Julio Picatoste: "Tarde o temprano nuestros políticos tendrán que considerar la reforma de la Constitución"
Día de la Constitución española
“Con la Constitución adquirimos nuestra verdadera condición de ciudadanos”, dice el magistrado encargado de redactar el bando del Concello de Vigo por el Día de la Constitución
La Constitución es la norma suprema del ordenamiento jurídico español cuya aprobación, en 1978, fue la culminación de un proceso que permitió pasar de una dictadura a una democracia. Julio César Picatoste reivindica la importancia de la Transición y el valor de la Carta Magna, que sirvió para dotarnos de plenas libertades. Este magistrado, ya jubilado, es el autor del bando oficial del Concello de Vigo por este 6 de diciembre, elegido para esta labor por el alcalde, Abel Caballero, por “su brillante carrera”. Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago, es también académico de número de la Real Academia Galega de Xurisprudencia e Lexislación, profesor asociado de la Universidade de Vigo y coordinador de múltiples obras colectivas, y miembro de Jueces por la Democracia.
¿Cómo ha recibido este encargo por parte del Concello?
Pues con mucha alegría, porque para mí, evidentemente, es un honor que se me de la voz y la palabra para hablar el día que festejamos la Constitución española y, por lo tanto, estoy muy agradecido.
¿En qué aspectos se ha centrado para elaborar este bando?
Lo he compuesto siguiendo dos hilos conductores simultáneos. Por una parte, haciendo referencia a distintos aspectos de la Constitución, y por otra, trato de rememorar aquellos tiempos y el día mismo de la votación. Recuerdo perfectamente el ambiente que había en la calle y los comentarios que se hacían en aquella jornada electoral de 1978 en que se aprobó la Constitución.
Y usted ¿cómo vivió aquel 6 de diciembre? ¿Cómo se vivió en España?
El recuerdo que tengo de aquel 6 de diciembre está envuelto dentro del recuerdo general de lo que fue la Transición. La Transición fue un acontecimiento, al menos para mí, verdaderamente apasionante. Veníamos de una época, de un régimen político como era una dictadura, y se estrenaba el camino hacia una democracia. Hubo sobresaltos, hubo sustos, hubo episodios muy tristes… De todos modos, y a pesar de ello, se vivía, y yo lo viví, de forma muy apasionada. Recuerdo que entonces era un lector empedernido de Cambio 16 [era una de las cabeceras de referencia de aquella época] y tengo guardadas las revistas desde que murió Franco, porque todo lo que iba sucediendo, el camino que se iba abriendo, era apasionante. Estábamos estrenando un nuevo estilo, una nueva forma de vida.
En estos últimos años se ha cuestionado la Transición. ¿Hay que volver a reivindicarla, a ponerla en valor?
En mi opinión, sí. Desde sectores, como el grupo de Podemos y algunas otras personas, se ha querido minimizar lo que fue la Transición, hasta el extremo de que algunos de ellos hablan del ‘Régimen del 78’ y la propia palabra ‘régimen’, para los de mi generación, tiene una connotación claramente negativa, porque entonces el régimen era el de Franco. Hablar ahora del ‘régimen del 78’ con un cierto sentido peyorativo no me parece aceptable y, sobre todo, cuando los que hablan no vivieron esa época y no se dan cuenta de dónde veníamos nosotros. Es cierto que la democracia que tenemos no es perfecta, tiene carencias, pero sin duda alguna la Transición y su meta, que fue la promulgación de la Constitución, supuso algo importante y revolucionario, que fue que recuperásemos las libertades y los derechos y adquiriésemos entonces la verdadera condición de ciudadanos. Por tanto, a mí me duele cuando oigo esos comentarios; no saben lo qué significó para nosotros y lo importante que ha sido para la historia de España la Transición y la Constitución. ¿Que hay que seguir luchando por mejorar nuestra democracia? Sin duda alguna, pero hay que recordar aquel avance, que fue la recuperación de los derechos fundamentales.
La Constitución cumple ahora 46 años de vigencia. Hace pocos años se planteó la necesidad de modificarla. ¿En qué situación se encuentra ahora?
Ninguna constitución puede considerarse inamovible ni eterna. Hay que pensar que toda constitución es el producto de una situación histórica concreta y de unas circunstancias muy definidas. Esas circunstancias han mudado, han variado, han cambiado y la sociedad evoluciona. Por lo tanto, va a ser necesaria una reforma. Creo que es un reto indiscutible en el futuro más inmediato. Hay aspectos de la Constitución que, en efecto, hay que adecuarlos a la vida actual, al presente. Otros no, porque responden a los pilares fundamentales de una democracia y a la conservación de los derechos fundamentales de las personas; eso se va a mantener porque tenemos una Constitución muy garantista. Otros aspectos sí deben ser revisados, porque estamos en una sociedad tecnológica y de servicios muy avanzados y hay nuevos derechos en materias muy diversas, como medioambiente o consumo, en tecnología de la información, de salud…
Cabría esperar un consenso suficiente para realizarlo, lo que no parece ser el caso en estos momentos de polarización política.
Indudablemente. Del mismo modo que la Constitución fue producto de un acuerdo, una modificación de la Constitución también va a requerir de ese consenso. La modificación de la Constitución implica un proceso bastante complejo y con unas mayorías muy amplias. Será muy difícil ahora, dado el ambiente tan polarizado que vemos en la vida política nacional, pero tarde o temprano nuestros políticos tendrán que considerar la situación y volver a ilusionarse con un futuro inmediato con la reforma de la Constitución, al igual que entonces, en la época de la Transición, cuando todos los políticos vivían ilusionados por el futuro inmediato de la democracia. Es necesario repensar, meditar y reflexionar sobre qué aspectos de la Constitución hay que modificar para hacerla mejor y que sirva a los ciudadanos.
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