El calvario de Aidoo: “Llegó un momento en que me rompí, pero aprendí a no rendirme”

El defensa ghanés del Celta habla de la dureza de su recuperación pero mira hacia el futuro: “He vuelto”

Aidoo corre entre sus compañeros durante una pretemporada clave para su carrera.
Aidoo corre entre sus compañeros durante una pretemporada clave para su carrera.

"Estoy de vuelta y esta va a ser una temporada maravillosa". Quien tan energéticamente se pronuncia es Joseph Aidoo, que desde el arranque de la presente pretemporada ha podido volver a entrenar con el Celta. La grave lesión de rotura del tendón de aquiles de su pierna izquierda quedó atrás, aunque todavía habrá que calibrar el grado de recuperación. Con todo, las sensaciones son positivas y el internacional ghanés se muestra feliz: “Después de la recuperación de la lesión, me siento más feliz al entrenar con el equipo porque no fue fácil estar ahí fuera viéndolos trabajar y no poder estar con ellos. Ahora, para mí es un paso adelante”.

Para un futbolista profesional, un tiempo tan prolongado de baja supone un reto físico -más con esta complicada lesión- y psicológico. “Ésta ha sido la primera vez en la que he estado sin jugar tanto tiempo. No ha sido fácil pero con la ayuda de los jugadores, de los fisios, de los doctores, de los aficionados... Realmente me ayudaron”, señala el central emocionado. También, como es obvio, la familia ha jugado un papel clave, con anécdota incluida: “Cuando me lesioné, mi mujer me trajo de vuelta. Mi familia ha sido realmente muy importante. Hubo un momento en el que el doctor Cota -Juan José García Cota, jefe de los servicios médicos del Celta- vino a casa a vendarme la herida y mi hija mayor le preguntó si podía limpiar ella la herida. El doctor la dejó. Son cosas de mi familia que me dieron mucha fuerza”.

No oculta el céltico los periodos de bajón anímico desde que se lesionó en el mes de octubre del pasado año jugando con su selección. “Ha sido verdaderamente difícil. Hay un momento en que me rompo. Hubo noches que, sobre las once o las doce, iba al Castro y me sentaba solo pensando en cuando no estaba lesionado y en cómo lo hacía sólo para darme motivación”, desvela Aidoo. Y recuerda también con afecto el apoyo recibido desde los servicios médicos del club. “A veces, incluso aquí -en Mos- cuando entrenaba intentaba levantar mi pierna y no era capaz. Pedro -Docampo, recuperador- se acercaba y me decía: no te preocupes, paso a paso, lo estás haciendo bien para estar mucho mejor. Y otras veces, el doctor venía y me daba un abrazo, intentaba besarme para motivarme: lo tienes, volverás a como estabas antes. No fue fácil pero estoy mucho mejor ahora”, rememora.

Considera el defensor que sale más fuerte mentalmente de estos meses de recuperación. "En este proceso, he aprendido mucho sobre no rendirse, continuar luchando de la mejor manera. Si puedes jugar, ayuda al equipo; y si no puedes jugar, tienes que hacer algo para ayudar al grupo. Animándolos, yendo al vestuario a decirles: vamos, los tenemos, lo podemos hacer", comenta.

En su caso, costó más denotar tristeza por ser un bien encarado de libro. “La sonrisa es parte de mí y me mantiene hacia delante. Incluso en un momento difícil, no pierdo mi sonrisa”, relata. Pero la procesión va por dentro: "Cuando volví con el grupo, ellos estaban muy contentos y yo todavía más. Estaba muy nervioso y Laura -Centoira, psicóloga- vino y me dijo: no estés nervioso, lo harás mejor".

Mirando al futuro, Aidoo quiere que “esta temporada, lo primero de todo, me encuentre mucho mejor en lo personal. Y para el equipo, mejorar mucho respecto a antes”. Y responder al apoyo recibido desde el celtismo: “Me ayudan dentro y fuera del campo. Incluso cuando voy al supermercado me dicen: Aidoo, venga Aidoo. Ellos son parte de mí y yo parte de ellos”.

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