Los ucranianos, aún más pesimistas
Cuatro años de la invasión
La comunidad asentada en Vigo sigue la situación de su país con preocupación y no ven cerca el fin de la guerra
Casi cuatro años después del inicio de la invasión rusa de Ucrania a gran escala, la comunidad ucraniana residente en Vigo está ya asentada en la ciudad, aunque sigue manteniendo un vínculo constante con su país de origen. La mayoría de las personas que emigraron son mujeres, ya que muchos hombres permanecieron en Ucrania tras ser llamados al frente. A través del contacto con familiares y amigos, a veces complicado por los cortes de electricidad, siguen de cerca la evolución de una guerra que forma parte de su vida, pese a la distancia.
Aunque en los últimos meses volvieron a aparecer informaciones sobre posibles negociaciones de paz, los ucranianos que viven en Vigo no perciben un final cercano del conflicto. Coinciden en que la situación atraviesa uno de sus momentos más difíciles, tras la destrucción de gran parte de la infraestructura energética en pleno invierno, con temperaturas que se acercan hasta los 20 grados bajo cero y sin calefacción ni suministro eléctrico estable.
Desde Vigo, consideran que la relación entre Ucrania y Rusia está definitivamente rota tras el paso a una guerra abierta de un conflicto que, según aseguran, tiene orígenes históricos. Un pesimismo sobre las negociaciones que no se traduce en ganas de tirar la toalla. Reclaman más apoyo de los países occidentales y alertan de que la situación no debe caer en el olvido, al entender que, si no se frena a Vladímir Putin en Ucrania, la amenaza podría extenderse a otros países europeos.
Kateryna Vynohradova: “Es un genocidio de la nación ucraniana, quieren destruir el país”
Kateryna Vynohradova llegó a Vigo en abril de 2022 con sus dos hijos, tras huir al inicio de la invasión de Kyiv, como piden escribir la mayoría de ucranianos el nombre de su capital, conocida en España como Kiev. Desde la distancia, describe una situación que, asegura, empeoró con el paso del tiempo. Mantiene contacto diario con familiares y amigos en el país, incluida la capital y regiones cercanas a la frontera rusa.
Según explica, los ataques son constantes y se centran ahora en infraestructuras energéticas. Relata que gran parte del sistema eléctrico y de calefacción está destruido, lo que provoca cortes de luz, falta de agua caliente y temperaturas muy bajas en viviendas y hospitales. “Es un genocidio de la nación ucraniana, tienen que destruir totalmente el país”, asegura. Relata que muchos negocios funcionan con generadores y que la población “sobrevive” sin poder cubrir necesidades básicas.
Kateryna es intérprete, asociada a la Asociación Galega de Axuda a Ucraína y colabora con ONG y programas de acogida. Señala que en los últimos meses volvió a aumentar la llegada de ucranianos que abandonan el país porque la situación es “insoportable”.
Liudmyla Chub: “No puedo ir a mi ciudad natal, es el patio trasero de Rusia”
Liudmyla Chub vive en España desde 1998 y reside en el área de Vigo desde hace cuatro años, aunque mantiene vínculos familiares y personales con su país, especialmente con la región del Dombás, de donde procede. Relata que para ella el conflicto no comenzó en 2022, sino en 2013, con las protestas contra el entonces presidente Víktor Yanukóvich y, posteriormente, con la anexión de Crimea y la ocupación de parte del este de Ucrania.
“No puedo visitar Donetsk, mi ciudad natal, desde 2014”, cuando los rusos empezaron a controlar ese territorio. Señala que se forzó la expulsión de población, la persecución de quienes mantienen vínculos con Ucrania y la desaparición de personas. “Antes iba todos los años, me gustaba mucho, la ciudad era preciosa, cosmopolita, muy abierta, en 2012 se celebró allí la Eurocopa, y ahora se ha convertido en un patio trasero de Rusia”.
Lamenta las dificultades para comunicarse con familiares en zonas ocupadas debido a cortes de internet y bloqueos informativos, y advierte de los ataques continuados contra infraestructuras civiles en pleno invierno. “Esto es genocidio”, coincide.
Kateryna Samosvatova: “Fui a visitar a mi familia y me tocó vivir los ataques en el tren”
Kateryna Samosvatova vive en España desde 2010 y reside en Vigo desde 2021, tener relación con el país desde su infancia. Nació en la capital ucraniana y mantiene allí a su familia. Con el inicio de la invasión, acogió en su casa a su hermana durante dos años, mientras sus padres optaron por regresar a Ucrania pese a las dificultades del desplazamiento y a la situación de guerra.
Hace poco estuvo en el país y vivió los bombardeos en primera persona. “Fui a visitar a mi familia y me tocó vivir ataques en el tren”, relata largos retrasos y desvíos y recuerda especialmente la noche de Navidad, cuando drones impactaron contra edificios en la capital.
Relata un día a día marcado por el frío, los cortes de electricidad y la tensión constante, así como la angustia de no poder comunicarse con su familia durante horas. Señala que sus padres se ven obligados a refugiarse en el metro y dependen de baterías que ella les envía para tener energía. Samosvatova subraya la resiliencia de la población ucraniana en medio de la guerra. “Quiero volver lo antes posible, me encanta la gente, el ambiente su mente emprendedora”, afirma.
Natalia Stefanska: “Nuestros padres y amigos viven muy mal pero quieren sobrevivir”
Natalia Stefanska llegó a España poco antes del inicio de la invasión y finalmente se instaló en Vigo, donde abrió una tienda de ropa de segunda mano que ahora mantiene solo en formato online. En paralelo, está centrada en la homologación de sus títulos para poder ejercer como médica.
Explica que el proceso es largo y complejo por la escasez de traductores jurados de ucraniano. Sigue de cerca la situación en Ucrania a través de sus padres y amigos, que permanecen allí. “Viven muy mal, pero están muy animados porque quieren sobrevivir y están trabajando muy duro para mantener la economía del país”, explica.
Describe bombardeos constantes, cortes de luz y dificultades para mantener una vida normal, especialmente tras los ataques contra infraestructuras eléctricas en pleno invierno. Stefanska también considera que el apoyo internacional a Ucrania es insuficiente y atribuye parte de esa falta de respaldo a la influencia de la propaganda rusa y a intereses políticos externos, y advierte de que, a su juicio, la agresión no se detendría en territorio ucraniano. Lamenta el cambio de postura de Estados Unidos y de un Donald Trump que considera “muy fan de Putin”.
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