Silvia Fominaya, de vuelta al juzgado en Vigo
El juicio de la modelo y presentadora contra su exmarido por impago de pensiones se celebró tras dos suspensiones y tendrá otra sesión en la que declarará otra expareja de él
“Durante cuatro años la empresa daba pérdidas y estuve cinco meses sin salario”. Así comenzó su declaración el empresario Pablo G., exmarido de Silvia Fominaya, en el juicio por impago de pensión que se celebró ayer en el Penal 3 de Vigo tras dos suspensiones. Él había sido condenado en primera instancia, tras la demanda de divorcio, a mantener económicamente la vivienda familiar en la que Silvia se debía quedar residiendo con sus dos hijos, esto es, unos 3.000 euros mensuales, más 1.100 euros de pensión por cada uno de los niños, además de la compensatoria cuya cuantía no trascendió en la sesión. Sin embargo, unos meses después la Audiencia Provincial ordenó elevar la cuantía a 2.000 por hijo.
A partir de ahí, la acusación reclama cerca de 70.000 euros que Pablo G. debe a Fominaya en concepto de pensiones de manutención. Por su parte, la Fiscalía reconoce solamente 400 euros de deuda por la pensión compensatoria y pide seis meses de prisión por delito de impago. Sobre esto, el acusado argumentó ante la jueza que “mi sueldo era insuficiente para cubrir” las deudas que había contraído con su expareja, alegando que “tuve que tirar de deuda a la empresa lo máximo que podía”, pero cuando entró en pérdidas dejó de hacerlo porque podría haber incurrido en un delito.
Pese a todo, el exmarido de la modelo y presentadora aseguró que “seguí pagando los 5.000 euros al mes y cuando recurrí la sentencia –en su momento presentó un recurso de casación, que el Tribunal Supremo inadmitió– era físicamente inviable pagarlos con los recursos que yo tenía”. Además, el acusado reveló durante la vista celebrada ayer en la Cidade da Xustiza que tuvo que pedir un préstamo de 25.000 euros en Portugal “porque mi deuda en España estaba sobrepasada” para dedicarlo íntegramente al pago de la manutención de sus hijos y de la vivienda familiar.
En la vista celebrada ayer también declaró el hermano del acusado, con quien ya no tiene relación, que declaró haberle vendido las acciones de la empresa familiar por un millón de euros, un dinero que le está pagando a plazos a razón de 6.000 euros al mes desde hace “un par de años”. La defensa, por su parte, aportó la declaración de un perito económico que certificó que hay un “exceso de pago” y confirmó que durante 2019 y 2020 no tenía “capacidad económica” para afrontar el pago de las pensiones.
“Su capacidad económica es mayor que cuando estaba con él”
Silvia Fominaya fue clara a la hora de presentar sus alegatos en la vista celebrada ayer en el Penal 3 de Vigo. A preguntas del Ministerio Fiscal, sostuvo que su exmarido se negó a pagarle la pensión compensatoria “desde diciembre de 2018 hasta julio de 2019” y aclaró que, desde entonces, “paga de vez en cuando y se pone al día de manera fraccionada”, haciendo alusión a grandes cantidades de dinero que “de repente” aparecían en sus cuentas: “Hacía ingresos de golpe y no sabía exactamente cuál era mi parte y cuál la de los niños”.
Sobre la capacidad económica de su marido, uno de los temas centrales del juicio, Fominaya expresó que “es mayor que cuando estaba con él”, añadiendo que “lo sé porque es evidente y porque también soy socia de algunas empresas suyas y veo las cuentas”. Ejemplificó estas afirmaciones aportando pruebas como que “alquiló un hotel completo” cuando dejó de vivir con su otra expareja o que “le puso un chófer a la niña para ir a donde quería” durante el tiempo en el que esta vivió con él. Además, se hizo cargo de la compra y mantenimiento de dos caballos (uno de 9.000 y otro de 4.000) para que ella practicara equitación.
Fominaya también indicó que, pese a que la sentencia le condena a pagar los gastos de la casa, “el agua y el gasoil los pago yo desde hace dos años”.
El juicio se reanudará el lunes 10 para que declare la expareja del acusado.
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