CELTA - LEGANÉS

Un punto, una oportunidad perdida

El equipo vigués, que rozó el 80% de posesión, fue incapaz de marcar un gol al Leganés y se queda con un empate que sabe a poco; fue el segundo partido del curso sin ver portería.

El portero del Leganés, Cuéllar, atrapa el balón ante la presencia del delantero celeste Iago Aspas anoche en el estadio de Balaídos.
El portero del Leganés, Cuéllar, atrapa el balón ante la presencia del delantero celeste Iago Aspas anoche en el estadio de Balaídos.
Un punto, una oportunidad perdida

El Celta se dio de bruces con el Leganés. Su posesión continua no se tradujo en gol y el conjunto madrileño se llevó de Balaídos un empate fraguado en un perfecto ejercicio defensivo. Un punto que sabe a poco y que sabe a oportunidad perdida aunque las sensaciones siguen siendo buenas. 
Con el Leganés a la que salta, el Celta trató de huir del hechizo de aletargamiento del conjunto madrileño. Uno de esos equipos que buscan que el rival se aburra de sí mismo, de una continua búsqueda de fisuras en la piedra. En tales casos, la posesión se convierte en escalada, tratando de colocar pies y manos en los resortes más estrechos para ejercer la fuerza suficiente como para que el centro de gravedad del equipo avance metros y la tendencia lleve al cuerpo a la portería rival. Un empeño en el que sólo lo inesperado abre vías. Porque todo lo esperable lo espera el bloque madrileño, con su línea de cinco atrás y todos sus componentes en campo propio.

Miguel Cardoso, técnico celeste, volvió a confiar en los mismos once jugadores de los dos últimos partidos, de las dos últimas victorias. Y se empezaron a ver mecanismos mucho más rodados, como la caída de Okay Yokuslu –de nuevo imponente– entre centrales. También fomentado por lo retraído del Leganés.
En su circulación de balón, el Celta padeció de cojera. Porque sólo encontró cierta verticalidad por la banda derecha con Hugo Mallo. Eso sí, la mayoría de las veces con acciones procedentes de la izquierda y que pasaban por los pies de Brais Méndez. Pasa el mosense por un momento de esplendor, lo que se traduce en su atrevimiento a intentar casi todo, ya sea un pase que rompa líneas, ya sea un caño que lo libere y le abra la posibilidad de avanzar.
Todo lo antedicho invitaría a pensar en una primera parte más estresante para el guardameta visitante, Cuéllar, que para el local, Rubén Blanco. Pero no fue así porque las ocasiones más claras antes del descanso fueron para el Leganés, bien es cierto que en dos acciones aisladas dentro del dominio celeste. Pudo marcar En-Nesyria los seis minutos en un desajuste de la línea de fuera de juego celeste tras un balón largo de Rubén, pero el mosense estuvo ágil para detener el balón. Y pudo marcar también Vesga en una falta lateral casi a la media hora, pero su buen cabezazo salió demasiado cruzado.
Antes de estas ocasiones, entre ellas y después, el Celta tuvo el balón. Pero sólo en un cabezazo de Maxi tras un buen centro de Mallo desde la derecha y en una acción individual de Boufal al borde del área, con regates encadenados y caída final que el VAR no dictó como penalti, inquietaron realmente la portería del Leganés. Las constantes subidas de Mallo por la derecha y el posicionamiento de todo el equipo celeste en campo rival no fueron argumentos suficientes.
Tras el descanso no varió el partido un ápice. De hecho, se exageró. El Leganés se metió en su campo con descaro, acumulando jugadores entre la línea de su área y el semicírculo central. Centrados en defender, basculando con precisión, ajustando el posicionamiento y reduciendo espacios hasta provocar claustrofobia futbolística. Si hacía falta, y la hizo, el delantero En­-Nesyri caía a la  banda para tapar la constante presencia de Mallo, que ya no fue tanta. 

Los cambios
Necesitaba el Celta ritmo en la circulación más que precisión. De ahí que Jozabed dejase su sitio para el ubicuo Beltrán. Había que moverse entre las líneas del conjunto  madrileño y lo intentaron sobre todo Brais Méndez y Iago Aspas, los encargados de dar ese paso. Pero no resultaba nada sencillo encontrar el sitio porque los futbolistas visitantes no cometían errores.
La siguiente pieza de la que tiró Cardoso fue Pione Sisto. El danés quiso ser protagonista y su movilidad permitió que sus compañeros lo encontrasen para que probase con sus habituales centros sobre el área o cambios de juego hacia la banda derecha. Y, a base de insistir, llegó el momento para definir. Entre los minutos 72 y 77, el Celta dispuso de tres claras ocasiones para abrir el marcador y convertir su posesión continua en gol. Primero, un cabezazo de Maxi a la escuadra; después, un disparo de Brais desde el borde del área al que respondió Cuéllar; y, a continuación, un zurdazo bien intencionado de Beltrán dentro del área tras una buena combinación con Aspas.
Pero el momento pasó. Los nervios comenzaron a ensuciar las jugadas. Okay adelantó metros para tratar de aprovechar sus centímetros. Los balones colgados se sucedieron, pero no los remates. De hecho, el que pudo marcar fue En-Nesyri en la única contras bien llevada por el Leganés en todo el partido. La injusticia de la derrota no se produjo. Sí la desesperación de querer y no poder. Empate.n

Celta: 
Rubén Blanco; Hugo Mallo, Costas, Araujo, Juncá; Brais Méndez, Okay, Jozabed (Beltrán, min.61), Boufal (Pione Sisto, min.70); Aspas y Maxi Gómez.
Leganés:
Cuéllar; Juanfran, Bustinza, Omeruo, Siovas, Silva; Vesga, Gumbau, Óscar (Ojeda, min.85); Carrillo (Eraso, min.79)y En Nesyri.
Árbitro:
Munuera Montero (colegio andaluz). Amonestó a Maxi Gómez y Costas por parte del Celta de Vigo, y a Vesga, En Nesyri por parte del CD Leganés.
Incidencias:
Encuentro correspondiente a la decimosexta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio municipal de Balaídos ante 15.134 espectadores.