Una tesis relaciona una hormona con esquizofrenia y depresión

El investigador Carlos Fernández Pereira, dirigido por científicos del Galicia Sur y del IDIS, realizó el trabajo entre los años 2020 y 2025 en el Hospital Álvaro Cunqueiro

De izquierda a derecha, Agis, Ortolano, Pereira, Villar, Capetillo y Spuch, tras la lectura de la tesis.

Una tesis realizada por el biólogo Carlos Fernández Pereira en el Hospital Álvaro Cunqueiro entre los años 2020 y 2025 muestra las posibilidades de una hormona, la IGF-2, como biomarcador periférico en enfermedades como esquizofrenia, depresión y trastorno bipolar. La investigación fue dirigida por Saida Ortolano, investigadora principal del Grupo Enfermedades Raras y Medicina Pediátrica del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, y el investigador del IDIS, Roberto Carlos Agís-Balboa.

Una de cada siete personas vive con algún trastorno mental, según datos de la OMS de 2022, y entre las patologías con mayor impacto clínico, social y económico están la depresión, la esquizofrenia y el trastorno bipolar. Agis explica que se trata de “enfermedades complejas, donde influyen diferentes factores, como la predisposición genética, el ambiente o aspectos psicosociales. Pese a ello, su diagnóstico continúa siendo fundamentalmente subjetivo al carecer de biomarcadores objetivos que ayuden a detectar, caracterizar o monitorizar la enfermedad”. Según explica, “la neurobiología ha tratado de explicar las bases que subyacen a estas enfermedades con hipótesis como la dopaminérgica en esquizofrenia o la monoaminérgica en la depresión. No obstante, estas ideas se quedan cortas porque al estudiar estas condiciones encontramos que existen un montón de mecanismos biológicos alterados como disfunción mitocondrial, neuroinflamación, alteraciones relacionadas con el metabolismo lipídico o de la glucosa, etc.”.

El trabajo propone seguir explorando la hormona IGF-2 en esquizofrenia para dilucidar si se trata de una reducción ocasionada por el estallido agudo del primer episodio o si es una alteración ligada al neurodesarrollo que podría estar ya presente en etapas prodrómicas de la enfermedad y tener un potencial papel predictivo. También podría ser de utilidad para monitorizar el seguimiento al tratamiento psicofarmacológico. Fernández Pereira subraya la necesidad de cautela a la hora de interpretar los resultados y apunta que sigue siendo necesario apostar por estudios multimodales que integren biomarcadores periféricos, neuroimagen, genética y transcriptómica para avanzar hacia modelos más integradores, objetivos, en aras de “neurobiologizar” la psiquiatría actual, para poder complementar satisfactoriamente el incalculable valor del modelo clínico actual.

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