Senén Álvarez: “Quiero vivir solo, pero no hay pisos aptos para la discapacidad”
El 82% de los jóvenes con discapacidad sigue viviendo con sus padres, según Adecco, por la dificultad de acceso al empleo y la necesidad de apoyos específicos para una vida independiente
Independizarse es un reto inalcanzable para muchos jóvenes. El 67% de las personas que tienen entre 18 y 34 años en España convive con alguno de sus progenitores, según el INE. Dentro de esta franja de edad, es un sueño todavía más inalcanzable para los que tienen alguna discapacidad: el 82% sigue viviendo con sus padres, según un estudio de la Fundación Adecco, que lo atribuye a la dificultad de acceso al empleo, clave para poder pagar un piso, y a la necesidad de apoyos específicos para llevar una vida independiente.
Senén Álvarez, un vigués de 35 años que se desplaza en silla de ruedas, está muy contento en casa de sus padres pero le encantaría vivir solo en un piso y no pierde la esperanza. Es conocido en el mundo del deporte porque competía en la disciplina de surf adaptado y fue de las primeras personas con discapacidad que hicieron la carrera en la Universidad de Vigo.
Nació de forma prematura a los 6 meses y sufrió un daño cerebral (tuvo un coágulo y fiebre alta), que le provocó problemas motores en brazos y piernas, pero no afectó a su capacidad intelectual. Esta situación le complicó mucho la vida a la hora de estudiar, porque los centros educativos no tenían los medios necesarios para facilitar la integración. A pesar de esto, cursó sus estudios en colegios ordinarios y llegó al campus de Lagoas-Marcosende para hacer la carrera de Traducción e Interpretación español-inglés donde no lo tuvo fácil porque no estaban preparados. “Yo era el único alumno con discapacidad que tenían, ahora supongo que mejoraron las cosas. Había también un profesor que daba clase en Teleco, pero no es lo mismo, él sacó una plaza y tenían que facilitar su trabajo”.
Hace cuatro años intentó independizarse. Quería vivir solo, “tener espacio para mis manías, como decía un amigo”. La principal barrera era que no había pisos adaptados para personas con discapacidad en el mercado. Deja el tema de los precios en segundo plano porque “si no te arranca el coche, ya no lo puedes acelerar”. Todavía sigue buscando.
Aún no tiene empleo estable. Ahora está haciendo las prácticas de un cuso de Márketing y Publicidad. “Se supone que las tenía que hacer en una agencia, pero no suelen estar adaptadas, pero las estoy haciendo en el departamento de marketing de la misma academia en la que estudié”. En el futuro, le gustaría hacer algo relacionado con el copywriting, las relaciones públicas o el vídeopodcast.
Cree que tanto en la vivienda como en el empleo, no les tienen que facilitar el acceso “como un favor porque no lo es, es un derecho”. Explica también que cuando pide un trabajo, no le gusta que el motivo principal de la contratación sea el hecho de que es discapacitado sino los valores que puede aportar, y pide que se construyan más viviendas adaptadas.
En paralelo, lleva un año de descanso en el surf, porque está buscando un nuevo club. Estaba en Quenlla, donde estaba contento, y se irá posiblemente a Prado porque tiene más medios para acompañarle en el mundo de la competición. Del mundo del deporte, también destaca su paso por Discamino y Amfiv.
Vigo tenía hace un año 2.595 personas con discapacidad contratadas, casi un 7% más
Vigo contaba el año pasado con 2.595 personas con discapacidad contratadas, casi un 7% más que el año anterior siguiendo la estela de crecimiento de los últimos años, y había otras 962 personas en el paro. Son datos del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).
En España viven cerca de dos millones de personas con discapacidad en edad laboral, el 6% de la población total según un informe del SEPE. La tasa de actividad de este colectivo es del 35,4%, muy inferior al de la población general, y en los últimos años se está detectando una ligera mejora. En cuanto a la tasa de empleo, el año pasado se situó en el 28,9% y el 80% de los trabajadores se concentraban en el sector servicios. Por otro lado, el 70% de los contratos de las personas con discapacidad son temporales, un porcentaje que no se da en la población general.
Por otro lado, en el censo de personas con discapacidad con un grado igual o superior al 33% que gestiona la Consellería de Política Social figuran un total de 34.116 personas en el municipio de Vigo contando discapacidad física (22.721), psíquica (4.677) y sensorial (6.718), pero que rozarían las 44.000 al sumar las que tienen enfermedad mental o enfermedades raras. Son los últimos datos publicados y corresponden al cierre de 2024. Si se restan los menores y las personas en edad de jubilación, no llegan al 10% los que tienen un contrato laboral.
Urgen cambios en los centros especiales de empleo
La Asociación de Centros Especiales de Empleo sin ánimo de lucro de Galicia (Cegasal) pide que se reconozca el empleo de las personas con discapacidad como empleo real, no como formación.
La entidad presentó sus aportaciones al proyecto de Real Decreto que regulará la relación laboral de las personas con discapacidad que trabajan en los centros especiales de empleo, dentro del trámite de audiencia pública abierto por el Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Piden que les consideren como centro de formación y como trabajadores con todos los derechos a las personas que atienden. Quieren cambiar la valoración para ver si una persona puede seguir en su puesto, que no dependa de equipos externos sino de los equipos que trabajan con ellos.
La asociación propone además suprimir un trámite que considera un anacronismo: el informe previo de los equipos de valoración y orientación para el acceso al empleo, un filtro que retrasa la incorporación de las personas candidatas y duplica evaluaciones que ya realizan los servicios de prevención y salud de las propias empresas.
Cegasal, constituida en 1997, representa a 33 centros especiales de empleo sin ánimo de lucro de Galicia, que agrupan a más de 2.500 personas trabajadoras. Todos ellos reinvierten íntegramente sus beneficios en la mejora de la empleabilidad y la cualificación profesional y social de las personas con discapacidad.
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