La tensión muy alta, principal factor de riesgo para el ictus
El Hospital Álvaro Cunqueiro ingresa más de mil pacientes al año, entre ellos unos 200 tratados con trombectomía mecánica
La Unidad de Ictus del Hospital Álvaro Cunqueiro registra más de mil ingresos al año y entre ellos unos 200 fueron tratados con la técnica de trombectomía, que evita daños y discapacidades pero no es apta para todos los perfiles.
Se sabe que uno de cada cuatro adultos sufrirá un episodio de estas características a lo largo de su vida, pero también dependerá del control que haga cada uno de los factores de riesgo.
Para concienciar sobre la necesidad de prevenir y sobre las consecuencias del ictus, los profesionales del Cunqueiro y la asociación de daño cerebral adquirido Alento participaron ayer en una mesa informativa en la zona de consultas del hospital. Acudieron el jefe de Neurología, José Luis Maciñeiras, el responsable de la Unidad de Ictus, Pablo Vicente Alba, entre otros profesionales del servicio, así como el director gerente de Alento, Gonzalo Mira, acompañado de trabajadores y usuarios.
La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para tener un ictus, tanto isquémico como hemorrágico. “Cuanto mayor sea la tensión y cuánto peor sea el control mayor probabilidad hay", señala Pablo Vicente.
No es el único factor. Además de la edad, que no se puede combatir, y de la hipertensión, está el tabaquismo, el alcohol, la diabetes, el colesterol elevado, la fibrilación auricular, la obesidad y el sedentarismo. Gonzalo Mira señala que los estudios muestran que el 80% de estos episodios se podrían prevenir controlando los factores de riesgo.
Por otro lado, el director de Alento hace especial hincapié en la necesidad de hacer actividad física, como una de las armas para evitar el sedentarismo, y ve fundamental buscar nuestro propio bienestar emocional. En relación con esto, alerta sobre los peligros del estrés, recuerda que es importante tener un sueño de calidad y con el mínimo de horas recomendadas porque “el cerebro se cura cuando dormimos”, y propone “dedicar tiempo a actividades que hacen disfrutar, que no sea todo sacrificio, y sentirse apoyado por amigos o familiares cuando lo necesitamos”.
Señala que "nacemos con un boleto, con una posibilidad de tener un ictus en la vida, pero que si no cuidamos la tensión, la alimentación, el ejercicio, si fumamos y bebemos, el peso y el bienestar emocional vamos ganando más boletos".
Desde su experiencia, asegura que un ictus “arrasa la vida de una persona”, no solo por el riesgo vital sino porque su vida anterior queda truncada en un segundo, con secuelas complicadas y que a veces son para toda la vida. Las personas que llegan a la entidad vienen por un daño cerebral adquirido, sea por un ictus, un traumatismo o un tumor cerebral. Su misión es proporcionar los apoyos necesarios para que tengan un nuevo proyecto de vida que sea ilusionante o si es posible que puedan volver a su vida anterior.
La entidad cuenta con un centro de día con 79 usuarios, una residencia terapéutica con 29 personas y un equipo de 70 profesionales de todos los perfiles que abordan el daño cerebral. A día de hoy tienen lista de espera para entrar. Uno de sus retos pasa por prestar servicio también en Pontevedra y en municipios de zonas rurales para evitar desplazamientos a Vigo.
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