VIGO

La presa de Eiras se normaliza después de 6 meses de sequía

El embalse está al máximo de su ocupación en invierno, en un nivel similar a otros años

Agua saliendo a toda potencia por las turbinas de la presa de Eiras.
Agua saliendo a toda potencia por las turbinas de la presa de Eiras.
La presa de Eiras se normaliza después de 6 meses de sequía

 La presa de Eiras se encontraba ayer al 82,8 por ciento, en un nivel similar a una semana anterior debido al control de entrada y salida de agua realizado por Augas de Galicia, de la Consellería de Medio Ambiente, que gestiona las infraestructuras hidráulicas de abastecimiento. La llegada de dos fuertes borrascas consecutivas-”Ana y “Bruno”- han llevado a la normalización del embalse y a la apertura de las turbinas para mantener la ocupación entre el 80 y 90 por ciento, que Augas considera idóneo para el invierno. El pasado año por estas fechas Eiras estaba al 79 por ciento, así que se puede considerar que se halla en su máximo para la estación.
El "resguardo" del 17 por ciento se mantiene para  evitar que la llegada de otra borrasca pudiera provocar el efecto contrario, inundaciones. Con todo, desde la Consellería de Medio Ambiente se mantiene la alerta de momento a la espera de la evolución del invierno. En diciembre cayeron 140 litros en Vigo, y 370 en Fornelos -uno de los municipios de España con mayores precipitaciones- que llenaron el embalse.
Hace seis meses, en junio, Eiras se encontraba al 100 por cien, volumen indicado para el verano, justo cuando la prealerta por sequía avanzaba acumulando varios meses con mínimas lluvias (en abril se recogieron menos de 10 litros). 
A mediados de este mes el principal recurso de abastecimiento para el área de Vigo se colocó en su nivel mínimo histórico al descender al  37 por ciento, lo que forzó la aprobación de medidas extraordinarias: la primera la construcción de un trasvase de unos seis kilómetros a través de una tubería desde el Salto de Laforet en el río Verdugo por 5,4 millones de euros, operación que se mantiene y que pagará en un 80 por ciento el Concello y el resto la Xunta. Aunque desde entonces todo ha cambiado con la recuperación de las reservas, tanto Xunta como Concello consideran que se trata de una obra necesaria de cara al reparto mejor del agua en el área metropolitana en futuros episodios de sequía. 
El de 2017 ha sido el más importante del siglo pero los servicios meteorológicos no descartan que se repita. Aunque Eiras, que supone el 90 por ciento del agua de Vigo, está en situación óptima, Zamáns, el otro 10 por ciento, todavía se encuentra en el 42,8 por ciento, recuperándose con lentitud debido a la menor. Baíña, en Baiona, al 45,27 por ciento.