Valadares renueva su devoción por la Virxe do Alba
Cientos de personas subieron ayer a la ermita en la primera de las tres romerías de verano que se celebran en este monte
Con media Galicia de fiesta por la Asunción de la Virgen, los vigueses renovaron ayer, sábado, 15 de agosto, su devoción por la imagen de la Virxe do Alba, que se venera en la parroquia de Valadares, o Valladares, como todavía la denominan muchos vecinos.
La primera de las tres romerías de verano que se celebran en la cima del emblemático monte que da nombre a esta advocación reunió a cientos de personas, la mayoría procedentes de este rincón del municipio de Vigo, aunque también había devotos de otras feligresías cercanas. “Hay más gente que otros años. También llevamos dos seguidos con buen tiempo, lo que anima a subir, porque hubo ocasiones en que hacía niebla e incluso llovió”, explicaban miembros de la comisión de fiestas, inconfundibles con sus camisetas verdes.
Sobre las 9.15 de la mañana partía la procesión con la imagen desde la iglesia parroquial de Santo André, para emprender el camino de subida a este pico, a 502 metros de altura, en un ascenso que tiene también mucho de penitencial, con paradas para los rezos en A Pena, Os Bértolos, el cementerio particular y A Cacheira. Primero la Virgen, portada a hombros por la comisión, y después una carroza engalanada, que representaba una escena costumbrista de la Galicia rural, con su par de ‘velliños’ y su pareja de bueyes, en una comitiva amenizada por la charanga Sacacorchos de Torroso.
Más de una hora después, la imagen llegaba a la ermita, donde presidió la segunda misa de la mañana y quedó guardada en el templo hasta la misa solemne con procesión, a las 12.30 horas.
“Nós xa subimos, xa escoitamos a misa, dimos a volta á capela y agora estamos tomando o vermú", comentaban Merchi, Alicia, Fermín, Mercedes y Cris, sentados en una de las mesas dispuestas en la Casa Comunal de Valadares, convertida este día en chiringuito. “Sempre vimos se o corpo nolo permite”, añadían. “Ás veces súbese por unha promesa, como ter saúde para volver o ano que vén”, recordaban el grupo de amigos formado por Begoña, Lidia, Susana, Cris, Carlos y Rous.
La ermita del Alba –construcción medieval que antaño formaba parte de un castillo de la casa de los Valladares– fue durante toda la mañana un ir y venir de fieles, entre los que realizaban la subida y los que volvían de regreso a sus casas portando su bolsa con rosquillas y ‘pan de millo’ comprados en la romería.
El 24 de agosto volverán a subir en la Romaría de San Bartolomeu, el ‘santo dos croques’ que ayudará a espantar los miedos, y que incluye una popular ‘poxa’ de animales, mientras que el 8 de septiembre, los fieles acompañarán el regreso de las dos imágenes.
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