La frontera agoniza con el mayor cierre

baixo miño

Tui y Valença viven como una ruina los tres meses con los pasos cerrados: ahora pasan tantos coches en un mes como antes en un día. Faltan ayudas y se sienten abandonados

Publicado: 18 abr 2021 - 09:30 Actualizado: 19 abr 2021 - 02:46
Uno de los controles de la Policía Nacional a la entrada en España en el puente internacional de Tui, donde se forman largas colas a diario.
Uno de los controles de la Policía Nacional a la entrada en España en el puente internacional de Tui, donde se forman largas colas a diario.

En los municipios de la frontera la sensación es de haber tocado fondo. El anuncio de que el cierre de la frontera se alargará hasta fin de mes, alcanzado los 90 días, cayó como un jarro de agua fría en las poblaciones de la "raia". Algunas poblaciones, como Valença, apenas registran movimiento. "El impacto es tremendo" asegura el presidente de la Confederación de Empresarios del Alto Minho, Luís Ceia, quien alerta de la situación social generada por las medidas restrictivas impuestas en Portugal que ha aumentado el número de desempleados, cierre de negocios y de familias que "ya no tienen para comer. Aquí no se inyectó tanto dinero a la economía como en otros países para no desequilibrar el déficit. Las expectativas que tenemos ante nosotros no son buenas", asegura desde el conocimiento de la situación real de la economía de una de las regiones más afectadas y cuya hostelería y restauración dependen casi al 50% de los visitantes procedentes de España.

En Tui la situación es un poco mejor aunque según el presidente de la Asociación de Comerciantes e Industriales "mucha de la actividad económica depende de los portugueses y los peregrinos y con esta situación han desaparecido de nuestras calles". En el caso del comercio "las ventas han bajado mucho. Viene gente de las parroquias y de otros municipios, pero no es suficiente para mantener el negocio y muchos locales están barajando ya la posibilidad de cerrar. Es necesario que abran esa frontera para intentar revertir la situación", comenta sin poder dejar de transmitir la preocupación que invade a todos los habitantes de la región fronteriza.

En la tienda de Fátima Palhares, en el centro de Vilanova de Cerveira la actividad se ha reducido drásticamente. La desaparición de los visitantes del otro lado de la raia y la caída de los ingresos de muchos de los residentes en este municipio portugués han reducido las ventas. Ella explica que "si no ganas, no compras nada, el dinero es para comer y poco más y los comercios que no venden productos de primera necesidad no tienen movimiento". Una situación que asegura "se complica cada día con la frontera cerrada y de la que parece que nadie quiere hablar y no interesa".

Cabaleiro: "Tui y Valença están muy afectados, somos una ciudad partida"

"Somos una única ciudad que está partida en dos", explica Enrique Cabaleiro, alcalde de Tui cuando habla de la situación que se vive en la Eurocidade desde hace casi tres meses cuando se cerró la frontera. Un paso que en el caso del viejo puente de hierro era cruzado diariamente por 4.340 vehículos que ahora no circulan por la ciudad ni contribuyen al movimiento de su economía.

El regidor asegura que son "los más afectados con esta situación, tenemos una relación muy estrecha en todos los niveles que ahora está inactiva". El resultado de la imposibilidad de cruzar el puente que hasta ahora unía las dos márgenes se puede sentir "en todos los ámbitos, tanto en lo social, como en lo cultural o lo económico. Además, este es el segundo cierre que vivimos y en este caso es aún más largo que el anterior", comenta el regidor que sigue en contacto permanente con el presidente da Cámara de Valença, uno de los municipios portugueses más afectados por el impacto negativo del cierre de la frontera y los confinamientos impuestos desde el gobierno de António Costa.

El anuncio de que el cierre se prolongará, al menos, hasta fin de mes, "solo viene a agravar la situación, que en el caso de Valença es desesperada. Muchas de las medidas que se están anunciando son un verdadero despropósito, como anunciar el regreso de las ferias en Portugal con la frontera cerrada", comenta. La posibilidad de revertir la situación "es muy escasa desde la administración local. Solo podemos gestionar lo mejor posible".

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