El reverso tenebroso de Penny Lane

 

Nos vamos a encontrar en estos días con el medio siglo de vida de dos discos que aparecieron con pocos días de diferencia entre uno y otro, y que comparten mucho más que la referencia temporal de su edición: "Magical Mystery Tour" de los Beatles y de "Their Satanic Majestic Requiest" de los Rolling Stones.

 

Imagen del álbum de los Rolling Stones.
Imagen del álbum de los Rolling Stones.
El reverso tenebroso de Penny Lane

En estos días fronterizos entre noviembre y diciembre de 2017, año en el que se han recordado tantas efemérides relacionadas con el icónico año de 1967 para el mundo del rock, quizá nos vamos a encontrar también con el medio siglo de vida de dos discos que aparecieron con pocos días de diferencia entre uno y otro, y que comparten mucho más que la referencia temporal de su edición: en ambos casos tampoco la crítica se deshizo en elogios acerca de ellos sino más bien lo contrario, y ni siquiera los fans de ambas bandas tienen estos discos en gran estima, aunque los dos álbumes serán con el tiempo, piezas clave para entender la evolución del rock desde ese momento y hasta la entrada en la década de los 70. Hablamos de "Magical Mystery Tour" de los Beatles y de "Their Satanic Majestic Requiest" de los Rolling Stones.

"Magical Mystery Tour" fue un proyecto que en realidad era, en su primera edición en el Reino Unido, un doble EP con canciones nuevas que pero que realidad se compusieron y gran parte de ellas se grabaron durante las sesiones de "Sargent Pepper's Lonely Hearts Club Band" que iba a ser la banda sonora de una nueva película de los Beatles producida y dirigida por ellos mismos, fundamentalmente por Paul McCartney. Tenía la peculiaridad de que iba a ser una producción para la televisión de no muy larga duración -apenas una hora- y que solamente después se estrenaría en cines.

La historia, entre onírica, surrealista y si se quiere, con ese punto entre lo desenfadado y lo infantil que siempre tuvieron los Beatles, se inspiró directamente aunque nunca lo reconocieron ni Lennon ni McCartney en la mítica historia del autobús de los Merry Pranksters de Ken Kesey y su banda de hippies que Tom Wolffe inmortalizó en uno de los libros clave del Nuevo Periodismo, "Gaseosa de ácido eléctrico".

Durante un viaje en autobús, un heterogéneo elenco de personajes entre los cuales había familiares de los propios Beatles y ellos mismos ejerciendo de magos que hacen del viaje una aventura llena de fantasía contada a modo de sketches entre los que iban intercalando pasajes musicales con las canciones de los EP's. Se programó en la televisión británica el 26 de diciembre de 1967 y la crítica, de manera unánime y quizá por primera vez, atacó a los Beatles con una dureza inaudita y en algunos casos llegó a calificar la cinta de “experimento fallido, autocomplaciente, improvisado y mediocre, impropio de un grupo que ha cambiado la historia de la música”. Tal fue el impacto de las críticas negativas publicadas que la cinta, que se iba a exhibir en la gran pantalla en Estados Unidos, no llego a proyectarse en los cines hasta mediados de los 70, al temer los distribuidores un fracaso de taquilla.

Musicalmente en cambio, "Magical Mystery Tour" a pesar de que como disco fue recibido en Inglaterra con cierta frialdad, ciertamente contiene algunas de las canciones quizá menos apreciada en su momento pero que sin embargo muestra a los Beatles más arriesgados, más interesados en experimentar con los nuevos sonidos y la tecnología de estudio y en llevar el rock a un grado de complejidad mayor del que ya estaban haciendo los Moddy Blues, Pink Floyd, Jimi Hendrix o Cream. El espíritu innovador que envolvía toda la atmósfera de "Sargent Peppers..." se mantiene en este disco y si cabe en temas como "The Fool On The Hill" o "I Am The Walrus", va mucho más allá y ya anticipa la revolución sonora que será el "Album blanco" de 1968. Cabe decir que la versión americana del disco sí fue propiamente un Lp y se editó como tal, pues se añadieron varios de los singles que se habían editado aquel año, como "Penny Lane" o "All You Need Is Love".

