Ceuta: ¡cuando un país deja de controlar sus fronteras!

Publicado: 08 ago 2026 - 02:01
Cartas al director.
Cartas al director.

Miles de personas han vuelto a intentar entrar de forma irregular en Ceuta. Ya no hablamos de episodios aislados ni de una presión migratoria puntual. Hablamos de una situación que se repite con demasiada frecuencia y que evidencia una preocupante falta de control sobre una de las principales fronteras exteriores de la Unión Europea. El Gobierno insiste en transmitir normalidad, pero la realidad que contemplan los ciudadanos es muy distinta. España proyecta una imagen de debilidad que alimenta el efecto llamada y transmite la sensación de que nuestras fronteras pueden ser puestas a prueba una y otra vez sin una respuesta suficientemente disuasoria.Resulta inevitable preguntarse si determinadas decisiones en política exterior están teniendo consecuencias sobre la presión migratoria. Esa posibilidad merece una reflexión seria, porque la seguridad nacional no admite improvisaciones ni estrategias basadas únicamente en la reacción.Mientras tanto, la Guardia Civil continúa desempeñando (UNA VEZ MÁS) una labor ejemplar con recursos que numerosos representantes del cuerpo consideran insuficientes. No se puede exigir a quienes protegen nuestras fronteras que hagan frente a una presión creciente sin proporcionarles los medios humanos, materiales y tecnológicos necesarios.La inmigración irregular también plantea retos para la seguridad. Las mafias que trafican con personas se aprovechan del sufrimiento humano y pueden intentar utilizar estos flujos para introducir individuos con antecedentes o vinculaciones criminales. Precisamente por ello, el control efectivo de las fronteras es una cuestión de Estado.España no puede resignarse a ser la puerta de entrada irregular a Europa. Defender las fronteras no significa renunciar a la solidaridad con quienes necesitan protección; significa garantizar que la inmigración se produzca de forma ordenada, legal y segura.Un Gobierno tiene como primera obligación proteger a sus ciudadanos y garantizar la integridad de las fronteras nacionales. Cuando miles de personas consiguen ponerlas a prueba de manera reiterada, es legítimo preguntarse si la política seguida hasta ahora está siendo realmente eficaz.Porque un país que no controla sus fronteras difícilmente puede transmitir seguridad, ejercer plenamente su soberanía o generar confianza entre sus ciudadanos. Ha llegado el momento de abandonar los discursos complacientes y adoptar una política migratoria firme, coherente y respaldada por todos los medios necesarios.

Julio López. Soñador de Valores (Vigo)

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