VIGO CONTRA EL CÁNCER

Estampida rosa y solidaria

Más de 5.000 participantes en las multitudinarias marcha y carrera contra el cáncer, que superaron todas las previsiones.

Daniel Bargiela y Ester Navarrete vencieron en la prueba, cuyo triunfador fue la solidaridad de miles personas.

La Carrera Vigo contra el Cáncer reunió a unas 5.000 personas en la Avenida de Castelao.
La Carrera Vigo contra el Cáncer reunió a unas 5.000 personas en la Avenida de Castelao.
Estampida rosa y solidaria

Récord absoluto en inscripciones y en participación. La Carrera Vigo contra el Cáncer congregó ayer a más de 5.000 personas en una jornada matinal marcada por el color rosa, el escogido este año para las camisetas del evento. La amplia Avenida de Castelao adquirió un buen tono con la prueba cronometrada de 10 kilómetros, en la que se impusieron Dani Bargiela y Ester Navarrete, y se tiñó completamente de rosa con la marcha popular sobre 5.000 metros. Por momentos, el Bernardo Alfageme se vio rodeado por una marabunta humana –y alguna representación canina– con el inicio de la caminata que ocupó los tres carriles de ancho de la calle, también la acera y lo hizo durante casi doscientos metros. Fue el momento mágico de l a jornada y durante más de cinco minutos fueron pasando los participantes hasta alcanzar la cola del inmenso pelotón. 
La jornada comenzó con la competición cronometrada de 10 kilómetros, que finalizaron 870 corredores, y puntuable para el certamen anual Run Run Vigo. Esta cita no deparó sorpresas y se vivieron las victorias de Daniel Bargiela y Ester Navarrete. Partían como favoritos y lo confirmaron. Ivo Maseda, un especialista en trail, fue segundo en hombres, por delante de Rubén Pereira. En mujeres, tras Navarrete cruzaron la línea de llegada Paula Bernardo y Estivel Martínez Medina. 
La edición de 2018 se realizó sobre el mismo recorrido de ocasiones precedentes, pero con el cambio de situación de la salida y la llegada. En ese caso, en la primera mitad de la Avenida de Castelao, lo que también modificaba la táctica a usar en una prueba con subidas y bajadas constantes, de carácter tendido, pero que limitan el ritmo de los corredores. De hecho, así lo reflejó el cronómetro porque la competición fue lenta para la distancia de 10.000 metros, pero los desniveles terminan por minar la velocidad. 
El final de la prueba cronometrada tuvo un colorido especial porque los miles de participantes en la marcha esperaban en los últimos 200 metros para su salida. De esta forma, formaron un pasillo rosa lleno de gritos y aplausos a los participantes, que se exprimían hasta los últimos metros. Unos ánimos que muchos agradecieron porque este hecho es un signo característico de la Vigo contra el Cáncer. 
Después, como también ya es tradición, muchos de los corredores se convirtieron en caminantes para hacer la marcha de 5.000 metros. Una botella de auga y, ya de forma más tranquila, realizar la carrera corta. Aunque los niños no siempre lo entienden y, salvo un par de excepciones, los primeros en cubrir la prueba para caminantes fueron menores a la carrera. Poca paciencia para limitarse por la calle vacía.n