Salud

La rehabilitación en el ictus, ¿se ha paralizado con la pandemia?

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La rehabilitación en el ictus, ¿se ha paralizado con la pandemia?

El ictus es la primera causa de discapacidad física o motora en el adulto en los países desarrollados. El papel de la rehabilitación es vital, sobre todo al principio, ya que busca minimizar los déficits o discapacidades experimentadas por el paciente que ha sufrido este episodio, así como facilitar su reintegración social.

   "Es un proceso activo que requiere la colaboración y capacidad de aprendizaje del paciente y de su familia. Es necesario hacer comprender que no vamos a conseguir una recuperación 'ad integrum'. El objetivo fundamental es ayudar al paciente a adaptarse a sus déficits y no a librarse de ellos, ya que en la mayoría de los casos, la lesión neurológica se recupera en todo o en parte espontáneamente en un período de tiempo variable o no se recupera nunca; todo depende de la gravedad del ictus", advierte la Federación Española de Ictus.

   En este sentido, en una entrevista con Infosalus, la doctora Roser Garreta, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación (SERMEF) y jefa de Servicio de Rehabilitación del Hospital Universitario Mutua Terrassa resalta que la discapacidad física y motora en el adulto que se produce tras un ictus y los problemas no motores son igualmente incapacitantes, tales como las alteraciones del lenguaje y la comunicación, los problemas cognitivos o la incontinencia urinaria, entre otros.

   "Por lo tanto se deben abordar de la manera integral todas las áreas. Los tratamientos insuficientes o poco coordinados llevan a peores resultados, a complicaciones más frecuentes y a insatisfacción por parte del paciente. El objetivo final de todo tratamiento es la reincorporación de la manera lo más plena posible a la actividad en la comunidad", remarca la especialista.

   Sobre cuándo debe iniciarse el tratamiento rehabilitador, dado que en el ictus el tiempo es oro, la doctora Garreta señala que éste debe comenzar "de manera precoz", en los primeros días después del ictus, y en cuanto se haya conseguido una estabilidad clínica que permita una movilización segura.

   "Los objetivos iniciales en esta fase consisten básicamente en salir de la cama, con la asistencia necesaria, iniciar la sedestación y valorar si la situación permite la ingesta por boca de manera segura. En cualquier caso, el tratamiento rehabilitador del ictus debe llevarse a cabo en un marco de tiempo concreto, donde los primeros meses son determinantes para un buen resultado", asegura la especialista.

   En concreto, la presidenta de la SERMEF detalla que la rehabilitación del ictus debe ser un proceso dirigido por un médico rehabilitador y, por tanto, únicamente debe iniciarse el tratamiento tras la evaluación y la prescripción médica.

   Además, detalla que en el abordaje terapéutico integral del ictus participan profesionales de varias disciplinas, además del fisioterapeuta, otros especialistas le acompañan desde los primeros días. "El logopeda en la fase inicial trabaja los problemas de deglución, también se ocupa de los problemas del lenguaje y de la comunicación. El terapeuta ocupacional trata temas relacionados con la funcionalidad, el cómo vestirse, o cómo usar la mano otra vez, por ejemplo. Además, pueden intervenir especialistas en Psicología, técnicos ortopédicos y trabajadores de los servicios sociales entre otros", subraya.

   La participación de los diferentes especialistas depende de las necesidades individuales de cada persona, según precisa Garreta, ya que hay muchos tipos de ictus y en cada caso pueden verse afectadas diferentes áreas. "Por eso es fundamental una evaluación médica previa lo más completa posible", subraya.

LOS TRATAMIENTOS SE HAN FRENADO CON EL COVID-19

   Por otro lado, la doctora Garreta menciona que, dado que los tratamientos rehabilitadores se han visto paralizados en gran parte por culpa de la pandemia, estos dependen de la práctica y del aprendizaje de las técnicas en las que ya se han instruido, y de la motivación para realizarlas por iniciativa propia.

   Si el paciente y su familia ya han tenido la oportunidad de participar en un tratamiento rehabilitador la experta ve muy recomendable continuar los ejercicios instruidos por sus especialistas, y de una manera regular.

   "Esto incluye también los cuidados básicos, por ejemplo, el manejo postural adecuado, la movilidad y la alimentación, para evitar complicaciones como podrían ser las rigideces articulares, las caídas o los atragantamientos con las comidas. La práctica supervisada de los ejercicios instruidos es siempre un punto crucial, y en las circunstancias actuales aún más", detalla la presidenta de la Sociedad Española de Medicina Física y Rehabilitación.

   A su vez, incide en que es fundamental hacer un control estricto de los factores de riesgo cardiovascular, algo que incluye la práctica de ejercicio físico apropiado en la fase de cronicidad, además de un buen control de la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol y el sobrepeso.

   "Y por descontado evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas. El ejercicio continuado ayuda a conservar la funcionalidad, evitar el sobrepeso corporal y contribuye a un mejor control de los factores de riesgo cardiovascular", sentencia.