Un vigués en el Madrid del 23F

Manuel Carlos González era policía nacional en la comisaría de Chamartín y se le ordenó vigilar la llegada de carros de combate. “Pensaba, si gana el golpe de Estado, me fusilan”

Manuel Carlos González, posando en el Castillo de San Sebastián, vivió de cerca los acontencimientos del 23F.
Manuel Carlos González, posando en el Castillo de San Sebastián, vivió de cerca los acontencimientos del 23F. | Jorge Santomé

Aquella tarde de febrero de 1981, Manuel Carlos González Fernández, entonces joven policía nacional, no imaginaba que su servicio cotidiano lo colocaría en el corazón del intento de golpe de Estado conocido como el 23F. Nacido en la parroquia de San Miguel, Padrenda, Ourense, y afincado desde joven en Vigo, recuerda cómo, recién salido de la Academia de Academia de Policía Nacional, fue destinado a Madrid, primero a Chamberí y más tarde a la comisaría de la calle Cartagena en el distrito de Chamartín.

Aquel 23 de febrero, Manuel Carlos estaba de servicio en la puerta de la comisaría con su subfusil Z-70 cuando su sargento le entregó un cargador doble diciendo: “Ponte este cargador, que ha entrado ETA en el Congreso”. Poco después les comunicaron que se había producido un golpe de Estado. Manuel Carlos recuerda hacer cola para llamar desde un teléfono y contactar con su entonces novia —ahora su mujer— para avisar que estaba bien y pedir que informara a sus hermanos. Las líneas fueron cortadas poco después.

Los mandos acuartelaron la comisaría y enviaron a Manuel Carlos a un cruce cercano, indicándole que vigilara, retrocediera si veía carros de combate y que, bajo ninguna circunstancia, disparara. “Yo pensaba, si voy con el Gobierno y gana el golpe de Estado me fusilan, como contaban de la Guerra Civil”, rememora sobre la tensión de esos momentos.

Durante la jornada, permaneció acuartelado junto a sus compañeros en el sótano de la comisaría, descansando entre turnos de vigilancia de 24 horas y siguiendo las noticias por televisión. Realizaban relevos cada dos horas; él estuvo de 3 a 4 de la madrugada en la puerta de la comisaría. Recuerda un Land Rover de la Guardia Civil que pasó por la calle López de Hoyos y cómo ayudó a ubicar una dirección usando una guía de Madrid. También percibió que el hospital San José, en frente, había bajado todas las persianas, pero se veían pequeñas luces como si la gente vigilara. La situación se calmó cuando, a la 1 de la madrugada, apareció el Rey de España en televisión: “Ya quedamos más tranquilos”.

Tras el 23F, Manuel Carlos continuó su carrera en la policía. En 1991 se trasladó a la policía autonómica de Galicia en Santiago de Compostela, después a Pontevedra y finalmente a Vigo en 1997, donde permaneció hasta su jubilación en 2022. Desde 2024 cuenta con placa honoraria aprobada por el Congreso de los Diputados por los servicios prestados.

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