La UCI usará el corazón artificial en paradas extrahospitalarias

Sanidad

Aplicar el soporte ECMO en determinados infartos que se producen en la calle permitirían salvar más de diez vidas al año en el área sanitaria viguesa

Una paciente conectado al sistema ECMO en la UCI del Hospital Álvaro Cunqueiro.
Una paciente conectado al sistema ECMO en la UCI del Hospital Álvaro Cunqueiro.

El “diccionario” de la pandemia dio a conocer técnicas que ya existían pero que eran poco conocidas por la población, como el ECMO, la máquina que sustituye al corazón o al pulmón o a los dos a la vez cuando al paciente no le funcionan. Durante la pandemia se utilizó en pacientes que entraban en las unidades de críticos con los pulmones muy dañados, pero en Vigo ya se era una herramienta habitual tanto en la UCI como en Cardiología desde el año 2016 en situaciones de insuficiencia respiratoria de cualquier origen, incluida la gripe, y en pacientes con infarto, shock cardiogénico y en la parada cardiaca.

La gran novedad ahora es que la UCI está impulsando el uso de esta técnica en las paradas cardiacas que se producen fuera del hospital, en la calle o en el domicilio. Un estudio publicado el año pasado recomendaba introducir el sistema de Oxigenación por Membrana Extracorpórea (ECMO) en los protocolos de reanimación cardiopulmonar ante una parada cardiaca extrahospitalaria porque ayuda a ganar tiempo y mejora la supervivencia.

En España se producen cerca de 50.000 paradas cardiacas al año, de las que un 60% (30.000) se producen fuera de los hospitales. El objetivo es mejorar la supervivencia en las paradas cardiacas refractarias (las que persisten después de 15 o 20 minutos de reanimación cardiopulmonar). Son pacientes que pasarían de tener un 2% de probabilidades de supervivencia a un 45%. ¿Qué supondría en el área de Vigo? Salvar la vida a más de 10 o 12 personas al año, habitualmente jóvenes. Esto explica el médico intensivista Ignacio Chico, que fue de los primeros en formarse en estas técnicas en el Cunqueiro.

Los especialistas barajan dos opciones. Una sería trasladarse con el ECMO al lugar de la parada, pero es más complicado porque implica tener un equipo formado con vehículo y los dispositivos en su interior. La otra opción y es por la que apuestan de momento es trabajar de forma coordinada con el 061 para que cuando detecten un candidato que pueda llegar al hospital lo antes posible y una vez allí acortar los tiempos para colocarle el ECMO poruqe “cada minuto que pasa sin que recupere el pulso es un 10% menos de posibilidades de sobrevivir”.

Ignacio Chico explica que “en teoría esto ya está funcionando, pero habría que mejorar los protocolos y entrenar la nueva logística. Esperamos contar con apoyo institucional para organizalo”.

En España hay muy pocos hospitales que tengan este sistema implantado y Vigo quiere apuntarse a ese grupo selecto.

El Álvaro Cunqueiro trató a 150 pacientes con soporte ECMO

La UCI del Cunqueiro atendió a unos 150 pacientes con el soporte ECMO. Ahora están en una media de 30 o 35 casos por año. Los criterios de inclusión de pacientes son muy estrictos y además se opta por esta herramienta cuando existen menos de un 10% o un 20% de posibilidades de sobrevivir. “Cuando entran en esto vamos a por todas y si al final no mejoran habría que plantear el trasplante pulmonar”. La experiencia durante la pandemia les demostró que la supervivencia era mayor en los pacientes que había contado con este soporte frente a los que siguieron el manejo convencional. El ECMO mejoró la supervivencia a lo largo de toda la pandemia pero no tuvo la misma efectividad en todas las olas. En la primera ola morían más pacientes, y los que entraban en este sistema estaban una media de diez días y luego se recuperaban. En cambio, a medida que avanzó la pandemia los pacientes sobrevivían más pero los que necesitaban esta técnica estaban más díasconectados (la media en todo el mundo era de 35 días) porque tenían los pulmones más dañados y la superviviencia bajó.

El uso de la circulación extracorpórea exige una formación específica. “No es extremadamente complicado, pero sí está muy expuesta a errores graves, por eso es necesario un entrenamiento del equipo médico y la enfermería”, explica el intensivista. Él mismo fue uno de los primeros en formarse en hospitales de los países que eran más punteros en esta técnica. Ahora están formados los médicos y casi todas las enfermeras de la UCI, y se hacen cursos de reciclaje y de actualización periódicos. Además de la UCI, es un sistema muy utilizado en Cardiología, sobre todo en Cirugía Cardiaca, con los que colaboran desde hace años los intensivistas.

El Álvaro Cunqueiro cuenta con unos 7 equipos de ECMO, de los que 5 están a disposición de la UCI y dos en Cardiología.

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