El ‘Vigo Central’ afectará a 65.000 desplazamientos al día

El proyecto de las Zonas de Bajas Emisiones aprobado por el Concello prevé que más de uno de cada tres vehículos de la ciudad tenga que adaptarse a las nuevas restricciones

Señalización de las Zonas de Bajas Emisiones.
Señalización de las Zonas de Bajas Emisiones. | J.V. Landín

El proyecto de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de Vigo, aprobado ya por el Concello y plasmado en una memoria técnica de más de trescientas páginas, anticipa los cambio en la movilidad de la ciudad. Los datos oficiales, a partir de un análisis del desplazamiento de teléfonos móviles, reconocen que este ‘Vigo Central’ afectará a alrededor de 65.000 trayectos al día. Esto podría suponer que más de uno de cada tres vehículos de la ciudad podría verse afectado cada jornada por estas medidas.

El Concello confía en que la incidencia real será menor una vez aplicadas las excepciones contempladas y la evolución del parque móvil, pero no deja de significar que decenas de miles de rutinas cotidianas, trayectos a centros de trabajo, colegios, comercios o consultas médicas, tendrán que adaptarse a un nuevo marco normativo.

El informe señala que el número de desplazamientos totales en la ciudad es mucho mayor al de vehículos debido a la entrada de coches de otros municipios y a que cada vehículo realiza varios viajes al día. Así, sitúa el impacto en un dos y medio por ciento del total absoluto de viajes que se producen en Vigo a los que podrían verse afectados de manera directa por las restricciones previstas.

El análisis desagregado de la movilidad apunta también diferencias entre zonas. En el centro y la Plaza de Portugal, donde la concentración de oficinas, hostelería y comercio es mayor, los flujos de entrada y salida se mantienen equilibrados en las horas punta, lo que sugiere un impacto repartido entre quienes acuden a trabajar o a consumir.

En Bouzas, en cambio, el patrón es muy distinto. El documento identifica un comportamiento de barrio eminentemente residencial: por las mañanas predomina la salida de vecinos hacia otras partes de la ciudad, mientras que al mediodía y por la tarde se produce el regreso. En este contexto, cada viaje de ida y vuelta atraviesa potencialmente las ZBE, lo que multiplica el efecto de las restricciones sobre quienes viven allí.

Precisamente en Bouzas, la calle Tomás Alonso en el tramo entre el cruce con Camilo Veiga y la Alameda de Bouzas de alrededor de 350 metros, se verá incluido en las restricciones, a pesar de tener un importante tráfico de coches. En esta zona también se verán afectadas calles como Covadonga, Pescadores, Paulino Freire, Alfredo Brañas, Johan Carballeira, Ferreiros o Casiano Martínez.

Los vigueses descartan un coche nuevo

El Concello también realizó una encuesta a la ciudadanía de cara al diseño de las Zonas de Bajas Emisiones que revela que las nuevas restricciones apenas motivarán la compra de coches menos contaminantes. Solo un 5% de los encuestados afirma que cambiaría su vehículo por otro con distintivo ambiental permitido.

En cuanto a la forma de desplazarse dentro de estas áreas, un 26,5% optaría por acceder a pie o en bicicleta, un 24,7% directamente dejaría de entrar en las zonas restringidas, un 21,5% recurriría al transporte público y un 21,9% asegura que ignorará las limitaciones. Estos datos reflejan que casi una cuarta parte de los vigueses afectados prevé incumplir las normas.

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