Crece la demanda de coreografías y baile nupcial para bodas en Vigo
Las parejas apuestan cada vez más por solicitar a un profesional que diseñe su baile nupcial. En la ciudad particulares y escuelas de baile ofrecen en verano este servicio
Las bodas se incrementan durante el verano y las parejas buscan completar su día especial con un baile nupcial que sorprenda a los invitados, concediéndole importancia a este momento. Así, en Vigo hay academias de baile y profesionales a nivel particular que diseñan coreografías personalizadas. Destacan que en esta época hay un bum, ya que la temporada alta de bodas comienza en mayo y acaba en septiembre. Aun así, la coreógrafa Sara Toro señala que algunas parejas entre noviembre y enero aprovechan sus vacaciones para empezar a preparar el baile y la antelación de los ensayos varía entre los dos y los nueve meses.
“Hay gente que igual dice que quiere bailar seis minutos Grease o la canción con la que se conocieron o no tienen ni idea”, explica Patricia Martínez, que lleva siete años ofreciendo este servicio. De esta manera, la coreografía se crea y se adapta a cada pareja partiendo de una canción que les guste. “Suelen traer la música que les gusta y construimos la coreografía en clases particulares. En 4 o 5 sesiones más los ensayos que hagan ellos la aprenden”, señala Jonathan Gardón del Instituto de la Salsa al que los interesados acuden habitualmente con dos meses de antelación para tener tiempo de practicar y al mismo tiempo tenerlo reciente en la memoria para el día de la boda. Además, apunta que la mayoría nunca ha bailado nada y para aquellos que tienen mayor conocimiento preparan “coreografías más sofisticadas, pero son excepciones”. En este sentido, Sara Toro explica que las parejas cada vez piden coreografías más elaboradas.
Los coreógrafos con experiencia destacan que ha habido cambios en cuanto a los estilos de baile solicitados y los novios apuestan por sorprender con un funky o combinar una canción lenta con otra más dinámica y enérgica. “El vals pasó de moda, es raro que lo pidan”, confiesa Jonathan Gardón. “Se ha dejado el típico vals atrás y si lo utilizan es tipo engaño”, indica Sara Toro. Además, Patricia Martínez apunta que “no se lleva mucho que bailen los padrinos”.
Teresa Costas, que lleva 12 años dando clases y ha creado coreografías para más de 100 parejas, indica que esta nueva tendencia se debe, en parte, a las redes sociales y la pretensión de los novios de sorprender a los invitados y compartir el momento, existiendo la posibilidad de que se viralice. “La gente rebajó la idea de que tiene que ser serio”, añade. Además, indica que a veces los amigos también se animan a preparar una coreografía sorpresa, un flashmob.
Santi Collazo se casó en abril y tenía claro que el tema tenía que ser “No puedo vivir sin ti” de Los Ronaldos. “Queríamos bailar nuestra canción y vimos que no íbamos a poder nosotros solos”, reconoce. En diez clases prepararon una coreografía rockera con Teresa Costas. Menos tiempo necesitaron María Barreiro y su pareja, que se casaron en junio. Les bastaron dos clases para configurar una coreografía “romántica, pero sin ser pastelosa”. “Teresa supo respetar nuestro baile base”, destaca.
Jonathan Gardón incide en la importancia de que las clases sean presenciales para poder corregir a las parejas. “No es solo aprender los pasos, es ir con la cara relajada, que no se vea que estás contando… que parezca espontáneo”, explica Teresa Costas, que fija un mínimo de ocho o diez sesiones de una hora para que el resultado sea bueno, aunque depende de cada pareja.
Recuperación de las bodas y bailes tras la pandemia
Las bodas están repuntando y, por lo tanto, aumenta el interés de las parejas por organizar su coreografía nupcial. Así, la bailarina Patricia Martínez apunta que cada vez se anima más gente a solicitar este tipo de servicios. La pandemia obligó a aplazar los enlaces y también supuso un golpe para las escuelas de danza, que tuvieron que cerrar. Jonathan Gardón del Instituto de la Salsa señala que el tema de los bailes “quedó a 0” y este año están regresando. Aun así, la Academia Baila Conmigo permanece cerrada aunque se impartan de manera puntual clases privadas. Mónica Raposo explica que antes del parón preparaban la coreografía con los novios, escogiendo una canción que les gustara, y practicaban durante unas seis clases. Además, al llevar varios años ofreciendo este servicio, detectaron un cambio de tendencia. “Al principio era el típico vals o balada, luego bachata porque querían bailar más latino, y ahora hasta reguetón. Tal vez es más original”, destaca.
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