CELTA

La defensa, mejor con Sergi Gómez

El Celta encaja un gol cada 44 minutos sin el catalán en el campo y uno cada hora con él en la retaguardia

El central catalán Sergi Gómez ha sido titular en los siete últimos partidos de Liga.
El central catalán Sergi Gómez ha sido titular en los siete últimos partidos de Liga.
La defensa, mejor con Sergi Gómez

Hace tres temporadas, Sergi Gómez llegó al Celta y en su primer curso se presentó como un buen central para completar las rotaciones en defensa. La siguiente campaña, aprovechó los problemas físicos de Fontás para brillar con luz propia y hacerse con un puesto de titular. El pasado curso y tras renovar su contrato, sin embargo, dio un paso atrás para recuperar ese papel complementario, importante pero no básico. Y ahora, en la actual temporada, está volviendo por sus fueros mostrándose como el central más en forma y más efectivo de la plantilla.
Los números así lo cantan. De los cuatro centrales del plantel profesional, Facundo Roncaglia ha faltado en el último mes y medio por una lesión y Juan Carlos Unzué ha repartido minutos, más o menos de forma proporcional, entre los otros tres: Sergi es el que más ha jugado con 727 minutos en 9 partidos, seguido muy de cerca por Gustavo Cabral (715 en 10) y algo más lejos por Andreu Fontás (632 en 9).
Pero no sólo es el que más juega, sino el que mejor rendimiento da atendiendo, por ejemplo, a los goles recibidos por el equipo cuando él está en el campo y cuando no. Con el catalán sobre el césped, el conjunto celeste ha encajado 12 tantos, con una media de un gol por cada hora de juego (60,5 minutos). Es decir, que mejora el ratio de goles recibidos por minuto del equipo, fijado en uno cada 55 minutos (18 en 990), y sobre todo el ratio de endeblez de la portería cuando él no está jugando, que se va a un gol cada algo menos de tres cuartos de hora (43,8 minutos; 6 goles en 263 minutos).
De los tres centrales, de hecho, es el único que hace mejorar la media de tantos recibidos del equipo con su presencia. Así, Gustavo Cabral está justo en la media, ya que el Celta encaja los mismos goles por minuto estando el argentino o sin él, quedándose justo en la media en ambos casos: 1 cada 55 minutos.
En el caso de Andreu Fontás, la portería celeste es batida cada 52,6 minutos cuando él está jugando y cada 59,6 cuando él no lo está. Y Facundo Roncaglia, presente únicamente en dos partidos hasta la fecha, tiene unos números de un gol cada 54,5 minutos con él y de uno cada 55 minutos sin él.
Son señales del buen momento de Sergi Gómez, que la ha dado la titularidad en los últimos siete partidos de Liga. Aunque, a nivel de resultados, la estadística se vuelve caprichosa: Fontás es el que menos partidos ha perdido, con dos, por los tres de Sergi y los cinco –todos los tropiezos que acumula el equipo celeste entre las dos competiciones– de Cabral.
Sea como sea, con la última titularidad de Fontás en Liga, Unzué ha conseguido tener a sus tres centrales activos tras los cuatro primeros meses de competición. Y ahora vuelve Roncaglia.

Sergio pasó a la suplencia sin haber renovado

El relevo en la portería ha sido uno de los movimientos más significativos realizados por Juan Carlos Unzué en lo que llevamos de temporada. Tras una brillante pretemporada, en la que superó tanto a Rubén Blanco como a Iván Villar, el elegido para ser titular fue Sergio Álvarez, dando continuidad al papel asumido la inmensa mayoría del tiempo durante la estancia de Eduardo Berizzo en el banquillo celeste.
Con todo, tras las cinco primeras jornadas, Unzué movió ficha y sentó al de Catoira para dar espacio a Rubén Blanco, toda vez que Iván Villar se ha quedado claramente con el papel de tercer guardameta y no ha jugado ni un solo minuto en los cuatro meses de temporada. Mientras, de fondo, la renovación pendiente de Sergio, que termina contrato el próximo verano y que en cuestión de mes y medio podría negociar su futuro con otro equipo si el club no concreta su teórico deseo, así manifestado públicamente, de dar continuidad al canterano en el equipo.
Por el momento, Sergio ha disputado ocho partidos y Rubén cinco, habiendo encajado 12 y seis goles, respectivamente. En el cómputo de tantos encajados por minuto de juego, sale vencedor el mosense, que ha recibido un gol cada 68 minutos de juego. Por su parte, Sergio ha tenido que recoger el balón del fondo de su portería una vez cada 55 minutos.
En cualquier caso, todavía es pronto para dilucidar cuál de los dos ha dado más rendimiento. Lo que sí está claro es el ostracismo de Iván Villar, que en verano forzó su subida al primer equipo y bloqueó cualquier posibilidad de jugar con el filial, en contra del criterio que tenía el club.n