Atlántico
El dolor del nido vacío
Mi memoria se retrotrae al 28 de junio de 1914, cuando tuvo lugar en Sarajevo el magnicidio contra el archiduque del imperio austro húngaro y su esposa; supuso la chispa que originó la Primera Guerra Mundial. A día de hoy, la entente militar formada por EE. UU. e Israel contra Irán se está transmutando en un alud, tsunami, volcán que arrastra todo lo que pillan por delante y sus consecuencias son imprevisibles. El teatro de operaciones se extiende como, nunca mejor dicho, una densa mancha de petróleo que todo lo asola y cada vez son más los países involucrados. Intereses geopolíticos, económicos, religiosos, odios atávicos, miedos cervales, etc., han cristalizado en un totum revolutum. Rusia y China observan agazapadas y en lontananza el tablero antes de mover sus piezas; los rusos, gracias a una carambola, ven levantadas ¿temporalmente? las sanciones a su petróleo y ello nos recuerda un proverbio suyo: "Cuando dos vecinos se pelean, el tercero recoge la leña". Chinos e indios se han apresurado a cambiar de proveedor. EE. UU. es autosuficiente y además controla la riqueza del subsuelo venezolano. Europa es un actor secundario, inane y dividido; depende de otros tanto para la energía como la defensa. Los efectos para el viejo, avejentado y viejuno continente pueden suponer un alud, tsunami y volcán económico y social. Una mecha que avanza y debemos apagar.
Francisco Javier Sáenz Martínez.
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