Semana de dimisiones en cadena en Vigo y la provincia de Pontevedra

Para que digan que los políticos nunca dimiten: 16 en Rodeiro para que fuera Luis López presidente de la Diputación. Y en Vigo, David Regades y Marta Fernández-Tapias, para ir a otros destinos, claro

La delegación de la Diputación en Vigo, donde tendrá despacho Marta Fernández-Tapias.
La delegación de la Diputación en Vigo, donde tendrá despacho Marta Fernández-Tapias.

Dimisiones. Y no pocas en una semana, pero todas para optar a otro puesto, así que no es lo mismo. Abrió el baile Marta Fernández-Tapias, quien tuvo que cesar como delegada de la Xunta en Vigo para poder jurar como concejala. Lo que a su vez le permitirá convertirse en vicepresidenta territorial de la Diputación en Vigo. Es decir, pasa de delegada de la Xunta en Vigo a vicepresidente de la Diputación en Vigo.

La Presidencia voló cuando los alcaldes hicieron pinza y se plantaron para evitar que la viguesa sucediera a la también viguesa Carmela Silva. Lo que vino después es bien conocido: Luis López fue elegido pese a que no contaba para nadie, y eso obligó a 16 dimisiones en cadena en Rodeiro, un lejano ayuntamiento de Deza, para que pudiera convertirse en concejal. Y así entrar en la Diputación. También tuvo que dimitir de delegado de la Xunta en Pontevedra. Una auténtica chapuza. Pero el resultado muy interesante para él. También para los alcaldes protestantes, José Crespo de Lalín y Nidia Arévalo de Mos, que consiguieron de premio extra convertirse en candidatos al Senado en las generales, sin tener que dimitir de sus cargos municipales. Coincidirán con Silva en la Cámara Alta, adonde también se muda sin dejar Vigo.

En esta cadena, entró Ana Ortiz, que era la número 2 de la Xunta en Vigo y antes subdelegada del Gobierno, durante los últimos meses de Rajoy, que pasó al número 1 con la marcha de Tapias. También pasó, en este caso del 3 al 1, Carlos Botana, funcionario del Puerto que asumirá el mando en plaza, como quería la comunidad portuaria, que tiene mucha voz y muy clara. En la Presidencia de la Xunta se lo pensaron durante casi dos meses antes de tomar la decisión, y por el medio se fueron quemando candidatos. Uno, Irene Garrido, que se irá al Congreso. Quizá acabe dejando también el Concello, donde ayer tomaba posesión como concejala. La oposición a un gobierno de 19 concejales parece poco para quien ha sido secretaria de Estado. Y más dimisiones, la de David Regades, que ni siquiera podrá participar en el congreso organizado por él mismo para dentro de diez días por los 75 años de Zona Franca. Entre seguir de delegado hasta el final y convertirse en diputado en el Congreso lo ha tenido claro, señal de que su confianza en la victoria del PSOE en julio es limitada. O no. En todo caso, es seguro que ZF se quedará durante muchos meses sin dirección.

Y mientras, la bola de Guns N' Roses rueda. El concierto fue un éxito de público, con 30.000 personas, prácticamente un lleno, pero faltaba el patrocinio municipal, que no se dio y la promotora lógicamente reclama.

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