ESPAÑA

La elecciones catalanas enfrían el debate de la reforma constitucional

El acto que celebró los 39 años de la Carta Magna dejó claras las diferencias entre los partidos por el fondo y las formas

En Barcelona, 12.000 personas reivindicaron la Constitución.
En Barcelona, 12.000 personas reivindicaron la Constitución.
La elecciones catalanas enfrían el debate de la reforma constitucional

 La siempre pendiente reforma de la Constitución, que ayer cumplió 39 años, parece quedarse en barbecho a la espera del resultado de las elecciones en Cataluña y sobre todo de saber quién conseguirá formar gobierno, una completa incógnita que marcará el devenir político de los próximos tiempos. Todos miraban de reojo a Cataluña en la recepción solemne por el día de la Constitución que reunió en el Congreso al Gobierno en pleno, líderes políticos, presidentes autonómicos, diputados y senadores y altas instituciones del Estado.
A un año de cumplir las cuatro décadas y con una crisis territorial sin parangón en la historia democrática, el debate sobre la reforma de la Carta Magna ganó enteros en los últimos meses con la vista puesta en el desafío independentista en Cataluña. Marcó los tiempos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que se mostró dispuesto a hablar sobre esa reforma pero sólo si hay un amplio consenso y cuando exista "una idea clara de lo que hay que hacer". En ningún caso, garantizó, para contentar a quienes, como los independentistas, quieren liquidar la Constitución y, con una línea roja, la defensa de la soberanía nacional.
Rajoy se muestra reticente y el líder del PSOE, Pedro Sánchez, está convencido de que al PP no le va a quedar otra que sumarse a ese impulso de modernización y actualización de la ley de leyes. Sánchez apostó a que en 2018, año en que la Constitución cumple 40 años, será cuando se empiece a trabajar en su actualización. Carta Magna de la que hace una lectura "positiva, pero también autocrítica".
El líder socialista se mostró convencido de que después de las elecciones catalanas el conjunto de las fuerzas políticas dará su brazo a torcer y se sumará a la comisión de evaluación del Estado autonómico impulsada por el PSOE.
La propia presidenta del Congreso, Ana Pastor, esbozó en su discurso una puesta al día de las normas de convivencia, un debate que sitúa siempre en el Parlamento, la sede de la soberanía nacional. Pastor abogó por una reflexión "en profundidad" para incorporar a la ley de leyes los "cambios y transformaciones" que permitan dar continuidad a "nuestra historia de éxito" pero buscando siempre "más lo que nos une que los que nos separa". No obstante y al mismo tiempo, la presidenta del Congreso defendió la vigencia de la actual Carta Magna como "freno" y "guardián" frente a quienes intentan saltarse la ley, en referencia los líderes independentistas catalanes.

renuncia de podemos
El partido que no ve mayorías ni "números" para reformar la Constitución es Podemos, que renuncia a incorporarse a la comisión sobre el modelo territorial que se pondrá en marcha en enero en el Congreso. Por contra, Pablo Iglesias pidió abrir un "gran diálogo de país" centrado en lograr un nuevo acuerdo social, un pacto territorial y un acuerdo frente a la corrupción, tres ejes que cree que deben sustentar el debate constitucional. Iglesias aseguró que este debate "incumbe a toda la sociedad" y no se puede resolver con comisiones.
También en clave electoral, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, aprovechó la recepción del Día de la Constitución para hacer campaña por su candidata en Cataluña. Cree Rivera que Inés Arrimadas es la "garantía" para unir a los catalanes entre sí y que Cataluña "se dé la mano" con el resto de los españoles. La Constitución, "ahora más que nunca", señaló, "hay que aplicarla", como se demostró en Cataluña con la entrada en vigor del artículo 155 para garantizar la ley y el Estado democrático.
Un 155 defendido también por Rajoy, que afirmó que ese artículo es "plenamente constitucional y democrático" y que existe en todos los países de nuestro entorno. Artículo que permitió convocar las elecciones catalanas del 21-D, esos comicios frente a los que todos contenían ayer el aliento.n