Vigo afronta la renovación de todas sus pasarelas de madera

El Concello comenzó en primavera la revisión de las infraestructuras, después del accidente de Santander y las ha ido reabriendo a medida que han terminado los trabajos de reparación

El acceso a la Avenida de Castrelos desde el paseo del Lagares fue uno de los primeros en cerrarse.
El acceso a la Avenida de Castrelos desde el paseo del Lagares fue uno de los primeros en cerrarse. | Vicente Alonso

El pasado 3 de marzo la caída de una pasarela en Santander sobre un acantilado que dejó 6 fallecidos disparó todas las alarmas sobre el mantenimiento de este tipo de estructuras y volvió todos los ojos hacia este tipo de infraestructuras que en Vigo se cuentan por decenas.

Se trata de una labor silenciosa, que solo se ve cuando el paseo o puente de tuno está cerrado, pero que en los últimos meses se ha multiplicado en la ciudad. El paseo de O Vao, por ejemplo, comenzó su renovación el pasado año y este fueron sustituidas las tablas en mal estado del último tramo antes de que llegase el verano. Otras, han comenzado los trabajos, como ocurre en la pasarela que une las playas de A Mourisca y Los Olmos, pero todavía no han finalizado y aunque se han sustituido algunas tablas de su base se mantiene clausurada en plena temporada estival. Pero son muchas más las que mantienen el cartel de prohibido el paso. Incluso las hay que han sido precintadas en los últimos días, como la que une los dos lados del Lagares entre Pablo Iglesias y la Avenida de Citroën, que tras el ajetreo durante la semana previa a la celebración del Día de las Fuerzas Armadas, cuando las pistas de atletismo acogieron varios eventos, ha sido revisada de nuevo y entra en la lista de las que necesitan reparación.

En algunas de ellas, como la pasarela que une el paseo del río con la Avenida de Castrelos, hasta hace unas semanas era habitual que los viandantes levantansen la cinta y utilizasen este ‘atajo’ para evitar volver atrás, hacia la Travesía del Puente Romano y continuar por Portanet o Balaídos. Ante esta situación el Concello ha optado por mejorar la señalización e interrumpir completamente el paso con un cierre de madera, a la espera de realizar las obras de mejora necesarias para poder reabrirlo. De momento, toca dar pequeños rodeos puesto que todavía queda mucho trabajo por hacer.

En los paseos a pie de playa la reparación es algo más sencilla, ya que las estructuras se encuentran prácticamente a ras de suelo. Pero puentes y pasarelas, que implican un mayor riesgo de caída necesitan también un trabajo más amplio de conservación y mantenimiento para garantizar la seguridad de los viandantes.

Elier Ojea: “No se puede culpar al recurso si falta mantenimiento”

Elier Ojea, presidente de la Federación empresarial de aserradores y rematantes de madera de Galicia, Fearmaga, reconoce que la clave está en el mantenimiento. “Son estructuras sobre las que pasa mucha gente, para los Concellos son importantes, a veces incluso son un elemento para fomentar el turismo, pero no se puede quedar todo en cortar la cinta”.

Los accidentes de los últimos años han puesto en el punto de mira a este tipo de infraestructuras pero desde la federación señalan que “la madera está pagando las consecuencias cuando es un producto sostenible, con una baja huella de carbono”. Por eso el pasado mes de mayo remitieron a la Xunta y a Portos de Galicia un informe señalando la necesidad de “establecer unos mecanismos adecuados, que se fijen desde el inicio del desarrollo de los proyectos”.

Ojea asegura que “somos un sector que genera 20.000 puestos de empleo en Galicia, y somos punteros en muchas áreas, pero todos los proyectos necesitan un seguimiento”.

Los peregrinos ‘tropiezan’ con los puentes clausurados

La ruta oficial del Camino Portugués por la Costa entra en la ciudad de Vigo por el paseo del Lagares desde Samil. Aunque en verano la mayoría de los peregrinos continúan por la ruta alternativa -y más larga- recorriendo el litoral costero, desde Samil a Bouzas y de allí a Beiramar, el itinerario marcado en sus aplicaciones sigue el cauce del río, donde se encuentran numerosas infraestructuras de madera en proceso de reparación.

De hecho en ese tramo hay varios puentes cortados, aunque con una ruta alternativa señalizada in situ, hasta llegar a la salida del paseo, ya en la Avenida de Castrelos. Es allí donde toca volver atrás y elegir la avenida de Balaídos o la de Portanet, apenas 500 metros, pero un desvío que no ven hasta el último segundo y que la mayoría de las aplicaciones móviles que consultan no marca todavía, por lo que son muchos los que al llegar al albergue de O Berbés se quejan de este pequeño “tropiezo”, como muchos de ellos lo llaman.

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