Sin embargo, si a los flequillos y los elegantes trajes de corbata de los de Liverpool se opusieron las greñas desgarbadas y las chaquetas de cuero de los Stones, si a la concesión de la medalla de caballeros del imperio británico a los Beatles a sus más directos competidores la justicia les persiguió hasta meterles en la carcel, si a Eleanor Rigby se le opuso Lady Jane, a "Magical Mystery Tour" se le opuso por parte de los Rolling Stones "Their Satanic Majestic Requiest". A pesar de que tradicionalmente se ha considerado la réplica perversa de "Sargent Peppers..." escuchando ambos discos con perspectiva, el llamado "album psicodélico" de los Stones es un trabajo mucho más equiparable y comparable en mi opinión a "Magical Mystery Tour", con independencia de la evidente similitud en el diseño de portada de "Their Satanic..." y "Sargent Peppers".

Este disco, fruto de la inquietud de Mick Jagger por situar a los Stones en el contexto de evolución y de cambio que todo el rock estaba viviendo en 1967, con el elemento común de la innovación, de la experimentación, de la ruptura de toda clase de moldes, incluso los del propio rock hasta ese momento. Grabado, en diferentes periodos y con prolongadas pausas motivadas entre otras razones por el encarcelamiento de Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones entre marzo y octubre de 1967, es el disco en el que con más claridad los Stones, a pesar de incluir piezas de un lirismo y una sensibilidad maravillosas como la mítica "She's A Rainbow", deliberadamente o no, dieron a este álbum un aura oscura y misteriosa que venía a ser la versión siniestra de la psicodelia. Con toda seguridad a raíz de su título, no tardaron en aparecer supuestos "parapsícologos" que ya a finales de 1967 trataban de encontrar en canciones como "Sing This All Together (See What Happens)" mensajes subliminales de atracción hacia el satanismo (!) y que obviamente despertaron la curiosidad de más público hacia este disco del que quizá hubiera atraído si no le hubieran adjudicado esas influencias supuestamente diabólicas.

Una escucha desprejuiciada de este álbum nos muestra un grupo que en ese momento 1967, era todo creatividad e imaginación y que tenía una capacidad inmensa de fusionar sonidos, de amalgamar nuevas influencias que iban desde los ritmos étnicos arábigo-hindúes y el sonido folk -"Gomper"- a un ejercicio de proto-hard rock interesantísimo -"Citadel"- pasando por su sorprendente incursión en el rock cósmico-progresivo - "2000 Light Years From Home" - dos años antes de que David Bowie cortara "Space Odity" o la sugerente e inquietante "The Lantern", canción poco conocida pero que sin embargo contiene una de las letras más hermosas escritas nunca por Mick Jagger, una críptica y poética alegoría sobre la muerte del ser amado y el vacío que deja esa ausencia.

Cabe preguntarse si en el caso de que este disco no hubiera sido machacado por unas críticas tan feroces o más que las que sufrió "Magical Mystery Tour" o si hubieran obtenido unas ventas algo más sustanciosas, los Stones hubieran profundizado en esa línea más experimental, pero... no fue así. Y tampoco cabe menospreciar lo que sucedería a partir de entonces, máxime si se tiene en cuenta que lo siguiente que lanzaron al mundo fue nada más y nada menos que "Jumpin'Jack Flash".

Ambos trabajos, antitéticos pero complementarios, el blanco y el negro, el Yin y el Yan, se vuelven a reeditar en estos días en formato "50 Aniversario" y edición especial para coleccionistas. Una excelente oportunidad para revivir una época de experimentación y libertad creativa que nunca se volvería a dar en el rock y que personalmente, desearía que su escucha en ambos casos significara en muchos músicos jóvenes el descubrimiento de una nueva fuente de inspiración que les lleve a volver a impregnar el rock de ese espíritu libérrimo y transgresor que en ocasiones parece relajarse demasiado en la actualidad.