Mingueza, la otra mitad del eje

El catalán es el futbolista más importante para Claudio después de Iago Aspas y será capital en varias posiciones

Publicado: 17 jul 2024 - 09:13 Actualizado: 18 jul 2024 - 09:12
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Decía Carlos Carvalhal en su día que Óscar Mingueza puede ser muchas cosas menos central. El tiempo ha dado la razón al entrenador portugués en la primera mitad de su afirmación. No en la segunda. Al menos para Claudio Giráldez, que confió en el catalán para ser la pieza derecha de su línea de tres en retaguardia en su debut como entrenador del primer equipo en Sevilla y volvió a hacerlo -esta vez en la izquierda- en el primer choque de pretemporada, el sábado pasado ante el Benfica, en Águeda. Pero, como bien dijo el extécnico celeste, al canterano del Barça no se le puede circunscribir a una sola posición. Su talento técnico y su entendimiento del juego le permiten jugar en prácticamente todas. Pero, sobre todo, le convierten en el segundo futbolista más importante del equipo tras el infinito Iago Aspas. Es la otra mitad del eje orbital del Celta.

Dejando al margen al fenómeno morracense, el entrenador del Celta considera a Mingueza una pieza insustituible de su complejo puzzle futbolístico. Una especie de ‘joker’ que le permite convertir en ganadora cualquier mano de cartas. Porque el catalán es lo más parecido a un universal de fútbol sala. El comodín perfecto para cada situación.

Precisamente por este motivo, ya ha trabajado en varias sesiones de lo que va de pretemporada como mediocentro. Su precisión con el pase y su elevado acierto en la toma de decisiones le hacen apto para este rol, sobre todo en contextos de dominio abrumador con balón ante bloques muy bajos. Así que, con toda probabilidad, habrá encuentros en los que el de Santa Perpetua ocupe una de las dos posiciones del carril central.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que vaya a ser su demarcación de salida. De hecho, es complicado saber cuál puede ejercer y dependerá también de la confección final de la plantilla en base a las salidas que finalmente se produzcan. Lo que está claro es que Claudio buscará colocarlo en el lugar de mayor utilidad en cada partido. En la línea de centrales ante bloques altos para tener una salida de balón más precisa o en el carril si lo necesita en puestos intermedios. De salida, es probable que éste sea su puesto ideal porque puede amenazar al rival en alturas más ofensivas, venir dentro para asociarse y, sobre todo y más importante, estar cerca de Aspas para hacer travesuras juntos. Son las dos mitades del eje sobre el que orbita el Celta.

Más minutos que ninguno

Óscar Mingueza es una pieza clave para Claudio desde que llegó. Pero también lo era para Rafa Benítez. Tanto es así, que el catalán jugó los 38 partidos de la pasada Liga -único de la plantilla-, en la que terminó como el futbolista celeste con más minutos con 3.002.

Aunque con un modelo de juego radicalmente opuesto al actual, el canterano culé tuvo mucha importancia en plano ofensivo hasta el punto de ser el único con cierta clarividencia en las escasas incursiones en ataque posicional del equipo de Benítez. Por eso, acabó ejerciendo de interior derecha en el 1-4-4-2 del madrileño. Desde ahí conectaba con Aspas o venía dentro para ayudar en la progresión desde posiciones intermedias. Así logró un sensacional gol contra el Almería. Con el madrileño, también jugó de lateral derecho. Eso sí, nunca de central.

Esa pauta cambió desde el primer día con Giráldez. En el Pizjuán empezó en la derecha de la línea de tres para dar salida de balón. Repitió en la retaguardia contra Las Palmas y Alavés, con una pausa intermedia contra el Betis, donde jugó de carrilero derecho. Es la posición en la que terminó el curso contra Villarreal, Atlético, Athletic Club y Granada. En la última jornada, ante el Valencia, ocupó el sector izquierdo. Estas decisiones van en función de compatibilidades con compañeros y con rivales. Seguirán este curso. Por eso es la otra mitad del eje céltico.

Conversaciones de fútbol de un futuro entrenador

Era muy usual ver a Claudio Giráldez departir con Óscar Mingueza al término de los partidos en el curso que acaba de concluir. Una comunicación directa, intensa y fluida en el mismo idioma futbolístico. Porque el modelo Barça que el jugador catalán mamó en la Masía encontró un interlocutor perfecto en el técnico porriñés, uno de los principales motivos para que el futbolista de Santa Perpetua tuviera claro que iba a seguir en el Celta sí o sí.

Esta pasión por el juego de ambos deriva en esas habituales conversaciones, que tienen su traslado a los propios encuentros. Cuando Mingueza actúa por la banda del banquillo, es muy común que le traslade al entrenador situaciones concretas que se están dando dentro del terreno de juego. Además, es un amante del análisis de vídeo, tanto en los descansos como durante la semana. Aunque solo tiene 25 años, estos atributos dejan claro que es un potencial futuro entrenador.

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