“Tuve que dejar el trabajo en el mar, creo que no hay futuro”
LOS EFECTOS DE LOS TEMPORALES
El marisqueo atraviesa una situación de desánimo al no poder ejercer su actividad aun sin recuperarse de las lluvias de 2023 y cada vez más trabajadoras se replantean su futuro
El sector del marisqueo en la Ría de Vigo atraviesa una situación de desánimo generalizado que está llevando a cada vez más trabajadores a plantearse dejar la profesión, e incluso a hacerlo. Tras dos años especialmente complicados, este invierno apenas han podido trabajar y ahora temen que las lluvias continuadas de las últimas semanas hayan provocado una nueva mortandad masiva por la caída de la salinidad, similar a la de 2023.
Nuria Novelle, que fue mariscadora en Redondela, decidió abandonar la actividad. “La cosa ya estaba muy mal, pero ahora mismo no se puede hacer nada”, afirma. Explica que “dejé el mar por la enorme incertidumbre que vivía, tuve que buscarme la vida de otra manera” y añade que “yo creo que no hay futuro”.
El suyo no es un caso aislado en los principales bancos marisqueros del interior de la Ría. El patrón mayor de la Cofradía de Arcade, Gonzalo Reinoso, señala que el sector no se había recuperado desde la crisis anterior: “Desde 2023 ya había quedado bastante tocado; se había sembrado, pero ahora que estábamos haciendo seguimiento de esa mercancía, la semana pasada íbamos los biólogos y la asistencia técnica a bajar y era imposible poder llegar a las playas, no bajaba el mar en nuestra zona de siembra”.
Reinoso constata el abandono progresivo de la actividad. “Hay gente que está dejando el marisqueo, la gente tiene que pagar el pan y cada vez la cosa en el mar está más complicada”. Añade que la recuperación no llega por la acumulación de problemas. “Con todo esto el marisco no va para arriba, las lluvias, los depredadores, hay un cúmulo de situaciones que están afectando negativamente y la gente tiene que pagar el seguro y no hay manera; es normal que se planteen otras posibilidades para ganarse la vida”.
En Redondela, la patrona mayor y mariscadora Nisi Otero describe la misma incertidumbre económica. “Hay que pagar el seguro de autónomos y si no llevas nada a tu casa hay que replantearse las cosas. La gente a la que le quedan dos años aguanta, pero a la que le quedan más tiene que replanteárselo”. Ella misma duda sobre su continuidad. “Ahora mismo estoy en el limbo preguntándome qué hacer, si tendré que buscar otro trabajo”, relata.
Por el momento, la actividad permanece parada y con incertidumbre sobre su duración: “Estamos un poco desanimadas. Aunque nos vamos al cese no sabemos cuánto tiempo vamos a tener que parar”. La mariscadora resume la situación: “Es una agonía para el marisqueo. La situación es desesperante”.
El marisqueo señala al cambio climático y la contaminación
Otero advierte de que el sector no ve una mejoría a corto plazo. “Si supiéramos que van a ser un par de años, pero no ves que esto vaya a recuperar”. Señala que “este era un medio de vida estupendo, duro, pero al aire libre, indescriptible, pero ahora ves el futuro incierto”.
Afirma que su madre, que fue mariscadora desde los 9 años “siempre me dice que el mar es cíclico, yo me agarro a ello, pero de aquellas no había la contaminación que hay ahora ni los efectos del cambio climático”. Sobre el estado del recurso añade que “en lo poco que había se ve el berberecho ya muerto, hay demasiada agua dulce”. Los trabajos de regeneración también se suspendieron, ya que “íbamos a hacerlos, pero los tuvimos que aplazar porque con tanta agua dulce mejor no tocar”.
Por ahora, el sector no se atreve a hacer valoraciones sobre el impacto que podrían llegar a tener estas lluvias al no poder ni acercarse a las zonas de trabajo por el temporal, mientras que en otros puntos de Galicia como en Noia ya constataron entre un 70% y un 80% de mortandad del berberecho en el marisqueo a pie, así como de un 20% de la almeja.
En los bancos marisqueros dentro del municipio de Vigo la situación es estable pero ya con mucha menos actividad. Tan solo trabajan en esta actividad media docena de mariscadores y curiosamente son todos hombres, a diferencia de lo que ocurre en otros municipios en este sector, mayoritariamente femenino.
Trabajan principalmente en el banco de A Guía en busca de almeja, pero también en Bouzas y el entorno de la isla de Toralla. A diferencia de lo ocurrido en Arcade o en Redondela, en los bancos de marisco más cercanos a mar abierto, como es el caso de los de Vigo, las consecuencias de las lluvias torrenciales han sido menos graves en los últimos años. Aun así, en episodio de 2023, el sector calculó que la mortandad alcanzó el 40%.
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