“Tenía una tetraplejia incompleta, pero luché porque quería ver a mi abuela tranquila”

VÍCTOR TASENDE Deportista gallego que superó una tetraplejia

Unos 300 alumnos de ESO tendrán la oportunidad de escuchar mañana en Vigo el testimonio de Víctor Tasende, un deportista gallego al que hace 13 años le habían comunicado que tendría que vivir en silla de ruedas.

r.suárez. VIGO
Publicado: 07 nov 2018 - 00:16 Actualizado: 07 nov 2018 - 19:15
VÍCTOR TASENDE
VÍCTOR TASENDE

Su esfuerzo y su constancia le llevaron a superar retos impensables y a participar en carreras extremas de bicicleta de montaña y hacer triatlón. Es autor del libro “El segundo que cambió mi vida” y da charlas de motivación para todo tipo de públicos. El acto en el cine Salesianos fue organizado por la Fundación Grupo Sifu.

¿Cómo fue el accidente?

Fue con 17 años. Llevaba todo el verano tirándome de cabeza en la misma piscina, ese día choqué con el fondo y me quedé inmóvil debajo del agua sin poder moverme. No entendía lo que me pasaba y no era consciente de lo que me deparaba aquello. Un compañero me sacó del agua. En la ambulancia ya me trataron como una lesión medular porque tenía pérdida de movilidad de cuello para abajo. En el entonces hospital Juan Canalejo pasaron la noche haciéndome pruebas, recuerdo que había un movimiento muy grande de gente. Informaron a mi familia y decidieron que tenían que operarme de urgencia. Hicieron un diagnóstico de tetraplejia incompleta, dijeron que en un extremo estaba la posibilidad de no moverme nunca más y en el lado opuesto que quizá podría valerme por mí mismo.

¿De donde sacó fuerzas?

Mis médicos y mi familia, que tiene una entereza increíble, no me transmitieron la falta de esperanza de esa situación. Mis médicos no me cortaron las alas, siempre me animaban a trabajar. Y mi familia se volcó, por encima de todo tenía una motivación, mi abuela.

¿Cómo le motivó su abuela?

Por circunstancias de la vida me quedé sin padres y me crió mi abuela. Venía cada mañana al hospital. Un día yo estaba de mal humor, ya podía comer y beber y me trajeron un zumo aguado, dije de malos modos que no me gustaba porque yo lo tomaba natural.A partir de ahí ella me traía un zumo natural todos los días al hospital. Se me cayó el alma a los pies y me prometí que tenía que valerme por mí mismo para que mi abuela estuviese tranquila, que no tuviera que decir ‘he criado a una hija y la perdí y he criado a un nieto y mira como está’.

¿Que pensaba en el hospital

Mi sentimiento en el hospital era que me quería morir. Te vienen a la cabeza recuerdos de la película de Ramón Sampedro, porque no nos enseñan lo que es una lesión medula. Me quería morir pero cuando venían las visitas hacía como que estaba feliz. Con el tiempo lo que era mi verdad se convirtió en la mentira y la mentira en verdad. Lo que quería era vivir.

¿Cómo fueron esos dos años de recuperación?

Los seis primeros meses cualquier pequeño cambio era muy significativo como cuando empecé a mover el dedo meñique de la mano derecha. Eso prevalecía sobre el hecho de que no pudiese mover el cuerpo. Cuando empecé con la silla de ruedas los cambios eran más lentos, parecía que no servía para nada. Hubo que gestionar emocionalmente muchos momentos, cada pequeño detalle valía la pena si queríamos conseguir grandes objetivos. La gente llama problemas a cualquier cosa, problemas hay pocos, lo demás son circunstancias a resolver.

¿Era deportista antes del accidente? ¿Cómo se pasó al deporte extremo?

Yo era una persona opuesta a lo que soy ahora. No era antisocial pero tenía un grupo reducido de amigos, no sabía hablar en público, no sabía transmitir ni era deportista, al contrario, tenía un sobrepeso elevado.Cuando estaba practicamente recuperado me dije a mí mismo que quería vivir la vida de otra forma. La gente había apostado por mí, la vida me había dado una segunda oportunidad y poco a poco volví al gimnasio, a jugar al badminton y al tenis, y a andar en bici para ganar agilidad, fuerza y destreza. Me metí en remo que me aportó la disciplina férrea del entrenamiento, al margen de las circunstancias o del tiempo hay que hacer lo que hay que hacer por el equipo, luego el tiro con arco me enseñó a esperar tu momento para lanzar la flecha perfecta. Un día en Youtube vi una travesía por el desierto en Marruecos (la Titan Desert) y quise estar ahí, gracias a Gaes lo hice y el trabajo hecho siete años antes empezó a dar sus frutos. Ahora estoy muy centrado en la bici de montaña, pero también hice triatlón. Había hecho remo y vela, cosas sobre el agua, pero nadar yo pensaba que sería un trámite fácil pero me costó porque tenía una secuela piscológica profunda que tuve que superar.

¿Qué mensaje quiere trasladar a los alumnos?

Estoy muy ilusionado, hasta ahora había dado charlas para personas de 20 a 70 años o de 8 a 13, pero es la primera vez que lo hago en esas edades de la ESO. Yo gestiono mucho algo que a las nuevas generaciones les apasiona, soy un influencer. Pero hay gente joven que se centra mucho en eso y se queda en la banalidad de estar ahí, creen que los números son lo único que importan. Les diré que se centren en lo importante, el valor humano que ellos tienen, y en lo que quieren conseguir, que es por lo que tienen que luchar. A veces se van a encontrar con que hay cosas que no son como ellos creen porque la sociedad proyecta a través de un vídeo de Youtube que todo es maravilloso. También les hablaré de la capacidad de frustración que tenemos que tener para seguir avanzando cuando queremos conseguir un objetivo. En internet parece que las cosas se consiguen ya, en 30 segundos, y si no es así no vale la pena. El esfuerzo, los detalles, todo eso vale la pena.n

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