Vigo tiene la clave para evitar futuras crisis alimentarias

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El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, visitó el Laboratorio de Biotoxinas Marinas, que afronta riesgos emergentes como ciguatoxinas

El ministro Pablo Bustinduy, con la directora de la AESAN, Ana López-Santacruz, los concejales Gorka Gómez y Carmela Silva y un biólogo del laboratorio.
El ministro Pablo Bustinduy, con la directora de la AESAN, Ana López-Santacruz, los concejales Gorka Gómez y Carmela Silva y un biólogo del laboratorio. | S.F.

El Laboratorio de Biotoxinas Marinas de la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) es uno de los centros de referencia en la Unión Europea para la seguridad alimentaria y se encuentra en uno de los locales del edificio Citexvi, ubicado en el campus de Vigo. Este lunes recibió la visita del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, quien destacó la actividad “estratégica para el sector pesquero, la accuicultura y el marisquero y la referencia internacional” que ha permitido que este laboratorio contribuya “de forma decisiva a anticipar y afrontar los nuevos riesgos asociados al medio marino y la crisis climática”.

Estas instalaciones cuentan con equipamiento de última generación y se preparan para “gestionar riesgos emergentes”, tal y como señaló Bustinduy, como las ciguatoxinas, que ya se están detectando en ciertas especies de pescado en aguas de las Islas Canarias. Los trabajadores del laboratorio centran sus esfuerzos en anticiparse a la llegada de toxinas como estas, que ya se da casi por hecha debido al cambio climático. A tenor de esto, el ministro puso de relevancia la necesidad de “contar con instituciones capaces de gestionar los riesgos emergentes”, ya que “las crisis llegan cada vez con mayor intensidad y complejidad”. “No basta con reaccionar cuando ya tenemos el problema encima”, declaró Bustinduy, refiriéndose a las múltiples crisis sanitarias registradas en los últimos meses en Estados Unidos “donde el consumo de frutas y verduras ha bajado en hasta un 40% por miedo”.

Con esta filosofía en mente, el laboratorio tiene un papel clave en la red europea de laboratorios nacionales de referencia para el análisis y control de las biotoxinas presentes en productos del mar. Así, la visita de este lunes del ministro trató de poner el foco en la industria pesquera, marisquera y conservera y la acuicultura.

Gran inversión del Gobierno para que la UE no lo traslade

Durante la visita del ministro Bustinduy, en la que estuvo acompañado por los concejales Carmela Silva y Gorka Gómez, Silva agradeció el apoyo que el Gobierno brinda a este laboratorio, especialmente durante los dos últimos años, “para evitar que la Unión Europea se lo lleve a otro lugar, ya que sabemos que Italia tenía mucho interés en tenerlo”. De hecho, no sólo se invirtió en recursos materiales, sino también en recursos humanos y se realizó un cambio de gobernanza en el propio laboratorio para asegurar su continuidad en España y la confianza de la Comisión Europea en el proyecto. Bustinduy resaltó en sus declaraciones el “valor de la anticipación” frente a “los duros efectos de la crisis climática” que son cada año “más frecuentes, más intensos y más difíciles de ignorar”, un hecho que tiene un gran impacto en la distribución mundial del fitoplancton productor de biotoxinas marinas. Esta es una de las razones por las que el Ministerio decidió redoblar los esfuerzos a la hora de apoyar a una infraestructura tan crítica para la sanidad pública como esta.

Un laboratorio de referencia para la Unión Europea

A pesar de su modesta ubicación, en uno de los locales del edificio Citexvi del campus de Vigo, el Laboratorio de Referencia de la Unión Europea para el control de las Biotoxinas Marinas (EURLMB) juega un papel clave en el control y seguimiento de las biotoxinas marinas, el fitoplancton y el control microbiológico de zonas de producción de moluscos bivalvos a nivel de la Unión Europea. Con el objetivo último de garantizar un alto nivel de protección del consumidor, este laboratorio vigués es el encargado de coordinar la red de Laboratorios Nacionales de Referencia (RNLs) designados por los estados miembros de la UE, promoviendo la armonización de métodos y proporcionando asistencia científico-técnica.

Uno de los cometidos de esta infraestructura es controlar la concentración de biotoxinas marinas, en especial aquellas reguladas por la Unión Europea, que establece límites máximos para hasta tres grupos de biotoxinas marinas que pueden acumularse en moluscos y otros productos del mar. Las primeras son las toxinas paralizantes (saxitoxinas y compuestos relacionados) que pueden causar parálisis neuromuscular grave si tienen una importante concentración. También están las toxinas amnésicas (ácido domoico), cuya ingesta en grandes cantidades va asociada a efectos neurotóxicos y pérdida de memoria. Las más conocidas, quizás, son las toxinas lipofílicas (ácido ocadaico, yesotoxinas, azaspirácidos…), que causan una intoxicación diarreica a los que consumen productos con una alta concentración de las mismas.

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