Las lluvias reducen la salinidad en la Ría y ponen en riesgo el marisqueo
LOS EFECTOS DE LOS TEMPORALES
La borrasca ‘Nils’ golpeó la ciudad dejando sin producto los mercados e impide trabajar en Arcade o Redondela
Vigo recibió ayer la llegada de una nueva borrasca, bautizada como ‘Nils’, que volvió a dejar fuertes rachas de viento y precipitaciones persistentes en la ciudad. El temporal está pasando por agua la ciudad y el área, pero su impacto se deja notar especialmente en el mar, con la flota amarrada y el marisqueo prácticamente paralizado.
Las embarcaciones de la pesca de bajura apenas han podido salir a faenar en las últimas semanas por la sucesión de temporales. A ello se suman las lluvias continuadas, que reducen la salinidad en la Ría, sobre todo en las zonas interiores, afectando de forma directa a los bancos marisqueros.
Esta situación se refleja en los mercados de la ciudad. En el de O Progreso señalaron que ayer fue el día de la semana con mayor cantidad de pescado a la venta, aunque todavía escasa, y prevén un descenso importante en los próximos días. Con la flota local amarrada, las pescaderías buscan producto en otros puertos, especialmente de Portugal, para poder abastecerse.
Los precios, lejos de bajar tras la campaña navideña, lo habitual en estas fechas, se mantienen elevados debido a la continuidad de los temporales y la falta de oferta.
El marisqueo atraviesa una situación especialmente complicada. El sector todavía no se había recuperado de las riadas de 2023, que provocaron mortandades de hasta el 90% del marisco en algunas zonas. Ahora, las lluvias no paran y obligan a desaguar la presa de Eiras a un ritmo ayer de 80.000 litros por segundo, lo que reduce la salinidad del agua.
En puntos como Arcade o Redondela, principales bancos marisqueros del interior de la Ría, el trabajo está paralizado. En Redondela ya se decidió el cese temporal de la actividad, ya que en lo que va de año solo pudieron acudir a las playas el 2 de enero. No pueden bajar a las playas y por el momento ni se atreven a valorar las posibles pérdidas ocasionadas.
“Ya fueron unas navidades complicadas trabajando muy poco y a pocos kilos y desde enero tuvimos que parar con tanta lluvia, decidimos no salir”, explica Nisi Otero, mariscadora y patrona mayor de la Cofradía de Redondela. Avanza que ahora “nos vamos al cese y no sabemos cuanto tiempo vamos a tener que parar”.
Desde Arcade, el patrón mayor Gonzalo Reinoso coincide en que las lluvias “están provocando una situación complicada”, que no permite la actividad del marisqueo y que hace que “las embarcaciones estén todas paradas y no se está vendiendo casi nada”.
El riesgo de que se vuelvan a producir tasas de mortandad en el marisco preocupa especialmente en estas dos zonas, que todavía no se habían recuperado por completo de los efectos de los temporales de 2023, al situarse en zonas interiores de la Ría, próximas a la desembocadura del río Verdugo, a donde llega el agua vertida desde Eiras tras recibirla desde su afluente el Oitavén.
La Consellería do Mar analiza el posible impacto en los bivalvos
En este sentido, desde la Consellería do Mar explican que se está realizando un seguimiento de la situación de los bancos marisqueros ante los episodios de lluvias intensas de las últimas semanas en las rías gallegas. El control se lleva a cabo a través del Observatorio Costeiro de Galicia, con una red de estaciones que monitoriza en tiempo real parámetros como salinidad, temperatura, pH u oxígeno disuelto para evaluar el estado del recurso.
La semana pasada la conselleira mantuvo una reunión con las federaciones gallega y provinciales de cofradías para analizar la situación y compartir la información disponible. Los equipos técnicos evalúan los datos recogidos para conocer la evolución de las condiciones ambientales y su posible impacto sobre los moluscos bivalvos.
El análisis y la evolución de los bancos permitirá valorar, según la Consellería, si es necesario adoptar medidas que minimicen las afecciones a la actividad marisquera. Recuerdan además que Galicia dispone de sistemas avanzados de control ambiental que permiten anticipar situaciones de riesgo y tomar decisiones basadas en criterios científicos y de sostenibilidad del recurso.
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