La ‘píllara’ vuelve a anidar en las dunas de la playa de Nerga

El primero de los tres huevos anidados en la arena de Nerga.
photo_camera El primero de los tres huevos anidados en la arena de Nerga.
El año pasado ninguna pareja anidó en el arenal, el único de la comarca donde lo hace esta especie en peligro de extinción

Fue elegido Ave del Año en 2019, también se le conoce como ‘chorlitejo’ o ‘píllara’ y está protegido por la Xunta de Galicia a través de un plan de protección autonómico. Se distribuye por los arenales de la costa gallega y en la comarca del Morrazo. Raramente se ha visto en otros como Areabrava o Barra porque el entorno que más le gusta es el de la playa de Nerga

El 70 por ciento de la población ha desaparecido en la última década y que el año pasado ninguna pareja escogiera este arenal, el único del sur de la provincia de Pontevedra en el que se ven, hizo saltar las alarmas. Sin embargo este año, en plena época de cría, han regresado y son tres los huevos de ‘píllara’ que ya han sido protegidos por los inspectores de la Red Natura a través de un enjaulado que impide el contacto con las personas y la agresión de otros animales, como los perros, que suponen la principal amenaza de estas aves en la playa. 

Pese a que en los accesos a Nerga los carteles alertan de la prohibición de dejar sueltos a los animales, precisamente para evitar daños a la fauna protegida, las acciones de los incívicos hacen peligrar especies como esta. Hacerlo puede acarrear multas de hasta 3.000 euros para los propietarios de los animales, aunque los cuerpos autorizados para sancionar evitan actuar con el látigo en el primer aviso. Sí lo hacen ante la reincidencia. Su objetivo es informar y concienciar para permitir que estas y otras especies con riesgo de desaparición continúen llegando en esta época hasta el arenal cangués.

Aunque este es uno de los factores objetivos que amenaza al ‘chorlitejo’, hay otros como la presencia del ser humano. Se han dado las circunstancias de toparse con algún nido junto a las toallas o, incluso, debajo de ellas, porque su color amarillento como defensa hace fácil su camuflaje en la arena y, por tanto, aumentan el riesgo de que los huevos puedan ser dañados sin intención. De ahí que se realice un perímetro de seguridad que garantice al máximo que los tres huevos que deja cada una de las parejas puedan salir adelante.

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