Vigo despidió el año con celebraciones masivas

Nochevieja

Miles de vigueses llenaron el Casco Vello antes de las uvas y los pubs y discotecas a lo largo de toda la noche

La Plaza de la Constitución, abarrotada durante las ya populares celebraciones de la ‘tardevieja’.
La Plaza de la Constitución, abarrotada durante las ya populares celebraciones de la ‘tardevieja’. | J. V. Landín

Vigo despidió el 2025 con celebraciones masivas en sus calles mucho antes de las tradicionales uvas para dar comienzo al año y también mucho después. El ambiente festivo se notó en el centro ya desde la mañana con celebraciones como la carrera San Silvestre, mientras que la ya popular ‘tardevieja’ siguió ganando adeptos.

Zonas como el entorno de la Colegiata, A Pedra, la plaza de la Constitución, Teófilo Llorente o el Paseo de Alfonso empezaron a llenarse desde primera hora de la tarde hasta acabar totalmente abarrotadas de personas que aprovecharon para brindar por el año aprovechando que el tiempo acompañó, sin lluvias, que se dejaron de rogar hasta ya empezado el año, aunque sí con frío, más difícil de eludir esta época. Estas celebraciones en los bares del centro se prolongaron hasta alrededor de las 21 horas.

A la hora de la cena, las calles volvieron a vaciarse hasta la hora de las campanadas, que marcó el inicio de las celebraciones en la calle ya con el 2026. Volvió a repetirse la colorida imagen de los fuegos artificiales estallando de forma simultánea en distintos barrios de la ciudad, todo ello después de que el Concello modificase el bando publicado con motivo de la Navidad para permitir el uso de pirotecnia recreativa con medidas de seguridad.

Las zonas de ocio del entorno de Areal, Pontevedra, Rosalía de Castro o Churruca concentraron el mayor número de ofertas de ocio y se vieron colas a partir de la una de la madrugada para acceder a las fiestas contratadas. Gorritos de Papa Noel, lentejuelas o antifaces fueron complementos frecuentes junto a los trajes y los vestidos de fiesta, aunque también los abrigos para tratar de refugiarse del frío en una noche de bajas temperaturas.

Los restos de la fiesta podían verse al amanecer, donde los rezagados copaban las churrerías de la ciudad, para finalizar cumpliendo con las tradiciones de Año Nuevo con una taza de chocolate. Los servicios de limpieza tuvieron que emplearse a fondo en el entorno de la calle Príncipe, Casco Vello, Areal e incluso otros puntos como la Plaza de América, que amaneció cubierta de serpentinas.

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