Más de la mitad de las biopsias de próstata en Vigo confirmaron un cáncer

El jefe de Urología del Cunqueiro, José Manuel Barros, con el robot.
photo_camera El jefe de Urología del Cunqueiro, José Manuel Barros, con el robot.
La operación con el robot Da Vinci tiene ventajas para preservar la potencia sexual en casos de tumores menos agresivos

El servicio de Anatomía Patológica del Cunqueiro realizó el año pasado 880 biopsias para analizar sospechas de cáncer de próstata a petición de los urólogos. El 52% arrojaron un resultado positivo. 

Esto significa que el año pasado se diagnosticaron en los municipios del área sanitaria de Vigo un total de 464 cánceres de próstata.

Se trata de un cáncer frecuente en hombres, pero el diagnóstico precoz permite detectar la mayoría en estadios localizados, en los que se puede realizar un tratamiento con intención curativa, según explica el jefe de Urología, José Manuel Barros. Hace más de tres décadas muchos pacientes acudían al hospital en fase avanzada y con mestástasis. El gran salto se produjo con la introducción de la prueba del PSA en los centros de salud para medir los niveles de esta sustancia en sangre. Es habitual que el médico de familia incluya este marcador  en las analíticas de sangre que realizan los varones a partir de los 50 años y que se piden por ejemplo para ver la glucosa o el colesterol. Estas revisiones rutinarias se pueden comenzar antes de esa edad cuando hay antecedentes familiares, porque lo tuvo un padre o un abuelo.

La prueba del PSA también se utiliza para el seguimiento de los pacientes sometidos a una prostatectomía radical (la extirpación de la próstata) porque permite comprobar si hay alguna recidiva local (una reaparición del cáncer) o metástasis. En cuanto a la metástasis, Barros apunta que en los últimos años aparecieron moléculas de segunda generación que aumentan la supervivencia.

Laparoscopia con Da Vinci

Los tratamientos con intención curativa son dos, la intervención quirúrgica y también la radioterapia en pacientes que no son susceptibles de operarse por sus comorbilidades, explica el urólogo vigués. 

Las cirugías de próstata se realizan mediante laparoscopia (es una operación que se realiza con incisiones pequeñas y en la que el cirujano cuenta con la ayuda de una cámara que se introduce en el cuerpo), pero desde el verano de 2021 los hospitales gallegos cuentan con el robot Da Vinci que es también una laparoscopia pero asistida por ordenador y con algunas ventajas.

En Urología suman ya 400 pacientes operados con la cirugía robótica desde su estreno el 20 de julio de 2021 hasta el pasado día 8 de enero. Actualmente, Urología dispone de dos sesiones semanales de mañana y tarde y operan a una media de tres pacientes cada día. Los candidatos principales son los pacientes con cáncer de próstata que por su edad y por las características menos agresivas del tumor se beneficiarían de la posibilidad de preservar su potencia sexual en el momento de hacer la prostatectomía. Para conseguirlo es necesario separar de la próstata las bandeletas neurovasculares, que es por donde va la información nerviosa hasta el pene. Sin embargo, una prostatectomía radical sin preservación de estas bandeletas se puede hacer perfectamente mediante una laparoscopia convencional, explica Barros. Sería el caso por ejemplo de un paciente de 80 años que ya no tenga relaciones sexuales por la razón que sea, o una persona con un tumor bilateral muy agresivo.

Desde el punto de vista del cirujano, el robot tiene varias ventajas. La principal, en opinión de Barros, está en la mayor capacidad de giro del instrumental intraoperatorio, porque los brazos del robot son articulados y se mueven en todas las direcciones. Además, ya no es el ayudante el que maneja la cámara siguiendo sus instruccione sino que lo puede hacer él mismo desde la consola y, a mayores, está la comodidad de operar sentado. Una prostatectomía radical se puede hacer  en dos horas, pero otras intervenciones, como una cistectomía (extirpación de la vejiga) con derivación urinaria, son más largas, de 4 o 5 horas.

Los urólogos se formaron en un centro de Barcelona, en el que practicaron con animales (cerdos) para acreditarse en el funcionamiento del robot. Urología y Cirugía General son los que más operan con el Da Vinci, aunque también lo usan Ginecología, Cirugía Torácica y Otorrino. Las siete áreas sanitaria disponen de un Da Vinci.

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