen muchísimo mejor los contenidos y valoran muchísimo más el trabajo de los alumnos.
Si algo me ha enseñado estudiar a Locke ha sido que podemos, tenemos y debemos ejercer nuestro derecho de resistencia ante este tipo de negligencias. En conclusión, lo sucedido en la reciente PAU 2026 no es más que una ruptura de la libertad de elección de los estudiantes a la hora de poder decidir y labrarse un futuro académico mediante su propio esfuerzo y trabajo.
Carlos Fontenla Rodríguez. (Vigo)
Contenido patrocinado
También te puede interesar