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Javier Moro, de Guastavino: “En EEUU le hacen guías y en su país es desconocido”

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Javier Moro, de Guastavino: “En EEUU le hacen guías y en su país es desconocido”

Javier Moro cuenta la aventura americana de Guastavino en su novela.
photo_camera Javier Moro cuenta la aventura americana de Guastavino en su novela.
n n n Javier Moro presentó esta semana a los lectores de Atlántico su última novela, “A prueba de fuego”, donde recupera la figura de Rafael Guastavino (Valencia, 1842- Asheville, 1908), un arquitecto valenciano que emigró a Nueva York a finales del siglo XIX y revolucionó la arquitectura norteamericana. “En EEUU le hacen guías por sus edificaciones como el Oyster bar, un lugar de culto, mientras en su país es un desconocido, ni siquiera los estudiantes de arquitectura han oído hablar su nombre”.
Así, Moro reivindica a una figura que tilda de “extraordinaria”: “Hizo cosas increíbles como falsificar la partida de nacimiento de unos de sus hijos, es un personaje fascinante con un desorden enorme en su vida personal que contrasta con la exactitud y seriedad que aplicaba a su vida profesional, para él el trabajo era lo primero, lo que más le importó siempre, después venía todo lo demás”.
Javier Moro vivió en Nueva York y recuerda haber paseado junto a obras de Guastavino. “Allí lo recuperaron en los años 70 y tiene muchos seguidores, él puso las bases de la arquitectura actual de norteamérica, era un visionario, que estaba muy seguro de sus posibilidades”.
Sin embargo, la idea de escribir una novela sobre su vida le llegó a modo desde la editorial. “No me acababa de interesar hasta que encontré las cartas familiares, entonces vi que había una historia, lo que cuento es la relación entre un padre y un hijo, los que se adoraban, pero entre los que también había competitividad”.
A través de unos descendientes llega a manos del escritor la correspondencia de uno de los vástagos del arquitecto, el que tuvo con la criada. “Antes tuvo dos con su mujer, que también fueron arquitectos y con los que se reconcilió poco antes de su muerte; pero este le tenía un cariño especial; fueron juntos a Nueva York y le servía de traductor porque Guastavino nunca aprendió inglés, eran una pareja curiosa”.
Considerado como el arquitecto de Nueva York, ya que de los más de mil edificios que erigió su empresa, más de 300 estaban en la Gran Manzana. Además de incorporar las grandes bóvedas mediterráneas, con materiales novedosos resistentes al fuego. Pese a su genialidad, para Moro, su hijo le superó. 
En su novela aparecen además de familiares del arquitecto, las grandes fortunas de EEUU.n