Atletismo

Un café con series

Dani Pérez, Fran Rodríguez y Damián Fernández sostienen a Ester Navarrete.
photo_camera Dani Pérez, Fran Rodríguez y Damián Fernández sostienen a Ester Navarrete.

Ester Navarrete contó con los bomberos Dani Pérez y Damián Fernández, y con Fran Rodríguez como grupo de entrenamiento para ganar el Campeonato de España de maratón 

El café puede ser cortado, con leche o descafeinado. También, largo, corto, americano o con leche de soja o avena. Puede venir acompañado por una galleta o, en los sitios recomendables, de bizcocho. Y, en el caso se un grupo de cuatro atletas, tres hombres y una mujer, llegaba también con series.  Las que le enviaba Manuel Vigo, su entrenador, a Ester Navarrete vía teléfono. “Para que no me comiera la cabeza pensando en el entrenamiento, me lo enviaba un poco antes y yo se lo decía con ese margen a los compañeros”, explica la atleta sobre el funcionamiento de las sesiones más duras de cara a la preparación del Campeonato de España de maratón, que ganó y la victoria le sirvió para clasificarse para los Juegos Olímpicos de París. 

Allí, en el café previo, conocían gran parte de los días Damián Fernández, Dani Pérez y Fran Rodríguez la jornada de preparación. Es el grupo de apoyo en los entrenamientos que consiguió Ester Navarrete para su preparación. Dos atletas amateur que son bomberos de profesión y Fran, exatleta y marido de Ester, que ejerce de segundo entrenador, medio psicólogo y planificador de las sesiones. Igual es el equipo de apoyo de un atleta más extraño posible, pero resulta particularmente efectivo. 

“Llevo entrenando con ella hace un par de años, antes de dedicarse al maratón. Tenemos días de rodaje más largos y otros más de series. En los días más largos, ya me quedo un poco, pero en los cortos sí que le hacemos de liebre y procuramos tirarle bien. Ahí se adapta más a mi estilo, que yo soy más de series cortas y Dani es más de tiradas largas”, explica Damián Fernández. Con 35 años, es el joven del grupo, tiene dos hijos e “intentaba ir, al menos, tres días a la semana de las series. Después, iba a alguna tirada larga, pero no terminaba o me animaba con la bicicleta”, explica. Y confirma la escena del café: “Nos decía ahí el entrenamiento y casi que era mejor así porque, algunos días, tras escucharlo, ya comenzabas a sudar de lo que tocaba. Pero somos como tractores y lo que tocaba intentábamos hacerlo”, explica el deportista. 

Dani Pérez, de 43 años, ejerció de principal acompañante en las sesiones de Navarrete al ser el que dispone de más fondo. “Algunos días no podíamos coincidir y sí que faltaba, pero estuve en la mayoría”, resume. En su caso, hace casi una década que corre con la viguesa porque “de ir a carreras populares, coincidíamos en ritmos y comenzamos a entrenar”. Y, así, llegó la preparación de la media maratón de Valencia y de la completa de Sevilla. “Cuando dijo que iba a ir, me inscribí al día siguiente para ir con ella. Me apañé para salir con el grupo de populares más rápido. Me coloqué en la línea de salida bien y, en cuanto levantaron la cinta, ya me escabullí por allí por ir con ella en todo momento. Y fui hasta que me dejó atrás”, explica.

La preparación del evento fue larga e intensa, hasta el punto de que, en las últimas semanas, Damián y Dani ya estaban al límite de las fuerzas. “Iba continuamente al fisio porque tengo trabajo y familia y había semanas de 170 kilómetros. Todo lo pudo tener esa ilusión de ver que podía ser campeona de España porque los ritmos en los entrenamientos salían”, explica Dani Pérez. De hecho, Navarrete iba tan rápido y alcanzaba un nivel en el que “iba sobrada y nosotros más justos. Igual nos tocaban cuatro de 2.000 metros. Hacías tres medio agonizando y ella sonriendo al lado y en la última aún te pedía algo más de ritmo. Y tú ya ibas muy forzado desde la primera serie”, explica Dani. Y su compañero Damián lo ratifica: “Ibas apuradísimo porque eran muchas series y poca recuperación y ella aún te hablaba y te preguntaba qué tal… Y yo que no podía respirar”. 

Ambos bomberos, al menos, sacaron un triple beneficio. El primero es ayudar a una amiga, el segundo, mejorar su forma deportiva y el tercero, mantenerse a tono para un trabajo exigente. “En nuestra profesión, hay que estar en forma. Tienes que mover mangueras y no cansarte demasiado porque igual te toca subir a un quinto por las escaleras y no vas chuparte en dos tiradas la botella de oxígeno”, resume Damián Fernández. 

Por su parte, Fran Rodríguez (47 años) ejerció de entrenador ‘in situ’, libre atlética en pista y acompañante en bicicleta. “Fran es mi marido y la pieza más importante porque nunca falla. Hace de guía, de planificador y también me ayuda con la nutrición. Es el que llevó más trabajo”, resume la atleta. 

Y el propio Rodríguez explica el procedimiento. “Ellos intentaban venir con nosotros, que vamos de mañana porque, a la tarde, tengo que trabajar en la pista”, explica el céltico. Sobre su papel, relata que “yo era más de 800 y 1.500 metros y sí que podía hacer series, pero en las largas era mejor ir con la bicicleta y le llevaba agua y geles. En una de estas veces, nos tuvo que llevar el padre de Ester hasta el Hotel Glasgow en Baiona y venir 33 kilómetros hasta Vigo porque hacía mucho viento de sur”, relata. El también técnico indica que “si vas con el viento en contra, te desgastas demasiado y no sirve para nada porque no llevas los ritmos”. 

Era parte de la planificación de Ester Navarrete de cara al Campeonato de España de Sevilla, que terminó con la victoria y con mínima olímpica de la deportista. Fran Rodríguez explica que “en enero, hubo varios días buenos y en Balaídos ya vi que podía estar por las 2 horas y 25 minutos. Después tiene que salir el día y, en este caso, fue así porque ella es una gran competidora. Entrena bien y todavía es mejor en la competición, se crece". 

Así, el pasado 18 de febrero, Ester Navarrete obtuvo la clasificación para los Juegos de París en maratón. Con ella, comienza una nueva fase de entrenamientos y, salvo fuerza de causa mayor, la particular ‘renovación’ de sus liebres. “Estamos todos metidos en esto. Que vengan a París a verme y, en el camino, cogen la forma para poder seguirme”, bromea Navarrete. Dani Pérez ya compró el billete: “Iremos con pancartas o con lo que sea. Pero algo de ruido vamos a hacer”, resume.

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