El tráfico en un mes es el 3% de un día normal

En marzo cruzaron 15.639 coches, 3.000 menos que un día normal

El paso de la frontera es un ejercicio de paciencia y colas de espera
El paso de la frontera es un ejercicio de paciencia y colas de espera

El paso de Tui es la de mayor tráfico de toda la frontera hispano-portuguesa con una media de 18.500 vehículos al día. La promulgación del estado de alarma en Portugal y el cierre de la mayoría de los pasos fronterizos paralizó de golpe la mayor parte de este movimiento de vehículos y personas, cayendo a poco más del 3% de lo que era habitual. Una situación que queda reflejada en los datos de la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra el pasado mes de marzo, cuando se registró el paso de 15.639 vehículos por Tui, apenas 9.760 por Salvaterra y un anecdótico 2.085 por Arbo, estos dos últimos con horario condicionado de los días laborables de 07.00 a 10.00 y de 18.00 a 21.00 horas, permaneciendo cerrados los festivos y fines de semana.

Los requisitos para poder pasar la frontera son muy claros. Solo podrán hacerlo quienes presenten un motivo urgente y justificado; los trabajadores transfronterizos; aquellos que regresen a su lugar de residencia; a título excepcional, reunión familiar con cónyuge o equiparable y familiares de primer grado en línea recta y por fines humanitarios.

Requisitos

Unos requisitos que son revisados rigurosamente por los agentes que se encuentran en los puntos de verificación instalados en los pasos. Rigor que en el caso de la GNR y del Serviço de Estrangeiros e Fronteiras portugueses es llevado a raja tabla. Como resultado, el mes pasado hubo un total de 514 personas que no pudieron atravesar al frontera en Tui, 148 en Salvaterra y otros 103 en Arbo.

En total, el mes pasado atravesaron el paso fronterizo de Tui, el único que permanece las 24 horas abierto en la provincia de Pontevedra, 194.295 personas, otras 13.371 en el puente de Salvaterra que comunica con la ciudad de Monçao, y 2.909 que pasaron de la localidad de Arbo a la portuguesa de Melgaço.

Celo lusitano en el puente

Dos grandes bloques de cemento impiden el paso de vehículos en el viejo puente de hierro, por donde tampoco circulan trenes.

Calles sin movimiento

Las calles de las localidades lusas fronterizas apenas registran movimiento. Un ejemplo es Vilanova de Cerveira, donde no hay un alma.

"La pérdida de competitividad es enorme para las empresas"

"El verano será decisivo para comprobar el impacto que ha tenido el cierre de la frontera en toda la región", explica el presidente de la Confederación de Empresarios del Alto Minho, Luís Ceia. El escenario que pinta este dirigente empresarial es poco alentador. El hecho de que una de las fronteras con más movimiento de vehículos y personas de toda la península se haya quedado reducida a un solo paso "es devastador para todos los sectores. La pérdida de competitividad es tremenda y no se entiende que después de la experiencia que vivimos el año pasado se repita la situación y no se hayan buscado otras soluciones", asevera.

La invisibilidad a la que dice están sometidos por los medios portugueses "es también algo que no tiene explicación. Siempre hablan de la situación de los pasos de Chaves o Elvas (Badajoz), pero nunca de Valença, que es sin lugar a dudas la más perjudicada de todas". Para Ceia una de las medidas que debían haber sido implementadas antes del cierre era "la creación de una tarjeta del trabajador transfronterizo que agilizase todos los trámites que ahora crean auténticos embudos en horas punta". Otra de las alternativas que apunta es "que abran, con todas las garantías y medidas sanitarias que creen necesarias, el puente de Vilanova de Cerveira. De esa forma se descongestionaría en tráfico y se aliviaría de alguna forma la situación que se ha creado, y que en algunos casos es dramática". Unas medidas en las que coincide plenamente con las propuestas en repetidas ocasiones por el Agrupamiento Europeo de Cooperación territorial Río Minho.

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