Vitrasa pide 500.000 euros de fianza por el incendio del autobús en Vigo
La empresa concesionaria solicitó que los dos investigados de forma conjunta y solidaria hagan entrega de dicha cantidad para garantizar la responsabilidad civil
La compañía Vitrasa, concesionaria del servicio de transporte público de Vigo, ha solicitado una fianza de 500.000 euros a la pareja investigada por incendiar dos autobuses, uno de ellos totalmente calcinado, durante la noche del 30 de abril. Personada en la causa, que dirige Instrucción 1, la empresa reclama que ambos hagan entrega en el juzgado de dicha cantidad de forma conjunta y solidaria para garantizar la responsabilidad civil que pueda derivarse del procedimiento. La cantidad incluiría el valor del vehículo arrasado, un autobús híbrido que apenas tenía un mes, así como el resto de daños causados.
La instrucción judicial todavía está en su etapa inicial. Fue a finales de mayo cuando una conductora de autobús y su pareja eran detenidos por la Policía Nacional como presuntos responsables de un primer conato de incendio en un vehículo de otra línea en Bouzas, que pudo ser sofocado por el propio chofer, y del gran fuego que arrasó un 4A cuando estaba parado en Urzaiz junto a la farola de Príncipe.
El juzgado investiga al hombre, que continúa en prisión provisional, como presunto autor y a la mujer y trabajadora de la empresa (en libertad con cargos), cómplice en los hechos que la Policía atribuye a una posible “venganza laboral” por el conflicto que empleados y concesionaria mantienen desde hace tiempo.
Fue la inspección realizada en el primer autobús lo que llevó a los agentes a conectar ambos sucesos, que tuvieron lugar en la misma noche del día 30 pero con unas horas de diferencia. Los agentes encontraron un tipo de acelerante y otro tipo de indicios que llevaron a pensar que no fue un hecho accidental sino provocado.
El juzgado tomó declaración a varios testigos y solicitó además a la Policía otras diligencias como la recuperación de las imágenes de las cámaras del vehículo.
El principal testimonio fue el de una pasajera que habría identificado al presunto autor de los hechos como uno de los viajeros del autobús calcinado, si bien se trata de contrastar con las imágenes, ya que el hombre iría tapado con mascarilla y gorra. Según sus declaraciones, este pasajero estaba sentado en los asientos traseros y fue el primer en salir y avisar de que había fuego. La Policía sostiene que la conductora fue su cómplice, aunque ella se desvincula de los hechos.
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