El verano de las redes sociales, un riesgo para la salud mental
Sin compañeros de clase y viendo a través de internet vacaciones de ensueño, la salud mental de los adolescentes se puede resentir
El verano es una época compleja para la salud mental, en la que aumentan los casos de suicidio. “Contrariamente a lo que podríamos pensar, que el buen tiempo nos invita a todos a estar más alegres, normalmente en los países desarrollados aumenta el número de suicidios, en este tiempo. Sobre todo en la mitad tardía de la primavera y el verano y normalmente es por diversas causas”, asegura Ana Izquierdo, psicóloga clínica.
El problema no es porque no sea bueno en sí, es “porque pasan muchas cosas. Por ejemplo, el tema más manido, las redes sociales, digamos que todo el mundo está poniendo ocio, fotos de comidas familiares, de viajes, de deportes acuáticos… y la persona que está de bajón realmente lo que entiende es: todo el mundo está disfrutando del verano menos yo”, reconoce. Ahí es donde sale a la luz el problema, y que “hay mucha tendencia a querer desaparecer”, asegura Izquierdo.
Aunque no son estos factores relacionados con la tecnología los únicos desencadenantes. Hay otros menos controlables por el entorno, como “las olas de calor, que a las personas vulnerables también le afectan”. Pero también, en el caso de los adolescentes el problema viene de la mano del fin de curso. “Cuando algunas personas son más tímidas, más retraídas, su única forma de socializar es el centro escolar. En el momento en el que cierra se les escapa la única forma que tenían de estar con iguales, socializando, de poder hablar con otros adolescentes y entonces ahí aparece la soledad y también tienden a querer acabar con todo”, asegura la psicóloga.
Y es que el fin de curso es un momento muy crítico. “Muchas veces es que de repente terminas los estudios, ese nivel de estrés y lo que queda es un gran vacío y la gente no es capaz de gestionar la nada y al final una persona que se suicida no es porque quiera morirse, lo hace porque quiere acabar con el sufrimiento, con la tensión. Entonces es un momento de ¿y ahora qué?”, señala.
Su mejor consejo es “hablar de ello. Porque tampoco es que se haga efecto llamada. Cuando la persona lo verbaliza, a lo mejor simplemente está como midiendo el impacto que puede tener en la sociedad, en su entorno, entonces hablar con esa persona que ves que está vulnerable, que manifiesta ideas de acabar con todo… a lo mejor hablarlo abiertamente puede ser algo que esa persona agradezca. Que pueda hablar sin tapujos de lo que en ese momento se le está pasando por la cabeza y a lo mejor lleguemos a la prevención a partir de ahí”.
“La gente consulta a las Inteligencias Artificiales como si fueran humanos”
“La gente habla con las IA como si realmente supiera que es lo que le está pasando dentro y le pudiera dar un consejo en forma de psicólogo o psiquiatra, en forma de resolverle la vida”, señala Ana Izquierdo.
Hasta ahora se hablaba de que los jóvenes se encerraban con sus consolas o con los teléfonos, “pero hablaban con alguien. Ahora cada vez hay más gente que interactúa con las inteligencias. Sobre todo cuando hay problemas de socialización. Como te responden como si fueran un humano más, la gente se engancha y las utiliza para hablar de todo y contar todo lo que sienten”, reconoce la psicóloga viguesa. El problema viene de que “están dando por bueno todo lo que la IA contesta. Y estamos hablando de una herramienta muy útil pero que tiene fallos”, recuerda.
Por eso, la recomendación es simple y directa: “Que se vaya a un especialista de la salud mental en cuanto veamos que flojeamos un poco”. Una recomendación que hace también para aquellos que detectan que alguien a su alrededor no está en su mejor momento. “Hay que apoyarles y acompañarles hacia un especialista. Ellos son los que saben como afrontar mejor estas situaciones y aplicar el tratamiento más adecuado”, señala. Eso sí, alguien con un título de verdad, psicología o psiquiatría.
Contenido patrocinado
También te puede interesar