El verano más seco: solo cayeron 15 litros, un 10% del promedio

Los embalses continúan bajando su ocupación a un ritmo de tres puntos a la semana y hay agua para meses

Lluvia ligera en Vigo.
Lluvia ligera en Vigo. | Vicente Alonso

Cada año se confirma que el cambio en la forma de llover es un hecho visible. El año pasado apenas recogieron 30 litros desde el 1 de junio al 31 de agosto, lo que dejó los embalses en mínimos. Y en este 2026, de momento, peor. En ese mismo período apenas se han recogido 15 litros, una cifra ínfima que ha afectado como se esperaba a los embalses, que bajan a una media de tres puntos por semana. Eiras, el mayor de Galicia, está en el 70 por ciento, Zamáns, que alimenta a Nigrán al 60, y Baiona en el 39, lo que ha obligado a declarar la alerta en este último ayuntamiento, cuyas condiciones son especiales: en verano triplica su población y su presa es insuficiente para atender las necesidades de los veraneantes. Con seguridad, se unirá a Zamáns para superar lo que resta de agosto y los primeros días de septiembre, a la espera de que lleguen las lluvias. Que todavía tardarán.

Los 15 litros recogidos en Vigo, según los controles históricos de las agencias meteorológicas, apenas suponen un 10 por ciento del promedio de junio a agosto en los últimos 45 años. Lo habitual, a tenor de las precipitaciones acumuladas y controladas en este tiempo, es unos 150 litros en estos tres meses, que resultaban suficientes para mantener el nivel. Esta es la realidad que ya se conoce: ahora los inviernos son muy húmedos, en tanto que los veranos resultan extremadamente secos, sin apenas lluvias. Con todo, Eiras tendría agua para cinco meses y de momento la Xunta no contempla la declaración de prealerte de sequía que sí declaró ayer a través de la Mesa da Seca de la Consellería de Medio Ambiente para Pontevedra, la costa próxima a Coruña y Baiona. A favor de este año, que salvo el calor excepcional de la primera semana de julio, con los casi 40 grados registrados (39,1), récord absoluto en el centro urbano, el resto de los días los cielos estuvieron cubiertos. Y eso es importante, porque se reduce la evaporación, que acelera el descenso de los embalses. En 2017, la sequía se prolongó en septiembre y octubre y dejó Eiras al 37%. Luego llegaron las lluvias y en dos días se recuperó al 100 por cien. El Concello declaró ya en julio la prealerta, lo que significó el corte de las duchas de playa, restricción en las piscinas y la eliminación del baldeo en las calles para ahorrar miles de litros.

El descenso de las precipitaciones en Vigo
El descenso de las precipitaciones en Vigo | AD

Baiona y el Lérez en alerta

La Xunta decidió activar la situación de alerta por escasez de agua en los sistemas del río Lérez, en Pontevedra, y del río Anllóns y Costa de A Coruña hasta el límite con Arteixo, en prealerta desde hacía un mes. Asimismo, acordó aplicar medidas equivalentes a un escenario de alerta, sin llegar a declararla, en el subsistema de Baiona, perteneciente a la unidad territorial río Verdugo y que también estaba hasta ahora en situación de seguimiento. Baiona tiene su presa muy pequeña- al 39 por ciento y con total seguridad se unirá a la red viguesa en Zamáns, que está ahora al 60,89 por ciento, solo para Nigrán. En total, ya son 91 —32 en alerta y 59 en prealerta— los ayuntamientos afectados por restricciones o medidas de seguimiento de embalses y ríos en un escenario marcado por la escasez de lluvias y las altas temperaturas. En el resto de unidades territoriales de escasez de Galicia-Costa se mantiene la situación de normalidad: los embalses de abastecimiento se sitúan en un 72,74%, un 14,44% por debajo del nivel que tenían por estas mismas fechas el año pasado.

El nivel de alerta declarado en la Oficina da Seca es el segundo más alto de los establecidos en el Plan de sequía de la demarcación Galicia-Costa para la gestión de situaciones de escasez coyuntural, siendo el último y más elevado el de emergencia. A efectos prácticos, esta declaración supone comenzar a adoptar medidas para conservar los recursos hidráulicos existentes. Por ejemplo, la prohibición de usos prescindibles como el baldeo de calles, el llenado de piscinas o el riego de jardines. Asimismo, en caso de ser preciso, se aplicarían cortes de agua puntuales.

En concreto, los 30 ayuntamientos afectados por la alerta son Beariz, Barro, Bueu, Campo Barrizal, Cerdedo-Cotobade, A Estrada, Forcarei, A Lama, Marín, Meaño, Meis, Moraña, Poio, Ponte Caldelas, Pontevedra, Sanxenxo, Silleda y Vilaboa, de la UTE río Lérez; Arteixo, Cabana de Bergantiños, Carballo, Cerceda, Coristanco, Culleredo, A Laracha, Malpica de Bergantiños, Ponteceso, Tordoia y Zas, del río Anllóns; y Baiona. En el listado también aparecían inicialmente Cangas y Moaña, que aunque se ubican en el Morrazo pertenecen al subsistema de Eiras, todavía lejos de la alerta.

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